Matt Farley representa uno de los fenómenos más peculiares y fascinantes de la era digital en la música. Nacido en 1978, este músico y compositor estadounidense ha construido una carrera sin precedentes basada en la producción masiva de canciones sobre prácticamente cualquier tema imaginable. Desde su base en Manchester, New Hampshire, Farley ha compuesto y grabado, según lo que da la cuenta a Enero de 2025, 24000 canciones bajo diversos seudónimos y proyectos musicales, incluyendo The Motern Media Presenters, Papa Razzi and the Photogs, y The Very Nice Interesting Singer Man. Su estrategia única consiste en crear canciones extremadamente específicas que abordan desde nombres propios hasta acontecimientos cotidianos, aprovechando los nichos más insospechados del mercado musical en plataformas de streaming.
La trayectoria musical de Farley comenzó de manera convencional en la década de 1990, cuando formó la banda Moes Haven junto a su amigo Tom Scalzo durante sus años universitarios. Durante casi una década, la banda se dedicó a crear música indie rock tradicional, lanzando varios álbumes que seguían el formato estándar de la industria. En paralelo Farley trabajaba como cuidador en un hogar grupal para adultos con discapacidades mentales, un empleo que le permitía dedicar tiempo a su pasión musical. El punto de inflexión llegó en 2004 cuando, frustrado por la falta de éxito comercial de su música convencional, comenzó a experimentar con un nuevo enfoque. Inspirado por la democratización que internet ofrecía para la distribución musical y la emergencia de plataformas de streaming, Farley identificó una oportunidad única: crear canciones ultrasegmentadas que, aunque individualmente generaran pocas reproducciones, en conjunto pudieran proporcionar un flujo constante de ingresos. Esta epifanía marcó el inicio de su proyecto más ambicioso: la creación sistemática de canciones sobre temas específicos, comenzando con canciones sobre nombres propios bajo el seudónimo The Guy Who Sings Songs About People With This First Name (El tipo que canta canciones sobre gente con este nombre).




La actividad de Farley trasciende el ámbito musical para adentrarse en otros territorios artísticos, principalmente el cine independiente y la comedia. Su sentido del humor tiene algo de Andy Kaufman en la manera en que la broma y la performance se vuelven indistinguibles. Como comediante, Farley cultiva un tipo de incomodidad calculada: sus apariciones en vivo suelen consistir en actuaciones musicales que bordean el anti-humor, donde la repetición y la literalidad se convierten en herramientas cómicas. A través de su productora Motern Media, ha escrito, dirigido y protagonizado una serie de películas de bajo presupuesto que destacan por sus argumentos insólitos: Don't Let The Riverbeast Get You! narra la historia de un criptozoólogo desacreditado que debe enfrentarse a una criatura acuática que nadie cree que existe; Freaky Farley sigue a un exhibicionista pueblerino que debe defender su comunidad de una amenaza sobrenatural; Monsters, Marriage and Murder in Manchvegas mezcla elementos de comedia romántica con horror mientras un vigilante nocturno intenta resolver una serie de asesinatos; y Druid Gladiator Clone presenta la historia de un druida clonado en la actualidad que debe competir en luchas clandestinas. Estas producciones, realizadas con un estilo deliberadamente amateur y un presupuesto mínimo, comparten con su música esa mezcla de sinceridad y autoconciencia irónica que caracteriza todo su trabajo. Además, Farley mantiene una presencia activa en redes sociales donde comparte contenido humorístico relacionado con su proceso creativo, convirtiendo la propia documentación de su método de trabajo en una forma de performance artística. Sus videos explicativos sobre cómo compone canciones y sus apariciones en podcasts han generado un meta-discurso sobre la naturaleza del arte y el entretenimiento en la era digital, expandiendo su obra más allá de lo puramente musical hacia un proyecto artístico multidisciplinar más amplio.
Local Legends (2013), que es la película de la que hoy quería hablar, se destaca en su filmografía como una pieza especial, que funciona simultáneamente como manifiesto artístico, autobiografía velada y reflexión metacinematográfica sobre la creación independiente en la era digital. Es un mockumentary que sigue a un músico independiente llamado Matt (interpretado por Matt Farley) mientras intenta mantener su prolífica carrera artística mientras trabaja en un hogar para personas con discapacidad, y representa el punto de convergencia de todas las obsesiones creativas de Farley. La película no solo documenta su método de trabajo y su digamos filosofía creativa, sino que también sirve como un comentario sobre la naturaleza del éxito, la perseverancia artística y la búsqueda de reconocimiento en la era de internet. Farley construye un personaje que es y no es él mismo, a través de escenas entre lo improvisado y lo construido, alternando entre momentos de vulnerabilidad y secuencias deliberadamente absurdas. Vemos al personaje componiendo canciones sobre nombres al azar, promocionando sus películas en tiendas locales de DVD y manteniendo conversaciones incómodas con familiares y amigos que no comprenden su visión artística. Pero ante todo entramos en una estructura que avanza a base de repeticiones hechas por las particulares rutinas de Farley: su gusto por moverse a donde sea en Manchester (New Hampshire) caminado; los partidos de básquet con su amigo en los que cada uno representa a una estrella extinta de la NBA; los encuentros y desencuentros con la chica que sólo tiene discos greatest hits de Billy Joel (¿un chiste del propio Farley sobre la reducción de una producción prolífica a un puñado de hitos).


En la tensión entre lo documental y lo ficticio se refleja la propia naturaleza dual del proyecto artístico de Farley: un emprendimiento que es simultáneamente una parodia del sistema y un intento de alcanzar el éxito dentro de él (una dualidad bien representada por las escenas en las que el Farley propiamente dicho escucha los consejos que tiene para darle su alterego Farley marketinero). ¿Puede la sobreproducción artística funcionar como una forma de crítica del sistema que la hace posible? Local Legends plantea esta pregunta a través de su propia estructura: mientras documenta los intentos de Farley por alcanzar el éxito mediante la producción masiva de contenido, la película cuestiona los mecanismos que hacen que esta estrategia sea viable. El protagonista produce canciones en serie para aprovechar los algoritmos de búsqueda, pero al exponer tan abiertamente este proceso, convierte su propia metodología en objeto de escrutinio. La película opera así en dos niveles: como documento de una estrategia de supervivencia artística y como reflexión sobre las condiciones que la hacen necesaria. Cuando Farley mira a la cámara para explicar sus tácticas de autopromoción, no queda claro si estamos ante un manual de autosuperación o una sátira del emprendimiento artístico digital.



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