Priscila: Sofia Coppola IS BACK!  Spoilers

Sofia Coppola es una de las directoras más reconocidas. Hija del mítico director, Francis Ford Coppola, supo hacerse su propio lugar en el cine con el prestigio de los grandes festivales y premios de cine. Su carrera arrancó demasiado bien, con el largometraje Las vírgenes suicidas, en 1999. A esta película le siguió (a mi parecer y al de la mayoría de la crítica) su obra maestra, Perdidos en Tokyo en 2003. Y desde allí no volvió a repetir la misma genialidad. Sí tuvo películas correctas, como Maria Antonieta o El seductor, y otras que se estancaron en la premisa, como Somewhere (muy sobrevalorada a mi parecer) o The bling ring. Pero nada que se le comparara a sus dos primeras creaciones. Con Priscila, su último estreno, podemos decir que Sofia IS BACK.

De qué va Priscila?

Priscila Presley fue la única esposa de Elvis, el rey del rock and roll. Lo que ahora es evidentemente polémico y condenable es que ellos comenzaron su relación cuando él tenía veinticuatro y ella catorce (sí, catorce). Aunque ella misma confesó que hasta que ella no cumplió la mayoría de edad no hubo nada sexual entre ellos, que solo era platónico, es muy border que un hombre se interese de manera sentimental por una adolescente de esa edad. El matrimonio en sí solo duró siete años, y aunque ambos confesaron que el otro fue el gran amor de su vida, la relación fue demasiado tóxica, en la que Priscila fue amoldada a gusto y parecer de Elvis. Ella escribió un libro donde cuenta esta historia, Elvis y yo, y Sofia Coppola fue la encargada de llevarla al cine.

La película no es un biopic de Priscila: trata exclusivamente de su relación con Elvis y el impacto que tuvo él en su vida, desde que se conocieron hasta su separación. Cailee Spaeny es la protagonista y Jacob Elordi interpreta al rey del rock. El resultado recuerda a las primeras películas de Sofía Coppola y retrata aquel tema que abarca a toda la filmografía de la directora: la soledad.

Lo que funciona

El largometraje inicia con lo que, en mi opinión, pasará a la historia del cine. Una de esas introducciones épicas modernas (como en Barbie de Greta Gerwig). Comienza con los pies de Priscila, descalzos, caminando por una alfombra rosa. Los pies delicados y e inocentes de ella, junto con el color infantil de la alfombra, contrastan con la toma siguiente, que es de Priscila ya siendo la esposa de Elvis, haciéndose su delineado negro tan característico. Ahora ya es una mujer, aquella que su marido ha moldeado (no solo el peinado y el delineado fueron atribuciones del cantante).

La estética y fotografía es, como en toda la filmografía de Coppola, impecable. No solo es linda visualmente, sino que va acorde a lo que se quiere mostrar: la delicadeza de la protagonista, la quietud en el mundo en el que vive, la soledad que la rodea. El ritmo es el indicado. Es lento, pero no llega a ser tedioso ni tampoco pretencioso. En la historia se busca retratar la intimidad en su máxima expresión, y eso se logra. La narración tiene un tono sumamente melancólico y de nostalgia, algo presente en todas las películas de la directora, pero en el tono más indicado de sus inicios.

Lo que no funciona del todo

De todas formas no puedo decir que estamos ante una obra maestra. Hay cosas en las que encontramos algunas fallas. Respecto al casting, no termino de determinar si me gusta o no, y allí es cuando veo que algo no está funcionando. Los protagonistas son correctos, sí. Pero no terminan de tomar la fuerza necesaria. Cailee Spaeny ganó la Copa Volpi en el Festival de Venecia, y aunque sí creo que expresa la angustia y la soledad, le faltó darle más personalidad a su rol. Lo mismo me pasó con Elordi, ya que no paraba de ver a Nate de Euphoria cuando lo veía actuar. De todas formas, no creo que sean malas actuaciones, sino que no llegaron a estar a la altura.

Aunque sé que el objetivo de la película no era hacer un biopic de Priscila, a fin de cuentas todo esto se trata de ella. Por lo que vi que no hubo un gran desarrollo en su voz. Vemos un cambio (al principio involución cuando se deja dominar por Elvis y luego evolución cuando, a su manera, comienza a rebelarse) pero existe una falta de personalidad propia.

Lo que no me terminó de convencer fue el final. Me resultó demasiado abrupto y predecible. Hubiera sido el gran momento para que el personaje cobre fuerza, porque dejar atrás esa relación y esa vida fue su primer gran acto de rebeldía (por lo menos en el film), pero fue todo muy rápido y sin profundidad. Además, la elección de la canción del final me pareció errónea. La cinta termina con Priscila yéndose de la casa de Elvis en el auto, luego de haberle dicho que quería divorciarse, y de fondo suena I will always love you de Dolly Parton. Esa fue la canción que le cantó Elvis al salir de los juzgados, luego de filmar el divorcio. No es acertado porque si la película retrata todo lo tóxico y manipulador que fue Elvis para ella, es una forma de romantizar algo que al mismo tiempo se está queriendo condenar. De todas formas pienso que aquí tuvo algo que ver la propia Priscila, quien también es productora de la película. Como sea, no creo que el final haya estado a la altura del resto.

Mostrar la realidad de a trozos

Un recurso interesante de la película es utilizar escenas muy cortas y significativas para demostrar cada una de las razones que hicieron que el matrimonio no funcionara o los elementos de control de Elvis sobre Priscila. Una de mis partes favoritas es aquella en la que él la lleva a comprar ropa, y mientras ella se está desfila con los diferentes vestidos, él la mira con sus amigos y le dice cual llevarse y cual no. Aquí es cuando comienza el moldeamiento sobre ella: buscó una chica tan joven para después poder construir al tipo de mujer que quería.

Otra escena muy poderosa y violenta es cuando Priscila lo increpa a Elvis porque sospecha que la engaña y él da vuelta el juego y le dice que se vaya de su casa porque no soporta que lo ataque. La situación escala a un momento en el que le tira toda su ropa encima y la obliga a empacar entre gritos. Priscila termina sentada en el piso llorando y él, abrazándola, con un tono ahora calmo y dulce, le dice que eso es lo que pasará de ahora en adelante si ella sigue desconfiando. Entonces ahora también la tiene retenida en cuanto a su personalidad y tiene actitudes de este estilo cada vez que quiere manipularla para tenerlo a su merced. Hasta una escena en la que por fin se ve un cambio en la protagonista. Allí Elvis le dice que quiere que se separen un tiempo, y ella, en lugar de arrodillarle y pedirle que no, le sigue la corriente y se va. Entonces él es el que le termina suplicando y diciéndole que no era en serio. Lo que no hay que pasar por alto es que en esa escena Priscila está embarazada. Ya no se deja manipular, porque ahora no es solo ella a la que su marido puede hacerle daño. A partir de ese momento, Priscila tendrá más control de su vida y en la relación, hasta que por fin lo abandona. Pero ese empoderamiento no fue suficientemente explotado.

En conclusión, la nueva película de Sofía Coppola nos remite a sus orígenes brillantes, y aunque no con el mismo brillo, sí es un gran acierto y una muy bella experiencia.

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