

Mi cuerpo se encontraba inmóvil en el suelo, podía sentir como la nieve caía poco a poco sobre mi, me cubría por completo. Llevaba días en la misma posición, seguía confundida con lo que había pasado, mi mente va a mil por hora, puedo ver con completa claridad cosas que se encuentran a mucha distancia de mi.
El ardor en la garganta me tenía completamente petrificado, tenía sed, mucha sed, pero era incapaz de moverme, llevo todo este tiempo intentando recordar como llegué aquí, pero solo vienen a mi pequeños recuerdos, nada muy claro.
Vivia en Seatle, con mi madre y su esposo, tenia una vida completamente aburrida y monótona, esa mañana estaba teniendo un día completamente normal, estaba camino a mis clases de la mañana, iba un poco apresurada, una discusión con mi madre me había retrasado, por lo que del mismo apuro decidí tomar un atajo por el bosque, de no tomarlo no llegaría jamar a tiempo.
El Bosque se encontraba como siempre completamente desolado, las aves cantaban a lo lejos, y yo cada vez apresuraba más el paso. Al cabo de unos 10 minutos unos rápidos pasos me detuvieron de golpe. Intente identificar por donde venían, pero no vi nada, de repente un fuerte y helado cuerpo se abalanza sobre mi conducta fuerza, me acorrala contra el suelo y me revienta la muñeca de un solo apretón.
Ahí es cuando todo empieza a estar muy borroso, solo recuerdo el inmenso dolor, un ardor corriendo rápidamente por mi cuerpo, y el profundo e infinito silencio.
Luego de lo que parecieron días, empecé a mover poco a poco mi cuerpo, mi muñeca ya no dolía, parecía completamente normal, a diferencia de lo que creí me sentía fuerte, sedienta pero fuerte, me levante rápidamente, con una fuerza inimaginable, me quedé pasmada en cuando mis pies tocaron el piso, realmente no me esperaba eso.
Podía escuchar algunas voces, inmediatamente me dirigí hacia ellas, mi cuerpo avanzo rápidamente por el bosque, la brisa golpeaba mi cara a toda prisa, y por más que intentara ir más lento, mi cuerpo iba a toda velocidad. Me detuve de golpe en el borde del bosque, justo frente a mi se encontraba una gasolinera, algunas personas compraban dulces adentro del local, y otras llenaban el tanque de sus vehículos.
Podía escuchar claramente lo que decían cada una de esas personas, pero mi atención se fue directamente a una señora en la esquina del mostrador.
- ¿Han sabido algo de la niña que desapareció?
¿Una niña desaparecida? Aquí no suelen pasar esas cosas. Sin moverme de mi escondite afine el oído. El señor de la caja concentro su vista en el periódico que le mostraba la señora.
- Su cuerpo nunca apareció, según me dijeron algunos vecinos su familia la dio por muerta, ayer fue su velorio.
- Pobre familia, que enorme tragedia.
Desvíe mi atención de ellos en cuanto note algunos periódicos en el basurero atrás del local, verifique que nadie estuviese viendo y corrí a por ellos. Me escondí rápidamente detrás de uno de los enormes basureros y tomé un periódico.
En primera plana se encontraba una foto mía "Se busca" junto a mi foto algunas fotos de mi familia en un velorio. Mi impresión fue tanta que corrí con el periódico nuevamente al bosque, sin pensarlo trepe un pino y subí lo más que pude, una vez arriba revise con más calma el periódico.
"Morgan Scott, joven de 17 años que lleva desaparecida una semana"
Observe con tristeza a mi madre junto a una urna vacía. Mi mirada se perdió en el bosque y mis manos dejaron caer el periódico, la noche llego y la nieve se intensificó, las fuertes brisas movían mi cabello con fuerza, pero yo seguía sin moverme, intente entender que estaba sucediendo, en efecto alguien me hizo esto.
Luego de unas horas escuche algunos pasos en el interior del bosque, una fuerte brisa movió mi cabello y un aroma dulce se apoderó de mi, un dolor inmenso se expandió por mi garganta, inconscientemente mi cuerpo se movió al suelo, todos mis sentidos se pudieron en alerta, mis piernas se doblaron y adquirieron la posición de un gato en caza. Me quedé completamente quieta, a lo lejos pude ver un puma caminar tranquilamente, trague con fuerza y el ardor se intensificó.
Cuando lo tuve lo suficientemente cerca lo derrumbe de un solo brinco, mi cuerpo tuvo la necesidad de morderlo. Cuando sentí la sangre en mi boca, corriendo por mi garganta pude sentir paz, la sed fue desapareciendo a medida que el puma se debilitaba, cuando ya no quedaba nada en su interior lo solté. Me sentí más fuerte, con mucha energía y completamente satisfecha.
Ya un poco más tranquila empecé a observar mi entorno, debe haber alguna respuesta a mis dudas en algún lado, y definitivamente quedándome aquí no entendería nada. Me dispuse a correr a toda velocidad por el bosque esquive pinos, riachuelos y rocas, al cabo de un rato escuché algunas voces, y un olor bastante similar al mío me detuvo.
Escale un pino y empecé a observar todo mi entorno, a lo lejos vi algunas luces, brinque de copa en hasta estar un poco más cerca, intente hacer el mayor ruido posible, todavía no manejaba bien la velocidad.
Entre los árboles pude notar una enorme casa, sus paredes eran de vidrio y se podía ver todo el interior, dentro habían cuatro mujeres, cinco hombres y una niña, esta última tocaba el piano mientras los demás la observaban con calma.
Que suerte tiene esa niña, se nota que la adoran. Me senté en la rama a disfrutar de la melodía que tocaba la pequeña, admira desde la distancia su larga cabellera, era realmente encantadora, sentí un fuerte dolor en el pecho, pero no podía llorar, solo podía sufrir por dentro.
De repente, uno de los hombres volteo rápidamente hacia donde yo estaba, mis alertas se encendieron de inmediato, me tense por completo encanto lo escuché hablar.
- Hay alguien cerca.
El resto de las personas voltearon hacia donde el miraba, la niña se levantó y corrió a los brazos de la que parecía ser su madre, todos tomaron una postura de defensa y empezaron a correr hacia mi dirección.
El miedo se apoderó de mi, torpemente baje del árbol y empecé a correr todo lo rápido que podía. Sabía que era completamente en vano, eran demasiados, y yo no sabía siquiera como controlar mi cuerpo, huí de ellos lo más que pude, pero unos quilometros después lograron alcanzarme. Uno de los hombres, el más grande, me tomó por el cabello y me arrastró hacia el. Me tomo las muñecas como si estuviese esperándome y me despego del piso. Yo luche inutilmente, era demasiado grande como para defenderme, grite, me sacudí, lo patee pero nada.
Otro de los hombres, un rubio con cabello corto, levanto la mano hacia el grandulon para que me pusiera en el suelo otra vez.
-Emmet, no es necesario llegar a esto, estoy seguro de que podemos tener una conversación pacífica.
- ¿Quien eres? ¿Quien te mandó?
La chica que tenia a la niña pegada a su cuerpo me grito amenazadoramente, otro de los hombres, el pelinegro, la atrajo hacia el y la abrazo.
- Ella no sabe que esta pasando. Tranquila, podemos ayudarte, solo debes colaborar.
Yo me altere a un más y volví a patear al tal Emmet.
-Oye mocosa ¿un poco más de respeto no?
-Suéltame imbécil
Lo volví a patear completamente en vano. Una chica delgada y pequeña, con el cabello corto y castaño se acercó demasiado a mi.
-Mantén la calma, vas a llevarte bien con nosotros, lo he visto.
Su enorme sonrisa me alteró mucho más, pero luego de unas cuentas patadas más me rendí, deje que mi cuerpo guindara de las manos de Emmet y me quede en silencio. Una paz se apoderó de mi, me sentí tranquila y segura.
- Gracias Jasper.
El rubio le agradeció al chico raro.
- No hay de que, llevemosla a casa, estoy seguro de que es indefensa.
El fortachon me lanzó en su hombro rápidamente y corrieron hasta el interior de la casa.
- Te voy a soltar solo si prometes no huir ¿está bien?
Yo asentí despacio, ya resignada a lo que pudiera pasar. Frente a mi se sentó el hombre rubio.
- Mi nombre es Caroline ¿recuerdas tu nombre?
Me quedé en silencio un par de minutos, dudosa de hablar.
-Morgan.
-Excelente Morgan ¿recuerdas tu edad?
-Tengo 17.
Todos se observaron entre ellos con algo de pena, yo seguía sin entender nada.
-¿Recuerdas como llegaste acá?
Me quedé en silencio un rato más, estaba asustada, quería correr pero mi cuerpo no se movía. Me quedé inmóvil hasta que una fuerte risa llamó llamó atención de todos, uno de los hombres, un moreno, pelo negro y fortachon, reía con muchas ganas.
- Esta niña esta realmente perdida.
La chica que tenia a la niña lo golpeó en el pecho.
-Jacob, déjala, recuerda que tu también fuiste un cachorro asustado al principio.
El tal Jacob le saca la lengua a la chica y se aparta del grupo.
-Estaba camino a mis clases, alguien me atacó en el bosque, desperté un par de días después, no me moví por varios días, hasta que no pude aguantar más, me acerque a una gasolinera y vi en el periódico una fotografía mía en un cartel de "se busca". Luego de eso corrí hasta tomarme con ustedes.
Hable sin previo aviso captando la atención de todos.
- Tus ojos son dorados ¿has consumido sangre humana?
Negué con la cabeza, lleve mis manos a mi cuello al sentir nuevamente el ardor.
- Solo sangre animal, no me he topado con humanos de cerca, ni siquiera sabía que podía consumir de su sangre.
-Esa persona que te ataco te ha transformado, ahora eres uno de nosotros, un vampiro.
Nunca fui creyente de esas cosas, incluso sabía muy poco del tema, me quedé pasmada en una esquina de la sala, mi cerebro maquinaba con velocidad la información, intentaba recordar todo dato que supiera al respecto. Las horas fueron pasando y poco a poco el grupo se empezó a dispersar, cada quien siguió con su vida, y yo solo me quedé ahí, en la esquina de la sala, completamente inmóvil.
Al amanecer otra de las mujeres se acercó a mi, tomo mi mano con delicadeza, a pesar de lo frío de su piel se sentía cálida, como un lugar seguro. La observe sin moverme todavía.
-Hola pequeña, soy Esme, se que esto puede ser confuso, y puede dar bastante miedo, pero nosotros podemos ayudarte, fue muy valiente de tu parte solo consumir sangre animal tan fácilmente, no cualquiera lo logra. Tienes grandes capacidades qué te acomodan muy bien a nuestra familia, puedes quedarte si quieres.
Me sonrió amablemente, tarde un poco en responder, pero a los minutos le devolví la sonrisa, estreche su mano y acepte su abrazo. 
-Ven, vamos arriba, estoy segura de que Alice tendrá algo de ropa limpia para prestarte.
Duda seguí sus pasos. Aun tenía demasiadas dudas, pero esta familia se veía muy amable, quizás perdí mi otra vida, pero esta parece una buena oportunidad para empezar de cero.






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