La serie protagonizada por una enorme Cate Blanchett nos presenta un escenario confuso para distinguir realidad de ficción cuando una prestigiosa periodista es expuesta a partir de un secreto de su pasado.
La plataforma Apple TV+ nos ha dejado algunas de las mejores series del año aunque, por ser la menos popular, muchas veces también sus producciones son las menos comentadas. Sin embargo, suelen destacarse por su calidad, su solidez narrativa, grandes elencos y porque en muchos sentidos terminan siendo las propuestas más originales de cada año. Durante este 2024 ha estrenado algunas de excelencia como The new look, Palm Royal, Sugar, Silo, Se presume inocente y las continuaciones de Loot, Slow Horses, Terapia sin filtro y Hermanas hasta la muerte. En este contexto de altísimo nivel podemos sumar Desprecio, la serie que une al realizador mexicano Alfonso Cuarón con Cate Blanchett y Kevin Kline como protagonistas. Disclaimer, según su título original, es una miniserie de suspenso psicológico que se centra en la historia de una periodista que se da cuenta de que es la protagonista de una novela de un autor desconocido, bajo seudónimo, que expone sus secretos de juventud. Ante este escenario, ella se ve obligada a enfrentarse a su pasado y a las consecuencias que esto puede tener en su vida personal, profesional y familiar.
La historia se centra en Catherine Ravenscroft -interpretada por Cate Blanchett-, una periodista y presentadora de un programa de televisión de renombre, que lleva una vida aparentemente estable y exitosa. Sin embargo, su mundo da un giro inesperado cuando se ve envuelta en una situación particular y enigmática, al recibir un libro titulado The Perfect Stranger (El perfecto desconocido), escrito por un hombre llamado Stephen, el personaje de Kevin Kline. Este libro expone un episodio secreto de juventud de Catherine, que la vincula con una tragedia del pasado que ella había logrado enterrar en su memoria. Lo que inicialmente parece ser una obra de ficción se convierte en un desafío personal, ya que Catherine se ve obligada a enfrentarse a sus propios recuerdos mientras ve cómo su vida alrededor, esa vida que le llevó décadas construir se despedaza ante la publicación de esta obra. Lo interesante de esta serie es que juega con la ambigüedad entre la realidad y la ficción, lo que construye una atmósfera de tensión, frente a una protagonista que no puede hablar de los hechos ni de esa persona de su pasado, es la ficción la que se presenta como verdad y nos introduce en un mundo que podemos creer como real. Así, a lo largo de los siete episodios, seremos testigos de la actual e inestable vida de Catherine, mientras intenta descubrir cómo su pasado, tan cuidadosamente controlado por ella, comienza a salir a la luz, en medio de una persecución mediática, un entorno laboral que no la contiene y un marido (un errático Sacha Baron Cohen, el ex Borat), que aceptó la versión de los hechos de la ficción sin darle ningún tipo de derecho a réplica.
Nada en Desprecio sería igual si la protagonista hubiera sido otra actriz, ya que no de los aspectos más notables de la serie es la actuación sobresaliente de Cate Blanchett. La actriz australiana, reconocida por su vasta trayectoria y su capacidad para encarnar personajes complejos, lleva a su Catherine a un nivel de sutileza y profundidad que la convierte en una de sus interpretaciones más fascinantes. Blanchett se enfrenta a un papel difícil, en el que su personaje debe navegar por un terreno emocional interno y sin poder hablar, sin poder explicar, sin poder poner en palabras todo lo que le ocurre en su interior; su desesperación porque escuchen su versión, aunque aún no pueda enunciarla, necesitar tiempo para expresarse en un momento en el que todas parecen excusas genera una extrema incomodidad. Su habilidad para retratar esa confusión, ese miedo y esa determinación de saber que tiene que poder salir adelante, como salió antes, siempre con tratando de mantener la elegancia y de verse contenida es el núcleo de la serie. El personaje de Catherine también es fascinante porque, nada es lo que parece, rápidamente se percibe que detrás de ese éxito y esa aparente calma, son sus propios miedos y secretos los que la definen. Blanchett maneja a la perfección esta dualidad, con su mirada penetrante, sus sutiles cambios de expresión y su manejo del silencio para transmitir el complejo conflicto interno de Catherine, quien busca desesperadamente recuperar el control sobre su vida. Además de una actuación soberbia en el último capítulo que resulta determinante e inesperado con una vuelta de guion que le da sentido a los seis episodios anteriores, incluso volviendo relevantes algunos detalles que se vuelven fundamentales en este punto.
Es interesante también pensar en algunos de los otros tópicos que más sutilmente plantea la serie como, por ejemplo, la cultura de la cancelación. En este caso, cómo una persona famosa ante un conflicto estrictamente de índole personal, igual es expuesta y juzgada por sus acciones sin conocerse siquiera el origen del problema. El personaje de Blanchett no solo tiene que lidiar con su pasado, con lo que ocurre en su psiquis, en su familia, sino que también debe maniobrar en el presente de acuerdo a las lógicas de la mediatización actuales, en el que las redes sociales determinan si una persona puede mantenerse en la cima o si debe ser cancelada hasta el olvido como castigo mayor. Una práctica muy habitual y peligrosa de estos días, donde todo lo que sucede es filmado, compartido en redes y viralizado, como si ese solo video también fuera una verdad incontrastable, quitándole cualquier tipo de contexto. Es así como tan solo una porción de una verdad, la del registro fílmico, ya no permite el beneficio de la duda y cada persona tomará una postura al respecto, aunque sea evidente que esa sola acción lo vaciará de contenido.
Disclaimer es la transposición del best seller homónimo de la escritora inglesa Renée Knight, en la que Cuarón juega con dos líneas temporales -una situada en el presente y otra en 2001-, así el guion se apoya en una estructura en la que se intercalan los recuerdos de Catherine con las situaciones actuales, lo que permite descubrir gradualmente los secretos del pasado, algo que puede resultar confuso, particularmente en los primeros episodios. Sin embargo, cuando ambas historias confluyen, empieza a tener lógica y a generarse una mayor tensión. Con una narrativa que está diseñada para que eso ocurra y para trasladarle esa tensión, sin permitirnos aún conocer con certeza si lo que se presenta es una distorsión de la realidad. En este sentido, el reconocido y oscarizado director por las películas Roma y Gravity por los que fue galardonado en 2018 y 2013 respectivamente, se lanza a la difícil tarea de encontrar el equilibrio entre ambas líneas temporales y por conservar un tono de verosimilitud que se sostenga durante toda la trama. Es cierto que no lo consigue siempre y que en varios pasajes hay algo que se desborda y resulta dependiente de los giros en el guion, como si el efecto sorpresa pudiera tapar otras carencias. Sin embargo, la serie logra lo que se propone en términos de suspenso y exploración psicológica, en su intento por mantener a la audiencia cautiva, plantea una serie poderosa y que, con la actuación magistral de Blanchett consigue inesperadamente pasajes conmovedores.



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