El próximo jueves 27 de febrero se estrena Septiembre 5 de Tim Fehlbaum, la película que cuenta sobre el atentado terrorista que se dio en los Juegos Olímpicos de Verano de Múnich de 1972.
Esta película comienza desde el punto de vista del equipo televisivo de ABC Sports. Lo que estaba pensado para desplegarse como una cobertura deportiva, pronto cambia cuando se oyen disparos y corre la información de que varios atletas de la delegación israelí habían sido tomados como rehenes dentro de la mismísima Villa Olímpica.
Rápidamente este grupo debe transformarse y concretar una transmisión que, en lecturas posteriores nos damos cuenta, marcó la historia televisiva y fue vista globalmente por millones de personas. Una historia como esta puede tener múltiples puntos de vista, de hecho abundan ficciones, documentales y libros que relatan cómo se vivió el operativo según quién lo narre.

En este caso nos ubicamos junto a Geoff (John Magaro), un productor joven y ambicioso que se esfuerza por demostrar su valía a su jefe, el legendario ejecutivo de televisión Roone Arledge (Peter Sarsgaard). Roone huele la importancia de lo que están por hacer y le exige a Geoff estar a la altura. El equipo se va conformando a propósito de la improvisación por la urgencia, de pronto la intérprete alemana Marianne (Leonie Benesch) y su mentor Marvin Bader (Ben Chaplin) se transforman en una parte clave.
En la subtrama de Marianne podemos ver alguna pincelada de lo que sería ser mujer y joven en la industria televisiva y, aunque no sea el eje de la cuestión, esta película deja mucho para debatir y repensar en múltiples aspectos. Por un lado se ubica en la tensión que genera otro tiempo y otra infraestructura que hacía mucho más complicado la cobertura de un evento de estas características en vivo y por otro lado también contrapone muchas decisiones morales que no tenían una respuesta y que incluso al día de hoy no la tienen.
¿Cuánto se puede mostrar? ¿Cuál es el riesgo de hacerlo? ¿Cuál es el compromiso de esta transmisión con el hecho?
Forman parte del elenco también: Zinedine Soualem, Georgina Rico, Corey Johnson, Marco Rutherford, Daniel Adeosun, Benjamín Walker, Fernando Dorfler. Quienes completan una pantalla de personajes diversos.

Es importante ubicarse en este tiempo y espacio y viajar hacia donde la película nos lo propone, un momento en el que las retransmisiones en directo de ese día marcaron un punto de inflexión en la cobertura mediática y aportaron una nueva dimensión a la forma en que el público ve y entiende este tipo de incidentes.
No es la primera adaptación de estos hechos que vemos llevados a la pantalla grandes: Munich de Steven Spielberg es probablemente la más popular que se haya realizado, pero los realizadores de Septiembre 5 cuentan que se inspiraron en el documental de Kevin Macdonald, One Day in September, que analiza desde un punto de vista forense los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972, “pensamos en cómo sería narrar los acontecimientos del 5 de septiembre de 1972 de una manera que nos hiciera sentir como si hubiéramos estado allí, de cerca, como un equipo de reporteros”, explica la producción.
Algo interesante para agregar es que la distancia nos acerca a los hechos posteriores del conflicto geopolítico. La actualidad nos llena de información día a día sobre las crueldades de la guerra, pero justamente en su mirada hacia atrás nos lleva hacia un momento inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial y lo que significaba para Alemania y sus ciudadanos atravesar un nuevo suceso violento en su territorio. Muchas de las preguntas sobre la complicidad y el silencio ante el horror del holocausto todavía estaban muy latentes a nivel social.
El fuera de campo y los dilemas éticos
Al analizar la película nos encontramos con la decisión narrativa de ubicarnos en tiempos donde la información tardaba más en llegar. La inmediatez de nuestros tiempos nos hizo desacostumbrar a tener que soportar la espera para poder actualizarse en algún tema urgente y el acceso a imágenes también tenía enormes limitaciones. Nos ubicamos dentro de una sala de control y la acción se motoriza por los llamados que van y vienen. El fuera de campo es uno de los recursos sobre los que se apoya para generar tensión.
En palabras del director “durante nuestra investigación con periodistas de la ABC que estaban sobre el terreno, conocimos detalles de lo que vivieron en esa sala de control y, desde el principio, decidimos narrar nuestra película únicamente desde ese ángulo, desde el punto de vista de la cobertura. Estamos constantemente en el estudio de televisión, casi como en una obra de teatro, y las cámaras son los únicos ojos que se dirigen a los trágicos acontecimientos que se desarrollan ante nosotros. Este enfoque parece especialmente pertinente en el mundo actual: con la llegada de la transmisión en vivo y la disponibilidad instantánea de imágenes y videos, las formas en que se procesan los eventos han cambiado drásticamente. Las imágenes ejercen una enorme influencia: moldean la opinión pública, movilizan a las personas e incluso pueden impulsar decisiones políticas”.

Otro de los factores que generan tensión se dan por la limitación espacial del mundo narrativo al estudio de televisión y la forma en la que los personajes se enfrentan a los mencionados dilemas morales, éticos, profesionales, sumado a la carga del peso psicológico de los periodistas que se acrecienta con el correr de los minutos y que solo toman conciencia de su responsabilidad cuando pasan de las noticias deportivas a las noticias de crisis.
“Como cineasta, me sentí afín a la complejidad de la situación. Por un lado, era crítico con la evolución hacia el procesamiento de los acontecimientos trágicos como sensaciones. Pero, por otro lado, me fascinaban las ambiciones y los dilemas de los periodistas para contar la historia con precisión.
Los acontecimientos de Múnich y sus consecuencias directas e indirectas siguen siendo relevantes hoy en día. Captar el conflicto político subyacente dentro de nuestro enfoque no haría justicia a todas las complejidades y matices. En nuestra película, los acontecimientos del 5 de septiembre de 1972 se presentan puramente desde la perspectiva de los periodistas deportivos en el estudio de ABC. Al asumir este punto de vista específico, arrojamos luz sobre este momento decisivo en el periodismo y su influyente legado. Como era cierto entonces, el panorama de los medios de comunicación de hoy y la tecnología que lo facilita están en constante evolución, junto con nuestro apetito cada vez mayor por noticias de última hora las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Buscamos plantear cuestiones éticas, que son tan pertinentes hoy como lo fueron entonces, sobre las responsabilidades y los impactos de informar las crisis y nuestro consumo de ello”.
Una estética precisa y expresiva
El hecho cuenta con escueto pero contundente material de archivo y la producción de Septiembre 5 se encargó de utilizar lo que pudo y a la vez replicar algunas imágenes. La decisión de trabajar con ciertas recreaciones se da como resultado de una decisión para cuidar a las víctimas y sus familias. Estas imágenes se filmaron con cámaras de 16mm desde múltiples ángulos y en el territorio real, para intentar amalgamar con el archivo, logrando un resultado preciso.
Para todo lo que sucede dentro de la sala de control se utilizaron cámaras de alta resolución pero con lentes vintage que también ayudaron a lograr una imagen que nos lleva estéticamente a ese momento.



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