Como si fuera la primera vez, siempre 

Como si fuera la primera vez (50 First Dates), una comedia romántica dirigida por Peter Segal y protagonizada por Adam Sandler y Drew Barrymore, se estrenó en 2004. Es una buena mezcla de momentos divertidos y emotivos. Se nos presenta una bonita historia de amor que nos enseña mucho y, ¿por qué no?, también nos hace derramar algunas lágrimas.

En la bella Hawái, Henry Roth (Adam Sandler), un biólogo marino, solo mantiene relaciones casuales y efímeras con chicas de otros estados para huir de compromisos serios, utilizando distintos pretextos: que está casado o que es un agente secreto.
Una mañana diferente, va al Hukilau Café y allí ve a Lucy (Drew Barrymore), una chica que lo dejó cautivado desde la primera vez. Así que decide ir una vez más para acercarse a ella y conocerla. Se presentan y la conversación fluye entre ellos de forma natural en un ambiente de risas y coqueteos.
Tras despedirse, acuerdan verse a la mañana siguiente en el mismo lugar para desayunar.
Cuando llega el día, Henry se acerca a Lucy para decirle que estuvo pensando en ella todo el día, le recuerda su conversación, pero ella lo malinterpreta todo y se aleja de él, ya que niega haberlo visto alguna vez en su vida.
Nuestro protagonista, desconcertado, se entera de que las cosas pueden ser muy difíciles con Lucy: hace un año, sufrió un accidente de tráfico con su padre, que le causó una lesión grave en la cabeza, por lo que perdió la memoria a corto plazo, aunque conserva sus recuerdos a largo plazo. Lucy sufrió un daño que no le permite retener información nueva, es decir, amnesia anterógrada, algo que podría ser permanente. Ella puede recordar absolutamente todo hasta el día del accidente. Cada día, al despertarse, cree que es domingo 13 de octubre y se dirige a la cafetería a desayunar como lo hacía todos los domingos.
Por eso no recuerda haber conocido a Henry.
Henry asume el desafío de acercarse a ella todos los días y en el mismo lugar; a veces es rechazado y otras veces lo consigue. Pero siempre pondrá de su esfuerzo cada día para conquistar el corazón de Lucy una y otra vez, demostrando que el amor es un acto diario de devoción y valor.


Visualmente, la película aprovecha al máximo los hermosos paisajes de Hawái, creando un clima romántico y paradisíaco que envuelve a la historia. Nuestros protagonistas tienen una química increíble que se transmite en la pantalla. Los acompañan personajes secundarios muy carismático que hacen que las risas no falten, como se destaca Ula (Rob Schneider) y Doug (Sean Astin), el hermano obsesivo de Lucy, que nos brindan momentos muy graciosos. Con el humor típico de la época, se mantiene un buen equilibrio entre la comedia y los momentos conmovedores.

Mi elección es esta peli, no sólo porque siempre me ha hecho llorar en las mismas partes (Cuando Lucy se entera de su accidente y se desmorona y también al final), también porque muestra el amor en su estado más puro, en querer y luchar por adaptarse al mundo de la persona querida, en que no importe las dificultades y se dejen de lado los pensamientos y deseos egoístas. Henry no sólo debe conseguir que Lucy lo recuerde, sino también que se enamore de él cada día, porque de eso se trata, el amor no es un estado pasivo, sino una acción diaria que supera obstáculos, no le teme a los desafíos y no se rinde. Manteniendo el mismo amor, como si fuera la primera vez.



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