Hilos rojos 

Hilos Rojos

I

¿Qué es la sangre?

No soy experto ni catedrático en biología, menos en las formas de vida que habitan en todo el universo, por ende, no me atrevería aseverar que todas tiene sangre, o algo similar a esta. . . lo que sí considero, es que toda especie tiene la posibilidad de crear lazos sociales, (por usar un término común a todos), y sí lo vemos de cierta manera, eso viene siendo la sangre que mueve a la sociedad a través de los tiempos, el motor que hace andar a la humanidad, eso vendrían siendo los lazos sociales.

Aquellas situaciones que, con sus silencios, sus dolores, sus rabias, sus alegrías, sus ansias, sus sueños, sus gritos, sus miedos, sus lágrimas, sus fracasos, en fin, todo aquello que brota por debajo de las puertas de las casas, llegando hasta los alcantarillados de las ciudades, o a los campos abiertos de los llanos con esos espantapájaros que despiertan cada cierto tiempo, o a las cúspides borrascosas de antiguos y aun habitados castillos, o a los maizales poblados por infantes molestos y empoderados, situaciones y acciones que van moldeando al individuo y a la sociedad.

¿Qué harías si por algún motivo te separan de aquella persona que es parte fundamental de tu vida? Ese quien que llego a tu camino gracias a la sangre social, esa persona que ha sabido estar a tu lado día tras día, sin importar si son buenos o malos tiempos, ese individuo con el cual disfrutas pasar el tiempo, con quien has llegado a sentir que no es necesario nada más a tu lado, con alguien que has sentido y palpado las puertas de otros mundos y otras realidades, esa persona que puede sacar lo más oscuro y sanguinario de ti, y a la vez lograr enternecerte hasta parecer un niño en cuerpo de grande…

De haber sabido que no tendría más diversión, no hubiera extinguido el gen de los Van Gelsing, a final de cuentas, no existe ya en el mundo nadie digno para enfrentar, por fortuna, tengo a mi adorada Mina, y vaya que no deja de impresionarme con su sabiduría, su ternura, su tesón, y denso conocimiento en lo concerniente al otro lado, ese saber que permite diseñar, destruir, e interferir en el acá.

Para mí, es inevitable no recordar a ese viejo, testarudo, aguerrido y utópico Van Gelsing. . . a él, y solo a él, se le cruza por la cabeza la posibilidad de vencer de manera violenta y coercitiva a alguien como yo, y mi amada.

Un individuo que camino solo durante siglos, alguien que se mueve a libertad entre la línea que separa la vida y la muerte, alguien que entrego su ser a la Venganza y que al pasar de los años reencontró su amor, aquella mujer por la cual traiciono y asesino todo aquello que defendió con su vida durante años, si, para algunos soy el rey de los condenados, cuando solo soy un cualquiera que descubrió que Dios es alguien que no supo ni sabrá nunca controlar y usar adecuadamente su poder, alguien a quien le quedo grande e imposible reconocer y aceptar que la creación, su creación, se le salió de las manos y no le importa para nada el sufrimiento que pasan las mayorías en este suelo y más aún, quienes no están por deseo en sus guerras y entretenciones. De igual manera, Van Gelsing nunca sabrá lo agradecidos que estamos Mina y Yo por atreverse a internar matarnos.

Y fue mientras los labios de Mina rosaban los míos, y la sangre caliente y vaporosa que brotaba de las extremidades rasgadas del cuerpo ya en retribución de Van Gelsing que caí por la cúspide del acantilado, que supe, finalmente, que estaba de nuevo con Mina, mi único y verdadero amor, acto que se confirmó al escuchar el susurro de su corazón en ese momento: NI AUNQUE SE META DIOS O EL DIABLO.

II

. . .Ya habían pasado 2 siglos desde que su amada y él vivían tranquilos en los altos, malévolos y apacibles pasillos de su castillo, no el de Transilvania, no, no en ese donde una falla del sistema intento mostrar una realidad alternar a la que late del mismo origen y fin de la existencia, una donde El Conde Drácula y Mina eran separados por el velo de la muerte, evento que es totalmente alejado de la realidad, El Conde no perdió su amor en un acantilado y Mina no derramo su amor al decapitarlo.

D: La única amenaza que hasta el momento hemos recibido, la vivimos mucho antes de escuchar si quiera el nombre de Van Gelsing, o el nombre del territorio que es determinado hoy día como Londres. . . fue en una lejana y excitante noche de invierno cuando fuimos visitados por La Sombra, esa extraña, densa e interesante forma de vida que por poco me separa para siempre de mi amada, y que al marcharse, nos dejó una gran enseñanza a los dos.

Fue durante esa noche, que Mina y yo vivimos todo lo que nos prepararía para enfrentar no solo a Van Gelsing, sino cualquier otra amenaza hacia y contra nosotros, fue durante esas horas que cada uno de los dos supo cual era su verdadero temor, que era lo que nos carcomía desde adentro, en silencio.

Ella, mis alas y anclas, descubrió que su peor miedo era morir sin ser amada y sin amar. Yo, no lograr encontrar tranquilidad después de tantos años de peleas y no poder disfrutar la vida al lado de Mina.

Al salir el sol de esa madrugada, sombra nos dejo en un estado donde los secretos de la vida y la muerte se muestran inocentes, y al verme reflejado en los ojos de mi amada, supe de inmediato que al lado de ella no habría perdida y como pude me le acerque, y justo antes de caer en ese largo sueño del cual solo nos despertaría Van Gelsing, le susurre a su oído: NI AUNQUE SE META DIOS O EL DIABLO.

III

Desde el momento de la muerte de Van Gelsing, para la humanidad dejo de ser un secreto a voces la existencia de otras vidas no humanas, ocasionando así una huella imborrable en la sangre social, que fue el origen y la esencia para todo aquello que socialmente sería referenciado como magia, hechicería, y realidades sobrenaturales, dándole un giro rotundo al curso de los hilos rojos que rigen ahora no solo a la sociedad humana.

Fin

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