Una historia callejera, de venganza y peleas en un barrio donde la violencia es moneda corriente, pero donde también lo es la esperanza y la camaradería, aunque estas sean cuestionadas constantemente.

Brian (Gregorio Barrios) es un joven que vive en las inmediaciones de Villa Lugano, aunque pasa la mayor parte de su tiempo entre los imponentes complejos habitacionales de Lugano I y II, muy al pesar de su padre Marcelo (Dante Mastropierro). Él mismo tiene su historia de delincuencia en el barrio, pero esos días quedaron en el pasado, apostando por una vida lo más alejada posible de aquel mundo en pos de cuidar el futuro de su hijo. Pero Brian hace caso omiso a la experiencia de su padre, lo que lo lleva a seguir vagabundeando y metiéndose en problemas en el barrio. Justamente el mayor enfrentamiento se da cuando un grupo de rugbiers chetos lo humilla frente a su novia, lo que inicia una búsqueda constante de venganza que irá escalando a medida que la película avanza.
Si bien la trama resulta un tanto estándar, la vigencia de su historia y las problemáticas que toca es especialmente actual. Miguel Bou, el director, es oriundo de la zona en donde ancla su guion, algo que se nota ya que el barrio juega un papel crucial en la película. En efecto, Lugano I y II resulta un personaje más entre los actores de carne y hueso. La fotografía en blanco y negro hace destacar al barrio y sus impresionantes complejos edilicios de tintes brutalistas.
Con esto en mente, se puede traer a colación la película francesa La Haine de Mathieu Kassovitz, película que comparte la temática de la violencia en estos barrios “marginales” como también la estética. Pero, a diferencia de la película francesa que se caracteriza por sus constantes movimientos de cámara que le aportan un sentido de urgencia, Bou y su director de fotografía, Fer Rodríguez, apuestan por largos planos estáticos que contienen (e incluso constriñen) la acción de los personajes. Además de hacer que el espectador preste especial atención al entorno que rodea a los personajes. Un espacio bastante sofocante, a pesar de que la mayor parte del tiempo ocurra en exteriores, en donde los edificios parecieran engullir a sus protagonistas.

Con respecto a la temática, es imposible no remitirse a Okupas, miniserie argentina escrita y dirigida por Bruno Stagnaro, donde destacan sus personajes marginales como también su estilo realista a la hora de filmar la calle y el barrio. Esto sumado a la presencia de tres actores que fueron parte de aquella miniserie tan icónica que los 2000s nos brindaron. En Vrutos, los papeles principales quedan a cargo de Dante Mastropierro, que dio vida al Negro Pablo, el “villano” principal, y Diego Alonso Gómez, quien interpretó al Pollo, integrante del cuarteto protagonista de la serie. El tercer actor mencionado anteriormente es Franco Tirri, el muy querido Chiqui, pero su participación en la película resulta casi un cameo, ya que su personaje no tiene demasiada injerencia en la trama. Aun así, emociona ver a este trío compartiendo pantalla una vez más.
Si Mastropierro es recordado por aquel memorable antagonista de Okupas, Vrutos es una demostración de su capacidad para interpretar roles que se encuentran del lado contrario del espectro de personajes que suele representar, lo cual es una muy grata sorpresa. Con su interpretación de un padre preocupado por el destino de su hijo, Mastropierro vuelca en Marcelo todas las preocupaciones que un progenitor pueda tener con respecto a su hijo. Más allá del tipo específico de problemas que este dúo de padre-hijo tienen, cualquier padre puede sentir su frustración y la preocupación que exuda su papel, lo cual lo hace un personaje muy universal.

Más allá de sus buenas interpretaciones e intenciones, hay momentos donde se siente como si la película entrara en una espiral, más que nada por lo repetitivo que se vuelven algunos de sus diálogos. Si bien es bienvenida la improvisación, hay ciertos momentos donde se vuelve sobre lo que ya se ha dicho y que no agrega nada nuevo a la trama. Lo cual hace que se estanque un poco el ritmo de una película que en general logra ser llevadera, a excepción de aquellos momentos ya mencionados.
Vrutos es una excelente muestra de cine independiente argentino –la misma tardó menos de 15 días en filmarse-, de aquel cine que tiene algo para decir y no tiene miedo de ahondar en la realidad para hacer ficción. A pesar de tener sus carencias, se posiciona en la línea de obras como Okupas o Pizza, Birra, Faso (también dirigida por Stagnaro junto a Israel Adrián Caetano), -más no las copia sino que encuentra su propia esencia y color- como una nueva entrada en este tipo de realismo social y local.
Información técnica
- Director: Miguel Bou.
- Guion: Miguel Bou.
- Elenco: Dante Mastropierro, Gregorio Barrios, Diego Alonso, Ceci Colz, Lucas Tresca.
- Fotografía: Fer Rodríguez.
- Edición: Manu Pons, Lautaro García Candela.
- Música: Pedro Monzo, Martín Zero.
- Duración: 103 min (1h 43min)
- País: Argentina.
- Fecha de estreno: 6 de Marzo de 2025 (Argentina)
- Compañías productoras: La Oveja Producciones, Cara de Ciruela.
- Distribución: Cinetren.




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