Qué es, exactamente, ser un villano? No alcanza con estar del lado del mal, real o supuesto, hay señas identitarias que hacen que un villano sea un villano. De dónde vienen? De eso nos ocuparemos en este artículo.
Por algo el título de este Desafío es villanos encantadores. Aceptémoslo, los villanos muchas veces son encantadores. Hay que determinar entonces en qué consiste ese encanto.
El origen del mal
Vamos a empezar por el principio, y en el principio está el nombre, aparentemente inofensivo.
Un villano era alguien que vivía en una villa, o sea fuera de la ciudad, en la Antigua Roma. El término, básicamente, refiere a quienes no pertenecían ni a la nobleza ni a los esclavos y otros sirvientes de la nobleza. Los villanos entonces estaban, en cierta forma, fuera del sistema, y todo lo que está fuera del sistema es peligroso. Una potencial amenaza al poder de turno. Y un objeto de envidia para los oprimidos.
En cuanto a su función, un villano no sólo es útil a la trama como obstáculo de turno para el héroe de turno. Ser antagonista es fácil, pero serlo de un modo tentador para el público ya es otra cosa.
Sabemos que un villano debe cumplir con ciertas características para serlo, no es sólo vocación por el mal, eso debe estar acompañado por una inteligencia extrema, una voz inolvidable, mucho estilo y una cuota de ridiculez, eso es lo básico. Es probable que ese coqueteo con el absurdo lo acerque al terreno de las pesadillas. Lo horroroso y lo absurdo se llevan muy bien en nuestros malos sueños.
Un top ten personal
Cumpliendo con la consigna, solo serán parte de esta selección los villanos que a mi juicio tengan algún grado de encanto. Eso deja afuera a la pura maldad de Mike Myers o la ominosa presencia de Darth Vader (que atemorizaba al niño de 6 años que alguna vez fui) y cuyo punto de humanidad que le otorgaba algo de complejidad llegaba demasiado tarde.
Hay casos especiales, como el Agente Smith de Matrix, cuya particularidad es no tener rasgos particulares. También está el caso del T-800 de Terminator, Villano en la 1 y héroe en la 2. Y habrá que hacer una mención muy especial para el Anton Chigurh de Javier Bardem en Sin lugar para los débiles (2007), que no cumple del todo con las consignas, y no solo porque no es nada encantador. Es más un sicario, un ejecutor, pero con las particularidades que se reservan a los grandes personajes y una falta de humanidad desesperante.
Puesto 10 - Bill el carnicero - Pandillas de Nueva York (2000)

Esta sería la inclusión más polémica de la lista, sobre todo por el lado del encanto, y el único personaje basado sacado de una persona real, William Poole, en quién se basaron para la película. Si forma parte de este grupo es gracias al brillo de sus ojos, parte de la extraordinaria labor de un enorme Daniel Day Lewis, solo superado por quien ocupa el puesto número 1. Bill, a pesar de su extrema crueldad, logra en algún momento ser una figura paterna para el personaje de Di Caprio.
Puesto 9 - Hans Gruber - Duro de matar (1988)

Elegante, capaz, encantador y hasta vulnerable cuando hace falta, este tipo tiene un plan brillante y una mala suerte extraordinaria. Solo la circunstancial presencia de John McClane podía arruinarle los planes. Su caída, que homenajea a Hitchcock y su película Saboteur, de 1942, siempre será memorable.
Puesto 8 - Keyser Söze - Los sospechosos de siempre (1995)

Por si queda alguna persona que no vio aún este clásico de Bryan Singer solo diré que este personaje es una amenaza de maldad absoluta y de poder ilimitado, y el actor que cuenta su historia, Kevin Spacey, merece dos menciones especiales, una por este trabajo y otra por su siguiente labor como villano, el John Doe de Pecados capitales (1997). Tiempo después se convertiría en villano en la vida real.
Puesto 7 - Cruella de Vil - 101 dálmatas (1961)

Si hay alguien que sabe como hacer sufrir a niños pequeños, y hacerlo con estilo, es la gente de Disney, por eso no es de extrañar que logren colar algún representante en esta lista. Cruella, como buena villana, tiene talento de sobra y el clásico punto débil de los villanos, incapacidad para delegar, por lo que suelen rodearse de los peores secuaces.
Puesto 6 - Harry Powell - La noche del cazador (1955)

Al reverendo Harry Powell hay que amarlo y odiarlo. Odiarlo por su absoluta maldad, es un asesino de niños, una amenaza cantada permanente para los pobres protagonistas de es este clásico de Charles Laughton (increíblemente en su única película como director). Y amarlo por amor al cine.
Puesto 5 - HAL 9000 - 2001, Odisea del espacio (1968)

A veces con una lucecita roja alcanza. Pero hay que ser un maestro, como Kubrick, para darle carnadura y hasta espesor psicológico a esa lucecita, cuyo nombre adelanta en uno a cada una de las letras de IBM. HAL no solo puede procesar monumentales cantidades de información (una novedad cercana a la magia en 1968), también puede manipular a seres humanos para conseguir sus objetivos.
Puesto 4 - Hannibal Lecter - El silencio de los inocentes (1991)

Los buenos villanos tienen estilo, y hay que tener estilo cuando lo tuyo es el canibalismo. Como en el ejemplo previo, saber manipular es central para un villano, y la sufrida heroína Clarice Starling lo sabe. Hannibal siempre será el gato que juega a ser el ratón. Y lo hace con auténtico goce. Es hora de llegar al podio.
Puesto 3 - Hans Landa - Bastardos sin gloria (2009)

Para ser buen villano hay que tener modales, y vaya si el Coronel Landa los tiene. Otro ejemplo de inteligencia y capacidad al servicio del mal. Pocas veces se ha visto a un hombre disfrutar tanto de su trabajo. Y ya que estamos con Tarantino, mención de honor para su Calvin Candie de Di Caprio en Django sin cadenas (2012)
Puesto 2 - El guasón - Batman, el caballero de la noche (2008)

La película tiene a Batman en el título pero nadie de acuerda de él. Y todos recordaremos siempre a Heath Ledger por éste papel, único e irrepetible. Y el único Joker posible en esta lista, ya que es tan encantador que es difícil estar del lado del tipo solemne que se cree murciélago. Su trabajo amplifica y resignifica el film a niveles de tragedia griega. Ya no se trata de Héroe contra Villano sino del Orden contra el Caos. Y el caos, lo sabemos, es encantador.
Puesto 1 - Harry Lime - El tercer hombre (1949)

El tercer hombre es una obra maestra dirigida por Carol Reed, pero el villano que compone Orson Welles es tan malo que, entre otras maldades, se roba la película, y tan encantador como para justificar lo injustificable. Si ocupa el lugar más alto de esta lista es porque resume los atributos de todos los villanos anteriores pero además tiene el descaro de elaborar una justificación moral de sus actos, y de enunciarla con la mayor gracia. Su alegato sobre la utilidad del mal para la sociedad convierte al film, y a su profesión de villano en un arte mayor.




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