🦇 "Sombras y Pantanos"  

🦇 Sombras y Pantanos

Gotham amaneció cubierta por una niebla verde, espesa y nauseabunda. Los ciudadanos murmuraban sobre sapos gigantes y ranas que cantaban ópera en las alcantarillas. Desde la Batcueva, Alfred reportaba algo aún más inquietante:

—Señor, hay una ruptura dimensional en el parque Robinson… y algo muy grande salió de ella.

Batman llegó en su batimóvil. Lo que encontró no era una amenaza... al menos no una típica. Era un ogro enorme, comiendo cebollas crudas como si fueran manzanas, acompañado por un burro parlante con demasiada energía.

—¿Eres parte de la Liga de Asesinos? —preguntó Batman, en tono seco.

—¿La qué? —respondió el ogro masticando—. Yo solo estaba en mi pantano y, ¡pum!, ahora estoy aquí.

—¡Y yo tengo hambre! —añadió Burro—. ¿Aquí hay waffles?

Pese a lo ridículo de la situación, Batman detectó rastros de nanotecnología en la ruptura. Shrek, al escuchar que un tal “Farquaad” estaba detrás, soltó un gruñido.

—No puede ser… ese enano volvió.

Wayne Enterprises había sido infiltrada. Un dispositivo prototipo de manipulación cuántica estaba en manos equivocadas: Lord Farquaad 2.0, ahora mitad hombre, mitad máquina, construía un ejército de androides inspirados en criaturas de cuentos... pero con armas letales.

Batman y Shrek formaron una alianza dispareja. Mientras investigaban, Burro accidentalmente activó la radio de la Batmoto... y empezó a cantar.

—🎵 ¡I will always looooove youuuuuu! 🎵

En la noche final, el “Castillo Farquaad” —una aberración entre torre medieval y rascacielos con neones— se alzaba sobre Gotham. Batman y Shrek irrumpieron.

Ricitos de Oro, con garras metálicas. Los tres cerditos, con lanzagranadas. Caperucita Roja en una moto de guerra. Pero nada los detuvo.

En la cima, los esperaba Farquaad… y su arma final: Fiona Cyborg, controlada por un chip en su mente.

—No puedo pelear contra ella —dijo Shrek, con el corazón en la mano.

—Entonces háblale —respondió Batman, lanzándose contra Farquaad.

Entre golpes, fuego y explosiones, Shrek gritó:

—¡Fiona, mi amor! ¡Recuerda quién eres! ¡Nuestro pantano, nuestras capas de cebolla!

Una lágrima recorrió la mejilla metálica de Fiona. El chip se rompió. En un último acto, Fiona y Shrek lanzaron a Farquaad al núcleo del castillo… que colapsó en una explosión verde.

En el tejado de la Torre Wayne, mientras el amanecer se asomaba, Batman y Shrek se despedían.

—Eres un buen aliado, ogro.

—Y tú... no estás tan mal para ser tan serio.

—¿Y yo qué? —interrumpió Burro—. ¡Yo salvé el sistema con mi voz!

Batman sonrió, por primera vez en años. Pero antes de que el portal se cerrara… una sombra descendió desde lo alto. Un murciélago aún más grande, con alas metálicas y ojos rojos. Farquaad no había muerto.

—¿Pensaron que esto terminó? ¡Ahora soy… MEGA-FARQUAAD!

Batman, Shrek y Fiona intercambiaron miradas. Sin pensarlo, los tres se lanzaron hacia él. Shrek rugió. Batman preparó sus explosivos. Fiona encendió sus brazos láser.

Y entonces, con un grito de guerra que hizo temblar Gotham, el trío golpeó al villano al unísono, enviándolo de vuelta por el portal en un estallido multicolor.

El cielo se despejó. El portal se cerró.

Y Gotham, por un instante, supo lo que era tener... un ogro como héroe. Activó un portal dimensional, y los envió de vuelta a su mundo… no sin antes guardar una cebolla en la baticinturón, por si acaso


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