Pantheon: una nueva joya de culto Spoilers

Hay series que a veces están destinadas a establecerse como joyas de culto. No se difunden como merecen, se ocultan bajo una ola de ofertas inabarcables o hasta son canceladas de manera injusta. Pantheon es una serie animada de dos temporadas que pasó desapercibida para muchos y que con la segunda vida que le dio Netflix al estrenarse allí tiene una oportunidad de llegar a más audiencias.

La trama sigue a Maddie, una niña que perdió a su padre y que recibe bullying en su escuela de parte de compañeras. Hasta que un día se abre una ventana en su pantalla y alguien empieza a comunicarse con ella mediante emojis. Más tarde, sus compañeras son hackeadas y Maddie se da cuenta de que lo que le ocurre es solo la punta del iceberg de una trama mucho mayor.

Sección visual de Pantheon (Serie de TV) - FilmAffinity
La serie arranca cuando alguien se comunica mediante misteriosos mensajes con Maddie.

Pantheon se presenta como una serie ambiciosa y es algo que justifica y se sostiene durante todo su desarrollo. Va creciendo de forma tan gradual y sutil, con un guion de una enorme inteligencia, hasta tal punto que al espectador no le resulta inquietante o fuera de lugar lo mucho que la historia evoluciona y lo mucho que llega a abarcar.

Creada por Craig Silverstein e inspirada en cuentos del autor chino-estadounidense Ken Liu, la serie animada se encuadra dentro de la ciencia ficción más moderna. Se podría decir que es una especie de “post-cyberpunk” y se encuentra cercana a la obra de Ted Chiang, por tomar un ejemplo. Pantheon presenta un mundo en donde el último adelanto tecnológico y el más revolucionario hasta la fecha no es la IA, sino la UA, “uploaded intelligence”, una consciencia humana que es subida a la nube y que tiene allí toda su memoria y personalidad, hasta el punto en el que se convierte en un nuevo tipo de ser vivo.

Las consciencias son subidas a la nube mediante un doloroso proceso durante el cual el humano muere.

No por nada la serie comienza con una secuencia en donde Maddie aprende en una clase sobre dioses griegos. Tanto el título del show como dicha exposición hacen referencia a lo que significa la existencia de una mitología repleta de seres todopoderosos. La obra explora la capacidad que tendrían las UIs dentro de la nube, en donde podrían moldear su realidad y modificarla a su antojo creando ciudades enteras y viviendo vidas singulares.

La serie desarrolla el tópico de manera verosímil a través de una historia coral en donde confluyen a su vez una trama política y hasta cósmica, con grandes desarrollos de personajes. Contempla desde historias más íntimas, al abordarse el luto de una niña que pierde a su padre o el de un hombre que pierde a su novia y cómo se puede convivir con versiones digitales de ellos hasta aspectos más masivos, al analizarse cómo el fenómeno puede llegar a impactar a la humanidad y todo lo que implicaría una evolución de dicha forma de vida.

La estética del mundo digital es la de un juego RPG.

La problemática que rodea gran parte de la obra es el “fallo” que poseen las UIs desde su inicio: una lenta muerte que los lleva a su fin. Maddie, junto a su padre y otras conciencias descubiertas avanzan al investigar cómo resolver aquel aspecto. A este grupo se le suma Caspian, luego descubierto como clon de Stephen Holstrom, una especie de Steve Jobs que buscaba extender la vida humana y volverla inmortal en forma digital.

Lo filosófico atraviesa los 16 capítulos: ¿qué hace a un ser consciente?, ¿se puede lograr la inmortalidad?, ¿qué implica la existencia de seres todopoderosos?, ¿es posible una sociedad en donde convivan seres tanto digitales como humanos?

La obra podría encuadrarse en una especie de “post-cyberpunk”.

La premisa del cyberpunk, “high tech”, “low life” (“alta tecnología”, “baja vida”) es elevada al máximo. La tecnología se desarrolla hasta tal punto que genera un nuevo tipo de seres. Que el escenario no sea el típico del subgénero, una megalópolis en un futuro próximo, sino la cotidiana actualidad, hace que la historia llegue más al espectador.

Los personajes son sólidos y tridimensionales. El guion los desarrolla de manera sublime y las voces que los interpretan son a su vez magistrales, de actores como William Hurt (fue uno de sus últimos papeles antes de morir), Paul Dano, Aaron Eckhart o Maude Apatow. Si bien los principales son contados, todos tienen múltiples capas y la serie se toma el tiempo de desarrollar a los más secundarios. Todo contribuye a que uno llegue no solo a empatizar con ellos, sino que el universo creado se sienta vivo y palpable.

Stephen Holstrom es un personaje central en la serie.

La barrera entre el mundo real y el digital se diluye y los personajes que viven en este último están representados con una enorme creatividad. La estética es de un juego RPG, pero se logra transmitir la idea de que es un escenario con sus propias reglas y de que los sucesos que ocurren allí son en realidad una metaforización de complejos algoritmos. La acción logra ser a su vez dinámica y atrapante, sin perder de foco el contexto que lo justifica.

Por otro lado, hay una temporalidad y unos puntos de giro que logran sorprender y deslumbrar, sin resultar forzados o inverosímiles. La serie avanza en el tiempo hasta llegar a fronteras extraordinarias. La secuencia final, más de 150 mil años en el futuro, es alucinante pero se encuentra justificada dentro de la narrativa propuesta.

La animación de la serie se asemeja a la de Invencible, y hay intervenciones en 3D por sobre el 2D para representar el complejo mundo digital.

El vínculo que tiene la obra con la literatura de ciencia ficción es fuerte. Se podría rastrear la relación hasta el mismo Isaac Asimov y su cuento “La última pregunta”, en donde se plantea un futuro en donde la máquina y el ser humano evolucionan hasta conformar una nueva divinidad. El vínculo también se puede rastrear hasta los cuentos modernos de Ted Chiang, como “El ciclo de vida de los elementos de software”, en donde mascotas que viven en la nube se desarrollan como diferentes formas de vida.

La serie salió para el servicio de streaming exclusivo de AMC. Fue poco difundida, casi como si se intentara sabotear el proyecto a propósito. Fue cancelada tras una temporada pero Amazon adquirió los derechos y logró finalizar la segunda temporada. Si bien se le dio un final bastante satisfactorio la serie tenía el potencial para lanzar muchos más capítulos.

Pantheon' Is a Brilliant New Series About What It Means to Be Human
Pantheon es una serie para ver y rever, ya fácilmente convertida en una joya de culto.

Pantheon es una serie para ver y rever. Por ahora fue vista por pocos, pero ojalá que el estreno en Netflix logre captar nueva audiencia y haga que, tal vez, pueda ser expandida en más temporadas o más obras dentro de su singular y cautivante universo.


Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Peliplat y Erramundos.


Publicado el 27 de diciembre del 2024, 4.54 PM | UTC-GMT -3.


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