Tiempo de pagar: historia de un arbolito en apuros 

Hay películas que son distintivamente argentinas por los personajes y las problemáticas que se abordan, y suelen ser apreciadas con una sensibilidad especial por el público local: sucede mucho con el cine que se mete con temas de la última dictadura cívico militar (La Historia Oficial, El Secreto de sus Ojos o Argentina, 1985 son los ejemplos comunes de filmes de alcance mundial que entran acá) y también sucede con el cine que habla de las recurrentes crisis económicas que ocurren en Argentina (Plata Dulce y Nueve Reinas, dos ejemplos increíbles para cinéfilos). Tiempo de pagar, la nueva película de Felipe Wein se inscribe en este segundo grupo, pero en un thriller de estilo moderno ágil y sorprendente.

Tiempo de Pagar presenta un retrato del microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, fundamentalmente de sus peatonales, Florida y Lavalle. Una zona tan caótica como particular, donde habitan personajes pintorescos y extraños, que definen el corazón de la Ciudad. En la película seguimos a Richard, un cambista de la calle, un especulador sumamente seductor, pícaro, chanta y mujeriego que, lejos de aprender algo en su recorrido, vuelve a caer en los mismos procedimientos que lo condenaron. La historia se repite una y otra vez.

La película recorre caminos interesantes que, a través de las continuas fallas de Richard, le hablan al espectador del ADN argentino para zafar de los problemas y crearse nuevos (un mecanismo por el cual el argentino acciona para resolver un problema y termina cayendo en otro). Es Felipe Wein, director de Tiempo de pagar, quien imprime una idea central para el devenir de la trama: “cuanto peor la pasa el protagonista mejor la pasa el espectador”. Y Tiempo de pagar es exactamente eso: una odisea contrarreloj de un hombre desesperado que tropieza una y otra vez, generándose así un loop frenético de “cagadones” que terminan de la peor forma.

Juan Nemirovsky es el protagonista de Tiempo de pagar y quien hace funcionar la película gracias a la credibilidad actoral que se trasluce en su Richard, un tramposo nato al que se lo come el ecosistema callejero que lo mantiene dentro del sistema laboral. Sin un actor versátil la película correría el riesgo de desplomarse o tornarse demasiado lúgubre, algo que no sucede. El elenco lo completan actores buenísimos como Esteban Menis, Fabián Arenillas y Jorge Prado, entre otros, que aportan participaciones secundarias que se alinean al universo de Richard y potencian o desencadenan los conflictos en los que se ve metido.

Hay algo atractivo en la figura del “arbolito” dentro de la vida porteña. Son figuras de los márgenes, vinculados al mundo pirata, a la guita fácil y sin intermediarios, a las que pocas veces se les ha prestado atención en el cine argentino. Tiempo de pagar salda esa deuda en un thriller muy convincente que cobra mágica espectacularidad en la sala de cine.

Sobe Felipe Wein

Felipe Wein nació el 8 de mayo de 1999. Se formó en la FUC. Es director, productor y guionista. En ficción dirigió el corto La Noche del Delivery (2021), de gran reconocimiento internacional y su ópera prima Tiempo de Pagar (2024) estrenada en BAFICI. Guiado por estructuras narrativas clásicas, Wein desarrolla un gran interés por filmar en las calles, construyendo submundos donde el exceso y las malas decisiones llevan a los protagonistas contra las cuerdas, derivando en grandes historias nacionales repletas de acción.

Tiempo de pagar. Opinión: Muy buena.

Dirección y guión: Felipe Wein.

Elenco: Juan Nemirovsky, Esteban Menis, Julieta Tramanzoli, Jorge Prado, Fabián Arenillas, Vanesa Maja.

Producción: Juanma Ozan, Felipe Wein.
Producción ejecutiva: Felipe Wein, Juanma Ozan, Franco Duer, Andy Sabban, Nadiv Gold.
Fotografía: Joaquín Pulpeiro.
Edición: Manuel Ferrari.

Sonido: Facundo Sasson
Diseño de sonido: Daniel Garcés Najar.
Música: Dante Fisi.

Estreno en salas de cine de Espacios INCAA y Gaumont.

Cambio, Cambio, la película argentina que debés ver si te gustó Tiempo de pagar

Protagonizada por Ignacio Quesada y Camila Peralta, Cambio, Cambio participó en el 37mo. Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en 2022, donde fue distinguida con una mención especial del Jurado y en opinión de este crítico es una de las mejores películas argentinas de esta década. La acción sigue a un joven de 20 años recién llegado del interior bonaerense que trabaja en la peatonal Florida tratando de sobrevivir en un mundo laboral precario y desgastante. Cuando se enamora y empieza a salir con una estudiante de arquitectura decide comenzar a trabajar de "arbolito" vendiendo dólares en el mercado negro para juntar plata y acompañarla a Francia, adonde su novia busca emigrar. En tono de comedia romántico - trágica (a esta altura del artículo se podría decir como enunciado que “los argentinos y la plata tienen una historia complicada”), Cambio, Cambio propone una visión increíble de los personajes de los arbolitos y sus miedos e inquietudes en medio del caos de Buenos Aires.

"(La idea de la película) surge cuando me mudé al microcentro en 2019, justo antes de las elecciones, en un momento de mucha incertidumbre cambiaría y económica, con el dólar dando un salto. Ver todo ese experimento económico al aire libre me atrajo muchísimo porque era algo que uno podía ver por televisión pero a la vez veía su concreción de manera muy clara, no solo la veía en mis ingresos sino que en ese ecosistema, que de alguna manera iba variando dependiendo del precio del dólar. Se me ocurría que era algo para hablar, de esa relación entre lo público y lo privado, entre el mundo del trabajo y la política. Sentía que era un mundo en el que podía poner en tensión muchas cosas que me interesaban", señaló el director Lautaro García Candela en declaraciones de prensa sobre el filme que, al igual que Tiempo de pagar, explora en la fascinación que tienen los argentinos con los dólares y la plata fácil.

En una entrevista con el autor, posterior al estreno de Cambio, Cambio, el actor y protagonista Ignacio Quesada confesó su sorpresa y extrañeza ante el fenómeno que se generó en las salas de cine con la película: “No me imaginaba que la película tendría la repercusión que tuvo porque las circunstancias socio económicas que vivimos cuando la filmamos no eran las que vivimos hoy. Me parece tremendo que la peli haya cobrado una dimensión tan realista, pero a la vez siento súper atinada la mirada de Lautaro García Candela, el director, para reflejar esa porción de la Argentina tan esclava de los dólares. A la vez, pienso que una película tan crítica como Cambio Cambio hoy no podría hacerse en Argentina con todo el desfinanciamiento del INCAA”.

Nota del autor: si bien, actualmente, la película Cambio, Cambio no se está exhibiendo en salas de cine y tampoco está disponible para su visionado en plataformas de streaming, sí forma parte del catálogo del excelente proyecto de difusión de cine argentino Archivos de cine (al cual puede accederse vía Twitter).

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