Cuando hablamos de la década del setenta en el cine, hablamos del momento de oro de un cine de terror, de explotación, de experimentación. Son muchas las películas que forman parte de este repertorio tanto en Europa como en Estados Unidos. El exorcista (The Exorcist, 1973), La Masacre de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1974), Halloween (1978) por solo nombrar a algunas del continente americano, en Europa el giallo con Dario Argento y Lucio Fulci arrasaba en las pantallas.
Es en este contexto, en el año 1976 en el cual Brian de Palma estrena Carrie (1976) obra fundamental a la hora de hacer un recorrido por este cine, basada en la novela homónima de Stephen King logra un éxito comercial y hasta su protagonista Sissy Spacek consigue una nominación al premio Oscar como mejor actriz, hecho que sorprendió ya que el cine de terror no es habitué en estos premios.
Carrie es la primea novela publicada de Stephen King en 1974, este año se cumplen 50 años de esta maravilla. La mayor parte del libro está escrito con una estructura epistolar en forma de recortes de noticias, cartas, y extractos de libros.
A la hora de Hablar de Brian De Palma, podría decirse que Carrie, si bien es su quinto film, es el film que marca su inicio como autor, un autor con obsesiones y fetiches claros que luego desarrollará a lo largo de su obra.
Venía de realizar Obsesión, película del mismo año y con un primer comienzo más ligado a la experimentación y a la novelle vague. Carrie es una obra fundacional, podría decirse un sub subgénero dentro del cine de terror, aquel que incorpora a un personaje solitario que se convierte en un potencial asesino de masas. Sissy Spacek en el personaje de Carrieta “Carrie” White es un emblema cuando pensamos en este tipo de personaje.
El cine de De Palma es un periplo por la argucia del disimulo, donde todo es pero no es, los puntos de vista engañan, los presuntuosos planos detalle, los travellings, los movimientos de cámara, la pantalla partida y el plano holandés son un sello de su imagen.
Los films de De Palma están atravesados fuertemente por su contexto social y político, la violencia, el psicoanálisis, la sexualidad, lo onírico y lo marginal, son recurrente en su obra.
Es un maestro de la puesta en escena, tiene un placer por engatusar y lograr la complicidad con el espectador. Un cine autoconsciente, postmoderno, uno de los integrantes del llamado New Hollywood, Brian De Palma se ha convertido hoy ya en un autor de culto.
La telepatía fue una moda durante los años 70 y gran parte de los años 80, que generó cantidad de cuentos, novelas, y películas, Scanners (1981) de David Cronenberg es una de las más destacadas junto con Carrie. Carrie es su máximo exponente, el director nos introduce en la cotidianidad de un pueblo en Estados Unidos, pueblo chico infierno grande dirían por aquí. Esta idea se cumple a rajatabla en un clásico hoy del cine de terror.
Al comenzar el film, el detalle y el artificio brilla en la puesta en escena, una narrativa puesta al servicio de la imagen y viceversa, en ambos sentidos todo funciona. La escena de la ducha de Carrie (en homenaje a Psicosis de Alfred Hitchcock) como escena inaugural, corazón de la diégesis, coming of age de la protagonista, y camino de inspiración para el cine de terror venidero consagra a De Palma como autor.
Se nota el deleite de Brian de Palma, al jugar con el fotograma, planos detalles, cambios de perspectiva, y un plano secuencia con un regodeo en el cuerpo femenino abren la escena y nos sumergen en la idea central del film, el miedo, la ignorancia, el bullying y la humillación. El resto de la película es la puesta en imagen de la mente perversa de King, la maldad por la maldad misma puesta de la manera más plástica posible de la mano del director.
La idea del american way of life está presente en el pueblo, bien diferenciado los roles, los marginados, y los marginadores, los populares y los freaks, personajes que luego se convertirán en estereotipos. El film habla de deseos y de miedos, Carrie busca ser aceptada por sus compañeros, desea formar parte de algún grupo. El film tiene completamente naturalizada la violencia, La profesora Collins ( Betty Buckley) la única que habla con Carrie, le pega una bofetada a Chris (Nancy Allen) en un entrenamiento, Billy Nollan (John Travolta) le pega una cachetada a Chris en el auto. Todo es violento, violencia física y psicológica, el bullying es moneda corriente entre los alumnos, e inclusive entre profesores y alumnos. Pocos y ninguno son los espacios de diálogos.
La personalidad de Carrie está directamente relacionada con el personaje esquizofrénico, castrador e invasivo de su madre (Piper Laurie). El fanatismo religioso de esta no le permite crecer y desarrollarse, otro guiño a Psicosis. Estas condiciones sumado al poder de telequinesis que descubre Carrie que posee hacen de su ser, una chica cada vez más tímida e introvertida.
La siniestra escena en la que Billy Nolan (John Travolta) y Chris (Nancy Allen) van a matar al cerdo con esos murales de los chanchos refuerza lo perverso y lo vuelve más cruel, “ese cerdo” es Carrie…¡Mátalo!”, grita Chris y así sucede, pero Carrie puede finalmente vindicarlo y vindicarse.
Luego del claustrofóbico bullyng inicial, Sue Snell (Amy Irving) una de las chicas se siente culpable y le pide a su novio que lleve a Carrie al baile de graduación. Al recibir la invitación de Tommy, atinadamente sospecha y es la profesora quien se encarga de convencerla. Ella finalmente acepta salir con el joven más bueno y popular, se hace su propio vestido y en una conmovedora actuación de Sissy Spacek estamos listas para ir a la fiesta.
Los personajes femeninos son presentados como los malxs y villanxs y lo son, pero llamativamente los hombres son mostrados como inocentes, manipulables y hasta tontos. La profesora le dice a la protagonista en una escena muy amorosa, tenes los pelos lacios como cortinas, en otra escena, La misma profesora le pregunta a Tommy Ross ( Willian Kat) no te verás ridículo entrando con Carrie al baile. La profesora es la única que mostraba interés real por ella y aun así se expresa así.
Antes de que Tommy pase a buscar a Carrie, su madre desesperadamente le ruega que no vaya, Carrie la detiene con sus poderes telequinéticos, mientras se pinta los labios frente a un espejo roto, la fragmentación de la identidad ha comenzado. Con un brillante plano holandés la madre (Piper Laurie) en esa casa gótica rodeada de velas y crucifijos le grita: “No permitas que viva la bruja”
Finalmente estamos en la fiesta de Graduación, todo es bello, Carrie, Tommy, la magnífica música a cargo de Pino Donnagio, el clímax ha comenzado, estamos a punto de vivir el momento más feliz y vulnerable de la protagonista. Todo es operístico, la utilización del sonido recuerda al giallo, el silencio previo al estallido es brutal, cinco minutos pasan desde que Carrie camina hacia la coronación, los cinco minutos más angustiantes en la historia del cine, la belleza de la cámara mostrando cada detalle del plan macabro de Chris y Billy, la consumación del acto, las burlas a Carrie, la humillación, el silencio y finalmente la ira desatada. El ensueño convertido en pesadilla, la venganza es el placer de todos y Brian de Palma se confirma como autor y deja de esta manera su marca de sangre en la historia del cine de terror




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