Cuando James Gunn anunció a principios del 2023 el plan para el nuevo DCU que suplantaría al anterior DCEU, el mundo de la cultura pop y del cómic se sacudió. El fallido esquema anterior dispuesto por Zack Snyder caía aquí y allá tanto en taquilla como en crítica, y se hacía evidente la necesidad de una renovación. The Flash de Andy Muschietti fue estrenada ya con esta noticia, y junto con Blue Beetle y Aquaman and the Lost Kingdom fueron los últimos productos de un universo ya extinto.
La primera fase del plan presentado se titula “Dioses y monstruos” y busca explorar justamente este tipo de personajes. Los dioses vendrían a ser representados en futuras películas y series que ya están en marcha como Superman, The Authority, Supergirl: Woman of Tomorrow o Paradise Lost: Wonder Woman, mientras que los monstruos figurarían en Swamp Thing o en el primer producto netamente dicho de este universo: Creature Commandos.

Que esta obra marque el comienzo de la primera etapa contiene cierta declaración de principios. Algo que atraviesa la marca de autor de James Gunn y que ya evidencia que va a cubrir todo el nuevo DC es su amor por los personajes de las periferias. Los guardianes de la galaxia no eran Los vengadores, y los integrantes de su película de The Suicide Squad como Peacemaker, Bloodsport, Rat-Catcher o Polka-Dot Man son casi desconocidos para el público general. En Creature Commandos ocurre lo mismo, a excepción de Rick Flag y de Weasel que ya habían aparecido antes. James Gunn eligió darles entidad a personajes que normalmente no son vistos ni oídos y eso colabora también en la renovación de toda una narrativa de superhéroes que estuvo siendo saturada en estos últimos años.
El grupo fue creado en 1980 por J. M. DeMatteis y Pat Broderick y su aspecto más moderno apareció recién en una miniserie del 2000. Se podría decir que es una especie de mixtura entre La liga de los caballeros extraordinarios y The Suicide Squad, un grupo de parias monstruosos que tienen en común el hecho de haber sido injustamente apartados de la sociedad y que, como se va descubriendo a lo largo de la serie, tienen todos pasados en donde la tragedia cobró gran parte de su anterior vida y los terminó empujando a la presente.

La estructura de la primera temporada de siete capítulos de veinte minutos cada uno logra que sea una obra dinámica y fresca, algo que ya se evidencia con una intro cuidada, al ritmo de lo que parecería ser la canción de Boca, pero que en realidad es el tema venezolano “Moliendo café”, popularizado por Julio Iglesias y luego apropiado por los hinchas del equipo. A su vez, la estructura permite que mientras que la trama principal se desarrolle, se ahonde en el background de cada uno de los siete personajes.
Gunn logra entregar una historia en donde exprime cada minuto de la aparente brevedad y en donde se balancea armoniosamente el componente de acción con el del drama y la comedia. Secuencias de humor no impiden que haya momentos devastadores (más que nada en la historia de cada personaje) y logradas secuencias de combates.

El estilo de animación es de un trazo grueso y moderno, similar al de la serie Invencible. Y como en esta última, no escatima en sexo, sangre y en gore, tal vez hasta un punto excesivo por momentos. Y como en la reciente X-Men 97, trata también subtextos adultos, tópicos que ya aparecían en The Suicide Squad y en Peacemaker: una crítica al imperialismo estadounidense, que se evidencia en toda la subtrama relacionada con el territorio de Pokolistán (la terminación ya sugiere algo), y una crítica también al fascismo, tanto en la figura de la princesa de dicho territorio como en la historia de G.I. Robot en su ofensiva contra nazis y más tarde neonazis.
Por otro lado, plantea una interesante manera en cómo construir un nuevo universo en una época en donde las franquicias de superhéroes tienen más de 20 años, con una Marvel que hace tiempo está en crisis. Se plantea acá un reinicio “suave”, en donde algunos hechos ocurridos antes en DC (los de The Suicide Squad y Peacemaker son evidentes) ya habrían sucedido pero otros no. Gunn contó en una entrevista que no le interesaba hacer una ruptura total y explícita, y en mi opinión es una aproximación correcta. Dejó en claro que no habrá historias de origen. De alguna forma la cámara entra in media res, en un universo en el cual ya estuvieron sucediendo muchos eventos. Es un planteo que se siente fresco, sin entrar en reiteraciones sobre hechos que ya vimos una y otra vez, hasta el punto de que son implícitos en la cultura pop.

A esto se le suma otro enfoque interesante: la transmedia integral. Los actores y actrices elegidos para interpretar a los diferentes personajes en Creature Commandos fueron seleccionados pensando no solo en su capacidad actoral en el doblaje, sino también en su aspecto y en su gestualidad física, de tal manera que puedan encarnarlos tanto en live-action, como en videojuegos o en cualquier otro tipo de formato. Así, se establece una mayor cohesión, algo que repercutirá en mi opinión de forma positiva en toda la franquicia.
Creature Commandos marcó un inicio sólido y entretenido en una nueva etapa de DC. La presencia de James Gunn es absoluta, tanto en la narrativa de la serie como en la manera en la que fue planteada dentro de un esquema mayor. El final de la temporada marcó una puerta de entrada a lo que va a ser una segunda ya confirmada y a todo un universo para explorar.
Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Peliplat y Erramundos.
Publicado el 30 de enero del 2025, 1.24 PM | UTC-GMT -3.
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