Tiempo de Morir 2 Spoilers

FADE IN:


EXT. DESIERTO - DÍA

A Juan Sayago no le entran las balas, decían, pero justo hoy se cumplen 15 años desde que le entraron tres calibre 45 de una Colt Peacemaker SAA, 15 años desde que Pedro Trueba le disparó por la espalda para vengar a su hermano y a su padre, 15 años desde que fue encarcelado por ese asesinato… 15 años de prisión que terminan hoy.

El viento texturizado por la arena del desierto, se le mete a los pulmones, y de vez en vez arrecia como advirtiéndole que regrese sus pasos, como advirtiéndole que no vuelva a su pueblo, mucho lo ha pensado, muy poco le queda ahí, pero se termina convenciendo cuando recuerda que eso poco que le queda en el pueblo... es todo lo que queda.

VOZ DESCONOCIDA

¡Es mejor que vuelva por donde vino, Pedro Trueba!

Le gritan desde no muy lejos, pero la polvareda apenas si le deja ver una silueta a caballo.

PEDRO TRUEBA

¿Y quién me da tal consejo?

COMISARIO

Soy el Comisario, y le repito, es mejor que regrese de donde vino.

Pedro saca un cigarro de la cajetilla, trata de encender el último fósforo que hay en la cartera, pero el intenso viento se lo apaga antes de lograr encenderlo.

PEDRO TRUEBA

¿Tendrá un fósforo? Comisario.

El comisario hace andar a su caballo hasta quedar muy cerca de Trueba, saca un encendedor y le acerca el fuego.

PEDRO TRUEBA

¿por qué no debería volver a mi pueblo?

COMISARIO

Porque alguien quiere matarlo.

PEDRO TRUEBA

No queda nadie en el pueblo a quien yo le deba algo ¿Quién quiere matarme?

2.

El viento cesa un momento como si también quisiera escuchar la respuesta.

COMISARIO

Yo

Pedro Trueba le da un par de jaladas a su cigarro, experimentado un enorme placer que hasta le hace cerrar los ojos.

PEDRO TRUEBA

No sé si es verdad lo que dicen que con esos aparatos saben mejor los cigarros, o simplemente lo disfruto así porque quizá es el último que me fumo en mi vida. ¿Cómo se llama?

COMISARIO

Encendedor, y si se da vuelta y regresa por donde vino, no será su último cigarro.

PEDRO TRUEBA

Vengo de la cárcel y no pienso volver ahí, regresar es lo que estoy haciendo ahora, este pueblo es el único lugar al que he llamado casa. ¿y se puede saber por qué quiere matarme, Comisario?

COMISARIO

Soy Claudio Sampedro, hijo de Mariana Sampedro.

PEDRO TRUEBA

¿Y qué le debo yo a la viudita? Comisario Sampedro.

Aunque ya no hay arena flotando por el ambiente, el aire se siente más tenso que antes, las miradas de ambos se clavan mutuamente en los ojos del otro como puñales.

COMISARIO SAMPEDRO

Tres grandes dolores ha sufrido mi madre en su vida, y dos de ellas las ha causado tu familia...

El Comisario Sampedro detiene sus palabras un momento, y le da un gran trago a su bota de agua.

Trueba se pasea la lengua por los labios al verlo y Sampedro lo nota, estira la mano ofreciéndosela.

3.

PEDRO TRUEBA

Gracias, hace varias horas que se me acabó la mía.

COMISARIO SAMPEDRO

Llévesela entonces, son muchas horas de regreso.

Trueba sonríe.

COMISARIO SAMPEDRO

una es la muerte de mi padre, en esa, ustedes no tuvieron nada que ver, pero antes, su gran amor, Juan Sayago, fue injustamente encarcelado por matar limpiamente a tu padre, Raúl Trueba... y la última, cuando creyó que volvería a estar con él, tú lo asesinaste.

PEDRO TRUEBA

No fue asesinato, fue justicia, el mató a mi padre y a mi hermano.

COMISARIO SAMPEDRO

Sé como sucedió todo, sé como tu padre en su momento y tu hermano en el suyo, lo acosaron, lo acorralaron como un animal hasta que no tuvo más opción que defenderse. Y finalmente tú lo "ASESINASTE"... por la espalda.

Pedro Trueba agacha la mirada, y lentamente la vuelve a levantar, retadora, da vuelta a su caballo, dándole la espalda a Sampedro y toma dirección del pueblo.

PEDRO TRUEBA

Cóbrate entonces...

COMISARIO SAMPEDRO

Yo no mato a traición...

PEDRO TRUEBA

Te sería más fácil, y según tú lo merezco ¿no?

Sampedro echa a andar su caballo y sigue despacio a Trueba.

COMISARIO SAMPEDRO

Prometí a mi madre que sólo te mataría si ponías un pie en el pueblo.

4.

La entrada del pueblo está cerca, Trueba sigue avanzando lenta y retadoramente.

PEDRO TRUEBA

Supongo, entonces, que es tiempo de morir.

El comisario Sampedro se detiene, saca su revolver y le apunta.

Como si el tiempo se ralentizara los lentos pasos del caballo de Trueba hacen del momento una eternidad, se alcanza a escuchar el martilleo del arma castigadora de Sampedro, Trueba cruza la línea imaginaria que da entrada al pueblo, pero el comisario no se atreve a cruzar él la línea de la justicia y baja su arma.

CORTE A:

INT. CASA SAMPEDRO - MÁS TARDE

Sentada en su mecedora, está Mariana Sampedro, el negro se quedó en sus ropas desde la muerte de Juan, con su regreso hace ya 15 años, le había regresado el color, en el rostro y en sus vestidos, varios años de luto había guardado ya a su marido, y recobró las ganas con la vuelta de Sayago, pero poco le duró, las tres agujas con las que teje se mueven lento pero con maestría, aprendió después de todo...

15 años han pasado de aquello, pero en su rostro parecieran más, muchos más. Su frágil y amargado corazón da un pequeño vuelco, como si algo presintiera, sus arrugadas manos dejan el tejido a un lado.

Mariana sampedro

(gritando)

¡Dionisia!

La joven criada entra casi al instante cargando una charola en sus manos con una cafetera de porcelana, de esas muy floreadas y elegantes.

Sin mediar palabras le sirve una taza y se la pone junto a la mesita a su lado.

MARIANA SAMPEDRO

Gracias. ¿no ha llegado Claudio?

DIONISIA

No señora, desde que supo de la llegada del Trueba ese, ha andado fuera todo el día.

5.

Los ojos de Mariana se abren muy grandes, la taza de café casi se le cae al suelo pero Dionisia alcanza a quitárselo de las manos y ponerla en la mesita.

DIOSISIA

¿Se pone mala, señora?

MARIANA SAMPEDRO

¿Qué dices? ¿Cuándo regresa Pedro Trueba?

Dionisia se pone de mil colores al darse cuenta que ha cometido una imprudencia, pero es muy tarde ya.

DIOSISIA

Ay señora, no sé, sólo sé que en el pueblo todos andan diciendo que por estos días. Por eso pensé que usted ya sabía.

MARIANA SAMPEDRO

Y cómo me iba a enterar si nunca salgo de estas paredes que son como cárceles para mí... alcánzame mi rebozo...

Con dificultades, Mariana se levanta, pero al quedar completamente erguida, parece como si diez o veinte años se le fueran de pronto...

CORTE A:

EXT. HACIENDA TRUEBA - UNA HORA DESPUÉS

Acompañado de Gilberto, viudo de Sonia, su exnovia, Pedro Trueba camina nostálgico por las tierras que un día fueron suyas, y que lucen tan hermosas como siempre, quizá más.

GILBERTO

Como ve, las tierras las he cuidado bien, Sonia y yo siempre supimos que eran prestadas, y que usted algún día volvería por ellas, solo déjeme sacar mis cosas personales y las de mis hijos y me iré.

PEDRO TRUEBA

¿La hiciste feliz?

Gilberto se desconcierta con la pregunta, y piensa muy bien su respuesta.

6.

GILBERTO

La quise mucho, si es lo que está preguntando... cuando usted se fue, ella estuvo triste y sola por muchos años, o eso me decía su difunto padre, cuando yo la conocí aún tenia su recuerdo muy a flor de piel... trabajo que me costó sacarla de enclaustramiento... sabe...

La mirada de Pedro se clava en las caballerizas, y camina lentamente hasta donde están colgados las bridas y sillas de los caballos y se centra en una cabeza de brida que aunque polvosa, muestra finura, la toma y la reconoce como aquella 15 años antes le había prestado el mismo Juan Sayago.

GILBERTO

Y yo creo que también me quiso, por lo menos volvió a sonreír, y más cuando llegaron los hijos...

Pedro da una última mirada por todo aquello.

PEDRO TRUEBA

Yo le dejé este rancho a Sonia cuando... cuando me fui, y si te soy sincero esperaba encontrarla aquí cuando regresara, esperándome pero antes te encontró a ti, y tú hiciste lo que yo no pude, cuidar y florecerla a ella y a mi hacienda... la hacienda es tuya... sólo déjame sacar algunos recuerdos de mi familia, no estaré aquí mucho tiempo.

MARIANA SAMPEDRO

(con voz firme)

Y harás bien, Pedro Trueba, toma todos los recuerdos que queden de tu familia asesina y lárgate del pueblo.

La voz de Mariana Sampedro se coló como un aire helado en la piel de Pedro, pero pronto retomó su parca postura.

PEDRO TRUEBA

El único asesino de mi familia soy yo, sólo yo maté a Juan Sayago.

7.

MARIANA SAMPEDRO

Porque Juan era muy hombre para los Trueba, pudo matar a tu padre y a tu hermano, de frente, solo contigo no pudo, o no quiso, y aún así lo mataste por la espalda.

Pedro se queda rígido como una piedra, como si ninguna emoción pasara por sus venas, nada quedaba de aquel chiquillo que aun y con el veneno que su hermano Julián le inyectaba, Pedro era, alegre, travieso soñador... ese Pedro murió el mismo día que Julián Trueba y que Juan Sayago.

MARIANA SAMPEDRO

aunque tu jalaste el gatillo, sé que eras el único de tu casa que no quería matar a Juan, eras un niño, y por eso no te odio... por eso me da gusto que hayas decidido irte, como Juan, ya pagaste con vida la muerte de él, y no quiero que mi hijo termine por vivir el mismo destino...

Pedro vuelve a colgar el cabezal de plata, y camina hacia la casa de la hacienda.

DISOLVENCIA A:

INT. CANTINA - NOCHE

El brillo de la pistola del difunto Raúl Trueba ilumina la mesa más alejada del salón, parece mentira que más de 30 años han pasado desde la muerte de su dueño y sigue tan radiante como en sus mejores tiempos, ni él ni su hermano Julián la usaron nunca, siempre la dejaron en aquella vitrina, donde la veneraban como si fuera un retrato de su padre.

El trago de tequila que pidió está intacto, realmente nunca le gustó la bebida, pero no podía estar en una cantina sin pedir una bebida, lo que si hace es tomar un puño de cacahuates que le han traído como botana y echárselo de un solo tirón a la boca.

La puerta del lugar se abre, y los pasos firmes de Claudio Sampedro, hacen retumbar el lugar, Trueba sin mirarlo sabe que ha llegado.

El viejo cantinero, compadre de Juan Sayago, avanza titubeante para atajar al nuevo visitante.

8.

CANTINERO

Claudio, por favor, no vayas a hacer una tontería, recuerda que eres el comisario, debes actuar conforme a justicia.

COMISARIO SAMPEDRO

No te preocupes viejo, no pasará nada aquí hoy. ¿Qué está tomando Trueba?

CANTINERO

Tequila

COMISARIO SAMPEDRO

Llévame dos a su mesa.

El cantinero trata de apresurar el paso para no tardar mucho en llegar a la mesa y evitar lo que pudiera pasar, pero sus achacosos años no le permiten ir rápido.

Sampedro se sienta la mesa y sin dejar de limpiar la pistola le saluda sin voltear a verlo.

PEDRO TRUEBA

Buenas noches, Comisario Sampedro.

COMISARIO SAMPEDRO

Buenas noches, Pedro Trueba.

El cantinero llega agitado y pone los tragos en la mesa, ambos agradecen.

Claudio observa el otro trago de Pedro Trueba.

COMISARIO SAMPEDRO

Quería invitarte una copa, pero veo que ahí tienes una llena.

Pedro toma el tequila que ya estaba en su mesa y se lo echa a la boca de un solo trago.

PEDRO TRUEBA

La verdad, no me gusta tomar... pero quién soy yo para desairar a la autoridad.

Toma el nuevo trago y lo levanta hacia Sampedro, quien hace lo mismo.

COMISARIO SAMPEDRO

Salud.

Ambos se lo beben rápido y dejan los vasos en la mesa.

9.

PEDRO TRUEBA

¿Y me matará aquí mismo o quiere que salgamos a la calle?

El cantinero, quien seguía ahí mira temeroso a Claudio Sampedro.

COMISARIO SAMPEDRO

Ni aquí ni afuera, ya mi madre me ha dicho que has decidido marcharte, y me convenció de permitirte hacerlo, y así lo haré, pero tendrás que hacerlo a más tardar mañana.

Pedro se pone algunos cacahuates en la palma de su mano, descarta los que se ven más oscuros y se echa el resto a la boca.

PEDRO TRUEBA

Nunca dije que me iría, solo dije que no estaría aquí por mucho tiempo...

Sampedro y el cantinero lucen confundidos, Pedro se levanta y saca un par de billetes de sus bolsas y las deja sobre la mesa.

COMISARIO SAMPEDRO

Yo te invité, Trueba, yo pago.

PEDRO TRUEBA

Ya estoy muy endeudado contigo, Sampedro, no quiero deberte más... mañana estaré al amanecer en el mismo lugar donde cayó Juan Sayago... quédate con el cambio, viejo...

Pedro se va sin que Sampedro pueda decir una palabra.

CANTINERO

El no te debe nada, hijo, la deuda de mi compadre Juan no es tuya, yo con cárcel o con vida esa deuda quedó saldada.

COMISARIO SAMPEDRO

Esto no lo hago por Juan Sayago, lo hago por la deuda que tienen con mi madre.

10.

CANTINERO

¿no crees que Mariana Sampedro ya sufrió mucho por todo esto, como para ahora tener que enterrarte a ti.

COMISARIO SAMPEDRO

No me eches la sal, viejo. mi madre enviudó tres veces... una de mi padre y dos de Juan Sayago... Pedro Trueba pagará por su sufrimiento.

DISOLVENCIA A:

EXT. LUGAR DEL DUELO - AMANECER

El viento sopla y se mete helado en los poros de Pedro Trueba, al grado que ni siente el polvo chocando contra su rostro.

De entre la tolvanera aparece borrosa la figura de un vaquero, poco a poco va tomando la forma de Claudio Sampedro, quien se queda a distancia, la distancia adecuada para un duelo; sin embargo Pedro camina hacia él.

PEDRO TRUEBA

Con tanto relajo no te había visto bien, cuando me fui de aquí eras un chiquillo, y ahora mírate, todo un hombre.

COMISARIO SAMPEDRO

Crecí sin un padre, Trueba... tuve

que hacerme hombre pronto.

PEDRO TRUEBA

Yo también, ni siquiera conocí al mío, y Juan me lo arrebató.

COMISARIO SAMPEDRO

Y luego tú mataste a Juan...

Pedro saca un cigarro y lo pone en su boca, mientras le lanza una mirada a Claudio quien entiende la indirecta, saca de su chaqueta el encendedor y se lo da a Pedro, quien lo examina un poco tratando de entender su funcionamiento, logra encenderlo y se lo ofrece de vuelta a Claudio.

COMISARIO SAMPEDRO

Quédatelo...

11.

PEDRO TRUEBA

No, este es mi último cigarro. Quiero empezar una nueva vida.

Claudio hace apenas una mueca que asemeja una sonrisa.

COMISARIO SAMPEDRO

¿Tan seguro estás que me matarás?

Pedro le da una jalada placentera al cigarro.

PEDRO TRUEBA

Si no conociste a Juan Sayago... ¿por qué quieres vengar su muerte?

COMISARIO SAMPEDRO

Ya te lo dije, mi madre sufrió mucho por él... dos veces.

PEDRO TRUEBA

¿No será que la viudita te ensalzó tanto su imagen que piensas que hubiera sido un buen padre para ti?

Claudio mira hacia arriba como reflexionando.

COMISARIO SAMPEDRO

Puede ser.

PEDRO TRUEBA

Hubiera sido un buen padre, el poco tiempo que lo traté vi que era muy gente el Juan ese, me enseñó a tratar los caballos, me hablaba amable, me hablaba como un...

Pedro se interrumpe, y da la última fumada a su cigarro y lo tira.

COMISARIO SAMPEDRO

Como un padre.

PEDRO TRUEBA

Era muy gente ese Juanito.

COMISARIO SAMPEDRO

¿Por qué lo mataste entonces?

12.

PEDRO TRUEBA

me dejó sin padre... lo más cercano que tuve era mi hermano, y por culpa de Juan siempre estaba amargado, odiando, vivía solo esperando el momento en que Juan llegara para vengarse, y yo pensaba que cuando eso ocurriera por fin Julián sería feliz, y me trataría como a su hermano menor... y ya ve, Juan lo mató también.

Ambos se quedan serios, se miran como comprendiéndose.

PEDRO TRUEBA

Será mejor que terminemos con esto de una vez, porque veo que usted ya está rajando.

Pedro da la espalda y camina para tomar distancia.

COMISARIO SAMPEDRO

Y si así fuera.

PEDRO TRUEBA

No comisario, usted es como Julián, ha estado amargado por esta venganza del padre que nunca tuvo, como yo... y no quiero que siga así, o me mata o lo mato, pero quiero que su martirio termine hoy.

Claudio Sampedro baja la cabeza, las palabras de Pedro Trueba retumban en su cabeza "Usted es como Julián" todo lo que había estado acumulando estos años mientras esperaba el regreso de Pedro Trueba, se derrumbaban con tan solo esas cuatro palabras. Había desperdiciado 15 años de su vida amargado por el padre que nunca fue, por una ilusión sembrada por su madre.

PEDRO TRUEBA

(gritando)

No dudes Claudito, acá hay una diferencia, yo maté a Juan Sayago a traición, por la espalda... acabé con el mito de que a Juan Sayago no le entraban las balas, y me llevé entre las patas a tu madre.

Claudio, poco a poco arrecia la mirada, y la clava duramente en Pedro, quien estira su aporreado cuerpo haciendo tronar todos sus entumecidos huesos que han quedado así por el encierro más que por su edad.

13.

El viento sopla un momento con intensidad, haciendo casi invisibles a ambos, pero pronto se aclara, y apenas lo hace Claudio lleva su mano a su pistola, pero Pedro parece más rápido... sólo se escucha un disparo... el polvo vuelve a levantarse, ninguno de los dos cae, solo se escuchan las espuelas de Pedro Trueba quien se acerca a Claudio. Y al llegar a él le entrega su pistola.

PEDRO TRUEBA

Te gané, lástima que no tenía balas.

Claudio revisa el revolver y constata que no tiene ninguna bala, y se sorprende.

COMISARIO SAMPEDRO

¿Por qué?

Pedro sigue caminando como si nada alejándose de Claudio.

PEDRO TRUEBA

Para qué, es la pistola de mi padre, nunca pudimos arreglarla.

El viento ha cesado ya, Claudio mira como poco a poco Pedro se aleja y alenta su paso...

PEDRO TRUEBA

Vive tranquilo, muchacho... ya no hay nadie que quiera vengarme...

Su paso parece ralentizarse hasta que sus fuerzas, su vida, se van y cae junto a la vieja cruz, aquella en la que 15 años antes cayó muerto Juan Sayago el día que sí le entraron las balas.

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