Cuando se están por cumplir ochenta años del fin del nazismo, el tema continúa siendo recurrente tanto en la literatura, política y cine.
Se siguen publicando con gran avidez libros, sobre todo referidos a los campos de concentración, a tal punto que muchas obras recientes llevan el término Auschwitz en su título. Tal es el caso de “La hija de Auschwitz” de Tova Friedman (y Michael Brabant). Otro libro, un poco más reciente, es “Versuche, dein Leben zu machen” (“Busca hacer tu vida”) de Margot Friedlander (y Malin Schwerdtfeger), que a diferencia del anterior la tuvo a Margot en Theresienstadt y que es una activa sobreviviente que ya cumplió 103 años.
Esta nota se enfoca en el Cine, refiriéndose a algunas de las películas más trascendentes sobre el nazismo, no limitándose a las que lo condenaron sino también a las que, durante el Tercer Reich, lo ensalzaron.
ALEMANIA: década del 20 al 40
La primera mitad de este periodo, antes de que Hitler fuera designado canciller (30 de enero de 1933), fue una época de oro del cine alemán. Una de las obras literarias que mejor lo refleja es “De Caligari a Hitler” de Siegfried Kracauer. Aunque la obra fue publicada recién en 1947, por Princeton University Press, su contenido se refiere al periodo 1919 a 1933, en que Kracauer publicaba notas de cine en Frankfurter Zeitung.
Para quien desee profundizar sobre la obra de las grandes personalidades del cine como Fritz Lang, Ernst Lubitsch, F. W. Murnau, Karl Mayer, Erich Pommer y sus películas, incluyendo El gabinete del Dr Calegari (de Robert Wiene, 1919), el libro de Kracauer es una excelente, aunque polémica (por ejemplo, respecto a Metrópolis) referencia.
Una cuestión que no llega a abarcar la obra recién nombrada, al no adentrarse en la época nazista, es la diferente actitud que tuvieron los protagonistas del cine alemán. Varios de ellos como Lubitsch, Fritz Lang (Goebbels lo tentó), Marlene Dietrich, Conrad Veidt, Brigitte Helm y en menor medida Asta Nielsen, se opusieron al régimen. En cambio, Emil Jannings, Werner Krauss, Leni Riefenstahl; Thea von Harbou (esposa de Lang), tuvieron actitudes colaboracionistas. En una franja intermedia se ubican entre otros Georg Wilhelm Pabst, Pola Negri y Henny Porten. Der Blaue Engel/El ángel azul, de Joseph von Sternberg, tendría a los dos intérpretes centrales (Jannings, Dietrich) en bandos opuestos.

Leni Riefenstahl (1902-2003) es una de las figuras más famosas de la etapa temprana del nazismo, primero como actriz y luego como realizadora. Protagonizó previamente varias películas “de montaña”, generalmente dirigidas por Arnold Fanck, tales como Der heilige Berg/The Holy Mountain (1926), The White Hell of Fitz Palu (1929, codirigido por Pabst) y Das Blaue Licht (1932), que ella misma dirigió.
Leni quedó obnubilada por Hitler (luego lo negaría, una y otra vez) y en 1932 realizó el documental Der Sieg des Glaubens/La victoria de la fe sobre la convención nacional del partido nazi. En 1935 se estrenó Triumph des Willens/El triunfo de la voluntad, filmada durante el Congreso del NSDAP en Núremberg. Su obra más espectacular es Olympia sobre la Olimpiada en Berlín de 1936 y lo único que puede acreditarse a su favor es su gran calidad artística.

Apenas nombrado canciller (30 de enero de1933), Hitler encarga a Baldur von Schirach, la producción de films de propaganda y uno de los primeros fue Hitlerjunge Quex, que dirigió el mediocre Hans Steinhoff. La última escena muestra a Heini, de sobrenombre Quex y miembro de la “juventud nazi”, repartiendo volantes en un barrio obrero de Berlín. En el momento en que enarbola una bandera nazi es asesinado por un comunista y sus últimas palabras son: “nuestro estandarte sigue ondeando”.
Una gran curiosidad es Viktor und Viktoria, de Reinhold Schünzel, que se estrenó en diciembre de 1933, poco antes de que la censura germana ya no permitiera films sobre homosexualidad y cuestiones de género. Fue un gran éxito en Alemania y su más reciente remake fue dirigida por Blake Edwards.
Ya en plena Guerra la UFA produjo dos films abominables y antisemitas. Se trata de El judío Süss de Veit Harlan con Werner Krauss y el documental Der ewige Jude conocido en español como El judío eterno (y también errante).

ALIADOS: fines de los ’30 y década del 40
A poco del inicio de la Segunda Guerra Mundial (1 de setiembre de 1939), ya en plena década del ’40, serán las principales cinematografías de habla inglesa las que produzcan films sobre el nazismo.
Y seria Charlie Chaplin, con El gran dictador (1940), su primer film sonoro y gran éxito comercial, quien se ubicaría como pionero de las películas contra Hitler. En la película lo interpretaría a modo de sátira, además de a un segundo personaje, peluquero judío. Como señala The Hollywood Reporter (febrero 2025), Chaplin expresó en su autobiografía ciertas reservas sobre lo que hubiera filmado de haberse conocido los detalles de las matanzas en Europa del Este, que recién comenzaban.
Un año antes, Anatole Litvak, nacido en Kiev y con una carrera repartida entre varios países de Europa (Alemania, Francia y Gran Bretaña) dirigió, ya en Estados Unidos, Confessions of a Nazi Spy/Confesiones de un agente secreto, un film semidocumental. Se trata de una obra controversial en que un miembro del gobierno (E. G. Robinson) investiga las tareas de espionaje por parte de parte de organizaciones pronazis de los Estados Unidos. La película tuvo problemas con la censura norteamericana, que presionó a Warner para que no se exhibiera, ante temores de represalias comerciales desde Alemania. Pese a las amenazas que recibieron Jack Warner, Robinson y otros actores el film se estrenó en mayo de 1939.

Otro estudio, MGM se animó a estrenar en 1940 The Mortal Storm/La hora fatal, de Frank Borzage, enfocado en el grave perjuicio que estaban provocando los nazis sobre los judíos, con su tratamiento discriminatorio y violento. Grandes intérpretes empezando por la conmovedora actuación de Frank Morgan, junto a Margaret Sullavan, Robert Young, James Stewart y Robert Stack. Al nombrar explícitamente a Hitler y algunos de sus subalternos, condujo a que se prohibiera la exhibición de obras de los grandes estudios de USA en Alemania.
Casablanca (1942) de Michael Curtiz es otro de los primeros films antifascistas, considerado por muchos críticos como uno de los mejores de la historia. Podría dedicársele una nota entera dados los múltiples méritos que el film ostenta y que además explican los tres premios Oscar obtenidos como mejor film, director y guion. Dentro de la temática de esta colaboración vale mencionar a Conrad Veidt (el Cesare de El gabinete del Dr. Caligari) en un rol secundario. Veidt murió joven (cincuenta años) además de señalar que cada vez que se le consultaba su etnia se definía como judío, pese a no serlo (su esposa lo era).

Un poco anterior es Man Hunt/La caza del hombre (1941), de Fritz Lang, en que Walter Pidgeon interpreta a un campeón de caza mayor (Thorndike) dispuesto a matar a Hitler, con gran reparto que incluye a Joan Bennett, George Sanders, Roddy McDowall y John Carradine.
Hangmen Also Die/Los verdugos también mueren (1943), el siguiente film del director de Metrópolis, con colaboración de Bertolt Brecht en el guion, está basado en el asesinato de Reinhard Heydrich cerca de Praga, cuya represalia nazista destruyó completamente la cuidad de Lidice (ese nombre curiosamente no se menciona) Algo maniquea en la presentación de sus personajes se enfoca en la búsqueda de quienes asesinaron al segundo de Himmler. Pese a los reparos realizados tiene un alto valor testimonial, al ser filmada en plena Guerra Mundial. El mismo año hubo otra película norteamericana, algo menor, sobre similar evento dirigida por Douglas Sirk. Se trata de Hitler’s Madman (no estrenada en Argentina). Heydrich es aquí personificado por John Carradine y el menor éxito fue seguramente producto de que repetía el tema de un film de un gran director (Lang), mientras que Sirk era aún desconocido, al ser esta su obra prima.

To Be or Not to Be/Ser o no ser (1942) de Ernst Lubitsch, es una genial sátira que empieza cuando Joseph (Jack Benny) y su esposa, Maria Tura (Carole Lombard, en su último film) están representando “Hamlet” en Varsovia. Inolvidable Sig Ruman y su “So They call me Concentration Camp Erhardt”. Robert Stack, como el teniente polaco Sobinski, abandona la sala cada vez que Joseph empieza a recitar el monólogo…

De Inglaterra provienen la mayoría de los restantes film sobre el nazismo de la década del ’40 y no así de Francia que, como es sabido, fue ocupada por los alemanes durante buena parte de la Segunda Guerra Mundial. Muchas de dichas películas tuvieron menor difusión comercial que las norteamericanas y quizás las que más se destacan son la de Michael Powell Y Emeric Pressburger (a veces solo como guionista). Entre 1940 y 1945 fueron cuatro de los cuales se mencionan dos.
49th Paralell/Cinco hombres (1941) se refiere a un grupo de sobrevivientes de un submarino alemán hundido en Canadá y que intentar llegar a los Estados Unidos, aún no en guerra, cruzando el paralelo 49. En el reparto, no siempre en roles principales, figuraban entre otros Anton Walbrook, Leslie Howard, Raymond Massey y Laurence Olivier.

One of our Aircraft is Missing/Perdido un avión (1942), ya con Pressburger como correalizador, se enfoca en seis sobrevivientes, del lado aliado esta vez, que al regreso de una misión de su bombardero en Stuttgart se ven obligados a un aterrizaje forzoso en la Holanda ocupada por los nazis. Con actores poco conocidos logran un film de gran suspenso del nivel del inmediatamente anterior.
Por último, sería imperdonable no mencionar a Alfred Hitchcock, cuyo Foreign Correspondent/Corresponsal extranjero se terminó de filmar, como señala Donald Spoto, justo a principios de julio de 1940, cuando las primeras bombas alemanas empiezan a caer sobre Londres. La acción transcurre un año antes, cuando Jones (Joel McCrea) es enviado por su periódico a Europa para investigar sobre la posibilidad de una futura guerra mundial. Conoce a un político holandés, que es raptado por los nazis y sale en busca de su rescate. Lo acompaña Carol (Laraine Day), cuyo padre (Herbert Marshall) resulta ser una autoridad nazi (entrevista con Truffaut).
De 1944 es Lifeboat (Ocho a la deriva), un tour de force ya que transcurre en un único set, un bote salvavidas, donde entre otros sobrevivientes hay uno alemán (Walter Slezak), cuya identidad no es clara al inicio. Se destaca en el rol de una sofisticada periodista Tallulah Bankhead y en roles mayores William Bendix y John Hodiak. La película desató polémicas ya que se lo acusó injustamente a Hitchcock de mostrar a Willi como más inteligente que el resto.





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