
Dentro de los estrenos más esperados en lo que va del año 2024, uno de los más esperados fue el regreso de Deadpool, específicamente por el retorno de Hugh Jackman cómo Wolverine.
La historia sigue a nuestro querido Mercenario que busca cumplir un mejor rol dentro de su vida y hace rato ha dejado atrás sus actividades y su traje. Pero cuándo la TVA amenaza con destruir su universo y todos aquellos a quién ama, se verá obligado a regañandientes a hacer equipo con Wolverine para detenerlos y… a una amenaza mayor.
Se ha hablado mucho de que Marvel no ha sido el mismo desde aquel Evento que fue Avengers: Endgame y si bien estoy parcialmente de acuerdo, es verdad que su universo cinematográfico ha experimentado significantes caídas cómo la mixta recepción de Eternals o (valga la redundancia/juego de palabras) la eterna queja de los fans por la falta de cameos que le otorguen la razón de lo que esperaban encontrarse.
En lo personal, dentro de lo que ha lanzado recientemente Marvel sólo rescato dos proyectos:
-Shang-Chi y La Leyenda de los 10 anillos, más que nada por sus influencias del cine de artes marciales durante los primeros dos tercios y un gran villano a cargo de ese actor camaleónico Hongkonés que es Tony Leung Chiu-Fai.

-Doctor Strange en el Multiverso de la Locura debido a que se trataba del retorno del director Sam Raimi al género de superhéroes con sus claras influencias por el cine de terror más que por la breve aparición de nuevos héroes cómo Reed Richards o el retorno de Mordo a cargo de Chiwetel Ejiofor, entre otros.

Pero, volviendo a la crítica, Deadpool & Wolverine se consagra cómo la película que más disfrutarán los fans del MCU cómo también una carta de despedida al Universo Marvel de Fox, ahora parte de Disney (hasta el propio mercenario se ríe de ello).
Ésta vez la película se encuentra bajo la dirección de Shawn Levy, quién ha colaborado previamente con Reynolds en Free Guy (2021) y The Adam Project (2022) al igual que Jackman en Real Steel/Gigantes de Acero (2013).
Y cómo era de esperar, el resultado en la pantalla grande demuestra un gran manejo del CGI y buenas piezas de acción, dónde sobresale la primer pelea al ritmo de Bye Bye Bye de NSYNC y un plano secuencia cuya influencia de Oldboy (2003) se hace ver. Hay algún que otro momento de shaky cam (sacudir la cámara para poner al espectador en la intensidad de la pelea, iniciado a partir de la saga Bourne y que luego se ha utilizado para enmascarar un trabajo flojo de dobles en películas cómo Taken 2 o prácticamente cualquier película dirgida por Olivier Megaton), pero en general, la cámara es bastante fluida.

La historia es efectiva e introduce un concepto que no puedo detallar por tema de spoilers (si los videos de Youtube ya no lo han filtrado) pero que me pareció genial, no sólo porque le da una justificación a los diferentes cameos que van apareciendo sino también porque dan lugar a que el humor ácido y autorreferencial del antihéroe se justifique.

Las risas son bastante consistentes, aunque si en un punto terminó saturándome un poco y deseaba que se tomara un poco más en serio e incluso si el propio Deadpool reconoce ésta falencia, su duración es un tanto excesiva.

El retorno de Hugh Jackman cómo Wolverine generaba expectativas, más aún después de su salida por la puerta grande en Logan (2017). Y en cierta forma, logran burlarse apropiadamente ante el método de cómo traerlo a la vida nuevamente desde la escena de apertura y la vuelta de tuerca que le encontraron es apropiada para el personaje, dónde también le dejan brindar un costado más dramático (dentro de lo que cabe en una comedia cómo ésta) e incluso la película se burla sutilmente de las elecciones de roles musicales de Jackman (véase el momento dónde suena una canción de The Greatest Showman) y la dinámica de pareja/dispareja que presentan Deadpool y él es el núcleo de la película. Se nota que los actores la pasaron en grande durante el rodaje y lo demuestran en el producto final.
En cuánto a fallas, además de las que mencioné previamente, no me gustó el tratamiento que le hicieron al personaje de Vanessa (Morena Baccarin). Entiendo que es parte del arco de Wade, pero me resultó un tanto forzado en el cómo lo ejecutaron y dado que éste personaje ha sido el núcleo de las dos primeras entregas, es una decisión que no me termina de convencer.
Pero a fin de cuentas, no deja de ser una propuesta sumamente disfrutable y el 3D se justifica bastante bien para las escenas de acción, pero eso queda ya a decisión del espectador. Para que los fans de Marvel y del personaje disfruten a lo grande.
Mi puntaje: 8 sobre 10.
Gracias por leer, nos vemos en la próxima reseña!!



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