El peor héroe de la historia 

"No se vive de verdad,

hasta que no se muere un poco".

"¡Que arisco ! ¿Seguro no eres del universo

DC?"

“Yo soy el Jesús de Marvel”

La nota ignorante

Esta será la nota de alguien que no tiene experiencia en comics. Te ruego no me juzgues si estás instruido o instruida en el universo del comic y las novelas gráficas. Yo de chico leía manga (animé), las historietas de las Tortugas Ninja, de Asterix, de Tintín, Mafalda, Paturuzú, (estas dos últimas son historietas argentinas). Tenía algunos comics que me regalaron por suma casualidad de DC, y eran del superhéroe más aburrido que existe en la historia de los superhéroes cuyo nombre es Superman. Sí recuerdo en mi infancia ir a casa de amigos coleccionistas y disfrutar de sus historietas, de la textura de los libros, del cuidado que implicaban, de los dibujos. De que me contaran ellos el background necesario para comprender lo que estaba por leer, y comenzar la aventura gráfica en un rincón del cuarto con la misma emoción con la que hoy día se le da play a cualquier serie en una plataforma. Comprendo ahora, mientras escribo ésto, el valor de la literatura y de las historietas para estimular aquel imaginario que lo audiovisual ya te ofrece resuelto. En la literatura somos los realizadores de todo aquello que las palabras nos inviten a imaginar. Los rostros, las expresiones, los espacios, los detalles. En el comic las viñetas sugieren practicamente todo, pero leyendo podemos suponer un sonido, un tono de voz, la continuación de la corporalidad que sugiere el movimiento de los fotogramas.

Desconozco que podré aportar desde mi lugar a un personaje que cualquier experto en comics ya conocerá a la perfección. No podría competir contra los datos que cualquier de ustedes sabría aportar. En lo específico y en resumen, este será un artículo acerca de Deadpool and Wolverine, la tercera entrega de las películas acerca del personaje. No creo poder captar al lector erudito, pero me propongo a hablarle a aquel que no sabe mucho del universo de los comics. A vos, a usted, en especial al reticente que no confía en los relatos de superhéroes, que no supera los preconceptos previos a la nueva era del Marvel audiovisual, quiero decirte algo: Deadpool es una fiesta.

El poder del alma

¿Qué tal este título patético, publicitario y telenovelero en el peor de los sentidos posibles? ¿Qué es lo que habré querido decir con él? Lo admito aquí, entre nosotros. A veces improviso y veo donde me conduce el trazo de la palabra. Y le daré más rienda suelta que nunca a este estilo más descontracturado, porque esa es también la sensación que uno tiene cuando ve las películas de Deadpool. Quiero serle fiel a aquello que la vuelve única. A su alma. Cuando uno ve la trilogía de Deadpool, narrativamente todo es posible, y por ende el relato audiovisual trasciende hacia lo espectacular y lo performático, manteniendo firme la estructura narrativa tradicional.

La primera película de la trilogía, Deadpool, es esencialmente una película romántica. Deadpool 2 , es una película de venganza. Deadpool and Wolverine, es una película más difícil de definir en cuestiones de género dramatúrgico, pero me recuerda a los relatos de bromance como Superbad o Booksmart, con ribetes de roadmovies. Por supuesto, las tres son épicas clásicas con típicos caminos de héroes (concepto y estructura de relatos tradicionales), pero las películas no se repiten entre sí gracias al riesgo de fusionar géneros que no suelen estar maridados entre sí. Y cada una de ellas, fue dirigida por un director distinto, manteniendo desde ya una unidad estética, de tratamiento, tonos y verosímil.

Marvel ya hace tiempo ha venido experimentando y revolucionando las habituales películas de superhéroes. Si se pudiera resumir las características típicas del cambio que popularizó Marvel, es el de la influencia de la comedia como tono narrativo. Les contaré un dato. Marvel pertenece al enorme imperio de Disney. Deadpool, por otro lado, en sus dos primeras películas, era producido y distribuido por Fox. Al ser Fox absorbido por Disney, los X-Men y Deadpool pasan a ser parte del matrimonio Marvel y Disney. Ahora bien, ¿es este dato importante o en este momento mientras lo leen están silbando y mirando por la ventana queriendo morirse por el tiempo que les robé? Les prometo que un dato como éste que a mí mismo me parecería irrelevante, es en esta tercera película de la trilogía fundamental. Y lo es para el propio relato, y para Marvel. Deadpool renovó los aires de un estudio cuyas últimas películas venían estrellándose contra un paredón y no estaban augurando un gran porvenir.

Esta imágen es un spoiler. Si estás leyendo ésto, ya es tarde.

Deadpool es un personaje que desde sus comics rompe la famosa cuarta pared y le habla al espectador. Y además, expande su humor a través del metacine. Habla acerca de la propia película y se burla de sus propias escenas, quiebra la ficción hablando repentinamente de los extras que están por morir (por ejemplo), se ríen del propio actor protagónico (además de guionista y productor) Ryan Reynolds y los fallos de su carrera.

Deadpool and Wolverine arranca con Deadpool haciendo chistes acerca de lo sucedido con Fox. Aquello que aparenta ser tan solo un chiste, se vuelve la trama central del relato. Ahora el antihéroe tendrá que lidiar con el metaverso y los conflictos que le pertenecían a los personajes y universos de Marvel. En el recorrido de su aventura, Deadpool deberá encontrar alguna versión de Wolverine (interpretado como siempre por el gran Hugh Hackman) para salvar la línea del tiempo en la que vive y en la que por fin tiene amigos. En el comienzo del relato, en una entrevista laboral con un reconocido personaje de Los Vengadores y otras películas del universo Marvel, Deadpool manifiesta querer ser parte del grupo de superhéroes y es patéticamente rechazado. Él quiere convertirse por fin en un héroe real, llamar la atención de la mujer que ama y ha perdido en la película anterior. Ese motor, esa búsqueda, ese conflicto, es el que moviliza a Deadpool a hacer todo aquello que hará a lo largo de la película. Él quiere ser un superhéroe. Todo el relato, la trama central y sus subtramas, está sostenido por el hecho real de que Fox fuese absorbido por Disney. A lo largo de la película, como seguramente vieron en la imagen que arriba les spoilee de manera tramposa, Deadpool y Wolverine se toparán con muchos personajes de ambos universos (especialmente aquellos ya olvidados héroes de la dinastía Fox y X-Men) que viven en lo que llaman “The Void”: el vacío y el basural de todas las líneas de tiempo habidas y por haber. De esta manera resignifican a través del metacine de la trilogía, un espacio que ya ha sido mencionado en otros relatos del universo Marvel (la serie Loki, esencialmente). La línea del tiempo olvidada y los héroes que nadie recuerda, también tendrán su nueva posibilidad de redención. “Si quieren que sea parte de Disney, aténganse a la consecuencias porque no vengo solo”, pareciera decir Deadpool, si lo hiciera hablar yo con una pésima línea de diálogo. “No vamos a bajar la cabeza y vamos a revolucionar su últimamente tan aburrido mundo de Marvel” diría en otra vergonzosa frase escrita por mí, condenándome al exilio autoral y terminando catalogado como el peor guionista del mundo.

Deadpool and Wolverine es dirigida por Shawn Levy, quien ya ha trabajado con Reynolds en una muy divertida película del año 2022 llamada Free Guy. Deadpool es un personaje que pueda agotar por su constante sarcasmo y por su dificultad para tomarse las cosas en serio, y es incluso algo que le mencionan algunos personajes a lo largo de las películas. Es hasta uno de los motivos por los cuáles el amor de su vida ya no puede estar con él. Y es algo que en esta última entrega Wolverine descargará sobre la cara de Deadpool en una espléndida escena donde, de alguna manera, todos sentiremos el alivio de que por fin alguien se lo diga. La genialidad de los guiones radica en que parecieran estar siempre un paso o dos delante de sus espectadores, y sobre esa inteligencia basan su magnífico humor. Continuando esta línea realizativa de la trilogía, y luego de la que creo la más floja de las tres películas (Deadpool 2), Shawn Levy comprende a la perfección lo que las películas de Deadpool ya habían sembrado y aquello que ahora necesitan. Las escenas de acción tienen el balance ideal entre adrenalina, belleza fotográfica y comedia, siempre ofrecidas con distintas bandas sonoras tan arriesgadas como sorpresivas e inmejorables. Todos los intérpretes están al servicio de los climas que cada escena amerita, y saben ser parte de una enorme comedia, aún cuando la misma demande extrañas sutilezas, silencios orquestales, o inverosímiles lágrimas en los ojos que pocos realizadores pedirían. Deadpool simboliza un enorme gran juego y un estridente grito de liberación autoral. Todos parecieran querer ser parte de este universo lleno de cameos, de actores y actrices de mucha trayectoria, sostenido por un humor tan único como valiente. Digan lo que digan, siendo el mártir que siempre quiso ser en sus ficciones, Deadpool es el héroe que los relatos de superhéroes necesitan para no volver a quedar debajo las botas de la industria y la hipercorrección política.

Chesi

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