Candyman y Cabrini-Green Spoilers

"Candyman" es una película de 1992 dirigida por Bernard Rose que sigue a Helen Lyle, una estudiante universitaria que se encuentra realizando una tesis sobre como las leyendas urbanas surgen en zonas vulnerables como una forma de explicar la violencia que se vive en esos lugares, lo que la lleva al mito de Candyman, una entidad que aparece para matarte al nombrarla frente a un espejo 5 veces. Su investigación la lleva hasta Cabrini-Green donde han sucedido varios asesinatos donde no se encuentra ninguna entrada a la propiedad forzada, y donde recientemente una chica llamada Ruthie Jean antes de morir gritó que estaban atravesando la pared.

Cabrini-Green fue un proyecto de vivienda social real que funcionó en Chicago hasta los 2000, y era exactamente el tipo de lugar al que una persona no se metería si quiere salir con todas sus pertenencias al menos que viva ahí. Hasta tal punto llegaba la inseguridad en el lugar que la producción contrató a algunos pandilleros como personajes secundarios para que les permitan firmar ahí, y Tony Todd llegó a contar en entrevistas que la policía le dijo que mantuviera su vista en los tejados por posibles francotiradores. Francotiradores que finalmente terminaron provocando el cierre del lugar luego de matar accidentalmente a un niño en un enfrentamiento de bandas.

X-এ Hidden Movie Details:
Yo ahí no me meto

Ambientar la película allí fue una gran decisión, porque más allá de dar un mensaje social, nos permite ponernos más nerviosos por la protagonista. Todos conocemos algún lugar así cerca de nuestras casas y el miedo a la delincuencia es un miedo muy real, la mayoría de los casos aún mayor que el que sentimos por demonios o fantasmas por lo cercano que es a nosotros sufrir un robo en cualquier momento. Entonces cuando vemos a Helen meterse ahí a investigar nuestro nerviosismo aumenta, incluso más que en una casa embrujada, porque si le pasa algo no habrá un crucifijo o agua bendita que la ayude.

Además, el lugar sirve para dejar en claro el tono opresivo de la cinta, esos pasillos oscuros, llenos de graffitis y poblados por personas atemorizadas de vivir en ese lugar nos dejan claro que a esta película no venimos a divertirnos, a diferencia de con Freddy Krueger o Jason, acá no vamos a asustarnos un poco a la vez que disfrutamos de muertes creativas, acá vamos a perturbarnos. De hecho la cinta tiene tan claro que no quiere llegar a dar una muerte satisfactoria (esto suena raro, pero si ves terror entendes lo que quiero decir), que la mayoría de los asesinatos se dan fuera de cámara, dejándonos ver solo el escalofriante baño de sangre que queda. Un gran ejemplo de esto es cuando Helen despierta en el departamento de una madre que había conocido ahí antes, y no tenemos ni idea de que pasó, pero la imagen del departamento manchado de rojo y el perro del lugar muerto nos incomoda, y enseguida nos lleva a preocuparnos por el bebé de la casa, porque a esa altura esta claro que la película no tendría problema en matarlo.

A medida que la protagonista sigue investigando descubre que los departamentos están conectados a través de un pasillo al que se accede quitando el espejo del baño, lo que explicaría el asesinato de Ruthie Jean y los otros, una idea que fue sacada de un terrible caso real, el de Ruthie Mae McCoy, quien fue asesinada en los proyectos de viviendas Grace Abbot de Chicago luego de que alguien entrara a su casa a través de su botiquín. Y a pesar de que tuvimos un inicio clásico de película de terror donde Candyman mata a una pareja, de a poco uno empieza a dudar de si es una cinta sobrenatural o al final es sobre crímenes. Más aún cuando Helen, quién no contenta con lo descubierto sigue de curiosa, entra a un baño público donde le dicen que esta Candyman, pero realmente se encuentra con el asesino de Ruthie y sus secuaces quienes están descontentos con que este rondando por ahí descubriendo sus trucos. Este es otro de los puntos altos de tensión del film, es difícil no estar nervioso por ella, que esta vez ni siquiera llevo a una amiga, y que al encontrarse en una película de terror tranquilamente podría morir incluso siendo la protagonista.

“Afortunadamente” la protagonista solo recibe una golpiza, de la que sobrevive para posteriormente identificar a sus agresores, lo que provoca que finalmente a media película aparezca el verdadero Candyman, enojado porque ella estuvo socavando el poder de su mito, haciendo el pase de un terror psicológico urbano (si eso existe) a un terror psicológico sobrenatural. Y si bien personalmente disfruto ambas mitades de la cinta, sus primeros 40 minutos con ese ambiente tan realista en el que no sabemos si estamos ante una entidad real o un mito urbano inventado para esconder delitos me parece mucho más fascinantes, y me dejan deseando una película completa que deambule entre esas dos posibilidades. De hecho la película parece intentar un poco esto, con escenas que nos invitan a pensar que puede que Helen haya enloquecido, pero nunca tomándolo tan en serio como para hacernos dudar a nosotros los espectadores de que Candyman existe.

15 Fascinating Facts About Candyman

En resumen, definitivamente la Candyman original no sería el clásico que es si no fuera por Cabrini-Green, que le aportó la pesadumbre y la estética que la historia necesitaba (como esos graffitis del asesino y de Helen), y esto queda aún más claro viendo la secuela, que traslada la acción a Nueva Orleans para aprovechar su historia relacionada a lo embrujado, pero que incluso mostrando todavía barrios vulnerables no logra lo mismo.


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