El asesino de snobs 

La venganza es

un plato que se sirve frío

Seicho Matsumoto, y tantos otros más.

“Cuenta la leyenda que había un hombre amante del cine que trabaja en un videoclub”. Él y sus amigos se juntaban a hablar de cine sin parar. Escribían guiones que no sabían como concretar, como producir. Deja el trabajo en el videoclub para dedicarse a hacer una película. Pero ¿cómo hacerla? Se preguntaba él, mientras vivía con su madre a sus aproximados 30 años. Él se hace amigo de un director que había hecho una película que lo encantó. Un día, el hombre es invitado a una barbacue (o como diríamos en Argentina, a un buen asado). Su objetivo es conocer al productor de la película de su nuevo gran amigo. Se sienta junto a él y se le pone a hablar sin cesar. Le cuenta que quiere ser director y tiene muchísimas ideas para películas. “Contame una”, dice el productor. Y rápidamente resuelve que, como la película producida por el hombre y amada por nuestro personaje sucedía en una sola locación, debía venderle una idea que sucediera en una sola locación. Entonces recuerda una película del año ´87 llamada City on Fire. Amendetrado por la urgencia de poder aprovechar este momento, le cuenta el argumento de esa película. El productor queda encantado. “¿Tenés el guion?” “¡Claro!” Pero claro. El hombre no tenía ningún guion escrito sobre esa historia. Llega a la casa, y como no tenía el dinero para comprar una resma de hojas, agarra papeles de facturas de luz, de gas, papeles ya impresos por quién sabe que motivo, y en la parte de atrás comienza a escribir el guion. Modifica detalles del relato de City on Fire usando incluso elementos tomados de otras películas que vio. Y así, luego de días de trabajo, tiene finalmente la versión definitiva. Ese hombre se llama Quentin Tarantino, y así fue como llegó a filmar su primer película Reservoir Dogs.

Luego de hacerla, además de la revalorización de su oficio como guionista, y la venta de los guiones que efectivamente ya tenía escritos para pser filmados el año siguiente (True Romance y Asesinos por naturaleza), dos años después filma Pulp Fiction. Esta película es probablemente su proyecto más unívocamente reconocido por el público como la mejor de todas sus películas. En ella nace además un vínculo que nueve años después dará a luz dos de, quizás, sus películas más populares y sobre las cuales intentará centrarse esta nota. Ese vínculo es con la actriz Uma Thurman, y las películas son Kill Bill, La venganza: Vol I y Kill Bill, Vol II.

Kill Bill

Las Kill Bill se estrenan en el 2003 y 2004. Originalmente fue proyectada en Cannes como una sola película de más de tres horas y por sugerencia del innombrable Harvey Weinstein, se dividió en dos películas. El propio Tarantino cuenta que escribió la película como una novela y sufrió mucho la adaptación al guion a medida que iba filmando. Es una película que solo puede ser realizada por un cinéfilo respetuoso como Quentin Tarantino. La influencia incluye películas orientales de artes marciales, el cine de samuráis, el spaghetti western y el exploitation cinema, entre otros. El emblemático traje de Beatrix Kiddo The Bride (personaje que a su vez fue creado por Quentin y Uma Thurman durante el rodaje de Pulp fiction) es un homenaje directo a un traje que usó Bruce Lee en Game of Death; Siete Samurais y Jojimbo de Kurosawa son influencias directas sobre la épica de Kill Bill; Lady Snowblood es otra influencia directa en relación a su argumento, a la estructura narrativa sobre una historia de venganza; los spaghettis westerns de Sergio Leone (con música de Ennio Morricone); el animé japonés.

El arte de Tarantino está en ese espacio infinito entre todo aquello que vio. Su autoría pareciera dar la sensación de estar siempre un paso adelante de lo previsible. La combinación de los elementos antes mencionados como de tantos otros que solo podría enumerar un fanático, un cinéfilo extremo o un ser humano de memoria prodigiosa, aleja por completo al autor y realizador de un mero lugar de copista. Resignifica cada uno de esos elementos y los vuelve únicos y lejanos a aquel símbolo original del que partieron. Si bien Lady Snowblood tiene un argumento similar al ser una historia de venganza de una mujer a la que intentan asesinar en su propio casamiento, Kill Bill reversiona esa trama al ubicarla en otro contexto, con otros personajes, y a través de su realización (fotográfica, rítmica, sonora, escenográfica, actoral, visual). A medida que pasan los años, con mucha pena, empiezo a comprender por qué tantos profesores me han dicho que todas las historias ya han sido contadas. Sin embargo, lejos de leerlo con la nostalgia penosa de quienes llegan a una edad donde desean aferrarse al pasado, lo pienso como una oportunidad. Si bien lo infinito debe de ser científica y matemáticamente una falacia, sí creo que cómo pueden ser contadas esas historias (sus relatos) dan la sensación de lo infinito. Y Tarantino pareciera explotar su arte desde haber aceptado sin culpa que todo lo que vaya a hacer, parte de su amor y fascinación por otra cosa.

Kill Bill es una oda a la oda. Es un grito de guerra precioso acerca de que sí existe belleza en resignificar el pasado que los artistas veneran y respetan demasiado. No es lo mismo amar que idolatrar.

Ambas películas son sencillamente una fiesta. Un festejo a la magia del cine de ser conducidos a través de una experiencia caprichosa pero empática, que se ocupa del espectador y utiliza todo su conocimiento a favor de la magia. Lejos de volverse pedagógica o soberbia, la sabiduría de todo el cine que vio su autor no busca ser una prueba de genialidad ni mucho menos. Tarantino comprende que es un festejo para él y para la gente. Por eso mismo se sabe que mantiene el mismo equipo de gente de siempre con el que trabaja, por eso repite actores y actrices, por eso se corre el rumor de que le pide a la segunda asistente de dirección que antes de cada "¡Acción"!" haga siempre un chiste en todas las tomas y todas sus películas. Filmar la película, también tiene que ser una fiesta.

Tarantino hace temblar con Kill Bill a los académicos del cine (que también existen en todos los rubros y en especial en las artes) al comprobar el potencial popular en el saber enciclopédico. Desde ya que toda su carrera pareciera directa e indirectamente discutir con el status quo de la industria cinematográfica, pero es con ambas películas que abandona los maravillosos diálogos sobre los que todavía se relamían los snobs para aprobarlo. Kill Bill es acción pura, pero contada con la poesía de un amante.

Ella y él

Si el día de mañana quisieran hacer una película sobre el vínculo entre Uma y Quentin, probablemente los puntos fuertes de la estructura del guion ya están servidos. Se conocen haciendo una película, y mientras la filman se divierten inventando un personaje, para que nueve años después se vuelva película. Filmando la segunda entrega de Kill Bill, Uma debía manejar a toda velocidad por la ruta. Ella pide una doble porque le da miedo sufrir un accidente porque la ruta estaba maltrecha, pero Tarantino no atiende su pedido. El accidente finalmente sucede: Thurman choca contra un árbol. Luego de haberse salvado, pero habiendo salido herida, también sale dañada la amistad entre ambos. Publicamente, años después, él admite su error, pide disculpas, y Thurman finalmente lo perdona.

Tarantino dijo que tan solo iba a hacer diez películas en su carrera y falta una. Hace pocos años, comenzaron los rumores de cuál será la historia. Uno de los rumores, habla de Kill Bill VIII. ¿Será cierto? ¿Volverá el personaje que por muchos es considerada la heroína mujer más poderosa de la historia, por sobre Ripley o Sarah Connor? ¿Volverán a trabajar juntos los amigos?

Chesi

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