PUNTAJE DE PELICULAS 

¿A FAVOR O EN CONTRA?

Resulta inevitablemente polémico el tema de la atribución de un puntaje a una película, al tratarse de una valoración subjetiva que, a priori, parece no cuantificable.

En un sentido estricto, el tema admite más de una aproximación y la que aquí se expone, privilegia la posible utilidad que puede tenerla como herramienta, al momento de decidir si se justifica dedicar un par de horas a la visión de un film.

Hace unos cincuenta años este cronista empezó a coleccionar (guardar ordenadamente sería un término más adecuado) críticas de medios gráficos, muy abundantes en ese momento inicial de la recopilación de dicho material físico (aún no existía internet).

Siendo la fecha histórica, desde siempre, de estreno de las películas (en Argentina) los jueves, era habitual encontrar las críticas en los diarios de ese día y también de los viernes. Es interesante señalar que el día de la semana de los estrenos no coincide, por ejemplo, con países “cinéfilos” como Francia o Estados o Unidos, en que caen los miércoles y viernes respectivamente.

Claro que hace cincuenta años no era habitual que una misma película llegara a las pantallas de Paris o Nueva York o Buenos Aires, por ejemplo, durante la misma semana. La globalización y cuestiones de marketing han hecho que en la actualidad un mismo producto fílmico se estrene en distintos países (o ciudades como las nombradas) con pocas horas de diferencia.

En esos lejanos días en Francia se privilegiaba al cine galo y los films norteamericanos debían, muy a menudo, esperar semanas antes de ser proyectados en las pantallas parisinas. Algo similar ocurría en Argentina, a tal punto de que uno de los momentos en que se estrenaban (amontonaban) muchos films de los Estados Unidos eran al comienzo del nuevo año, sobre todo en ciudades balnearias como Mar del Plata y Punta del Este.

Los diarios en esa época publicaban en su sección Espectáculos grandes avisos de los estrenos de “verano”, de films norteamericanos, aunque es justo admitir que también había novedades de países como Italia y en menor medida Francia. En Argentina, no siempre “estaban” las críticas los jueves, no tanto por un problema de espacio físico, sino porque algunos periodistas recién veían los films el día del estreno y las publicaban al siguiente (viernes).

La cantidad de diarios y semanarios (en papel, obviamente) era mayor que en la actualidad, pero no era tan común que la nota se acompañara de un número (máximo diez) o de estrellas u otro tipo de calificación. Más aún, los diarios de mayor circulación (aún hoy en día, aunque más reducida) no ponían puntajes.

Quienes sí lo hacían y por partida doble eran los medios de circulación “obligatoria” entre los distintos jugadores de la industria cinematográfica en Argentina. El Heraldo del Cine (fundado en 1931 por Chas de Cruz) ponía dos puntajes (máximo 10) para cada película, diferenciando lo Comercial y lo Artístico. Gaceta de los espectáculos (fundada hacia 1966 y su competencia), dirigida por Domingo di Núbila, calificaba también doblemente a cada film (máximo cinco) con Boletería y Calidad (en ese orden).

Otros medios que publicaban críticas eran las revistas mensuales especializadas como Cahiers du Cinéma y Prémiere, en Francia, e invariablemente calificaban con un puntaje.

En 1990 fue creada IMDB (Internet Movie Database), una base de datos interactiva, que permite obtener información sobre los directores, intérpretes, músicos, etc. de películas de todo el mundo. Dada la limitada capacidad de la memoria humana, se transformó en una vía de consulta no sólo para los críticos de cine, sino también para los espectadores. Además de esa información, IMDB ofrece un puntaje promedio, que surge de la votación voluntaria de miles de usuarios.

Cabe entonces la pregunta acerca de la utilidad y conveniencia del uso de dicha calificación numérica al momento en que se plantea la duda sobre si vale o no la pena ver determinado film, no sólo en una sala de cine (preferible) sino también por otros medios como la televisión incluyendo plataformas, DVDs, Blu Rays, etc.

Hoy en día, por internet, se pueden encontrar numerosas críticas de films antiguos y sobre todo actuales. Su lectura puede servir para orientar al potencial espectador en su decisión de ver o no determinada obra fílmica. Sin embargo, últimamente se ha popularizado una expresión (SPOILER) que alerta al lector sobre la posibilidad de que se le revelen datos de la trama que sería bueno desconocer antes de ver la película. El “spoiler” más antiguo era cuando se nos contaba el final (“cómo terminaba”), pero en verdad la opinión de este cronista es que cuanto menos sepamos de la historia, más la disfrutaremos.

El puntaje no es, en nuestra opinión, un “spoiler” ya que no nos revela mayormente nada sobre el argumento y lo que les va a los pasar a los personajes en una obra de ficción. Se le podría atribuir a ponerle una nota (número), como calificación, de cierto reduccionismo, es decir lo que suele definirse como una “simplificación exagerada o excesiva de algo complejo”.

Pero la pregunta que resulta lícito formularse es acerca de, si en el balance, aporta o no valor tener una cuantificación de algo a priori subjetivo. La sospecha es que el “puntaje” se ha convertido en un “mal necesario”. Dicho, en otros términos, es algo que piden los que nos consultan sobre las películas que se recomienda ver.

En respuesta a la pregunta con que se inicia esta nota, más bien afirmaría que se está algo más a favor que en contra. En una época no lejana existía un sitio de internet denominado “Todas las críticas” que las recopilaba de muy diversos medios (diarios, sitios de internet, blogs). Era de suma utilidad ya que por un lado permitía por un simple “cliqueo” leer cada una de las críticas, pero además promediaba su puntaje.

No se percibe por el momento que se esté abandonado ni local ni mundialmente la tendencia en lo que se refiere al abandono de sistemas numéricos de evaluación en el renglón cinematográfico.

En las tres notas que preceden a la presente y tituladas como “¿Cuál es tu película preferida?” se intentó responder a la clásica pregunta que invariablemente se nos formula cuando hablamos con alguien sobre la actividad que tanto nos apasiona. Siendo tan difícil elegir un único título se optó por tomar por periodos, habitualmente décadas, alrededor de diez obras con lo que en total fueron unas 120 las películas elegidas.

Al no haberles asignado un puntaje, podría parecer que la ausencia del mismo se contrapone con la posición más bien favorable que se tiene, es decir a favor. Valga entonces la aclaración de que no se consideró necesario atribuirle un número a cada una (de cero a diez). Pero también que, por el hecho de integrar ese extenso listado algo más de centena de films, la puntuación e cada una de las obras sería alta, aunque la tarea adicional que ello implicaría sería bastante difícil y desgastante.

Una aclaración final sobre un tema tan polémico como el aquí tratado es que debe haber alguna razón por la cual los críticos continúan utilizando puntajes. Quizás no sea lo mejor, pero parecería que ayuda a quienes los consultan. Y una reflexión adicional es que la mejor actitud que puede adoptar un periodista es ser modesto, ya que hacer una crítica es una tarea mucho más sencilla que elaborar un film.

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