🎄Joyeux Noël & Nuestra Relación con la Guerra💀 Spoilers

Una muy curiosa cooproducción europea que vela por la paz, hoy perdida.

Si hay algo que me sigue sorprendiendo de Christian Carion (Cambrai, 1963) es su capacidad de tomar anécdotas relativamente sencillas que lo atraviesan a uno como un chocolate caliente en visperas de Navidad; Joyeux Noël (2005) es fácil de olvidar si hablamos de grandes películas bélicas. A pesar de ser una joya discreta, su mensaje sigue siendo increíblemente relevante, sobre todo en este 2024, donde las guerras no han parado, el tejido social se desgarra, se revela, y el miedo al otro se ha convertido en la moneda más común para el comercio y la geopolítica mundial (como siempre).

Christian Carion en 2014 por CineEuropa

Tregua de Navidad

La película cuenta la historia de una tregua suscitada en una trinchera en el Frente Occidental de 1914, durante la IGM, nos muestra lo que podría haber sido: un pequeño resquicio de humanidad entre los escombros de un conflicto que alguna vez se pensó sería “la guerra que acabaría con todas la guerras”. Y, con todo lo que vemos hoy creo que merecemos recordar que, aun en nuestros peores momentos, somos dignos de esa humanidad.

En medio de la violencia, los soldados franceses, alemanes y escoceses se encuentran compartiendo un momento de paz, un gesto que no surge de la estrategia, sino del puro instinto de conexión humana, ya que todos profesan algún tipo de cristianismo; luego de escucharse entre si, de una trinchera a la otra cantando villancicos deciden que tienen más razones para celebrar que para combatir.

No es algo que te digan los políticos, ni lo verás en los noticieros: lo vemos en los rostros de esos hombres, en sus sonrisas tímidas mientras intercambian comida y regalos. Y ese es el reflejo de lo que ocurre hoy en día en muchos de los conflictos actuales, donde, en el fondo, las personas comunes terminan pagando el precio de las decisiones economicas de los "grandes intereses".

La película no es solo importante para la historia en sí, sino también por cómo está hecha. Carion no construye su pelicula en grandilocuentes efectos especiales ni en momentos cargados de acción. En lugar de eso, se centra en los personajes y no busca hacer de la guerra un espectáculo (muy a pesar de tener sus dos momentos de acción bélica necesaria para hacer avanzar la trama), sino que nos permite escuchar el silencio de la violencia, el dolor inmenso en las pequeñas cosas, en las cartas que no llegan o los amantes separados por la guerra.

Para Carion los soldados no son héroes ni villanos, son hombres comunes, trabajadores de todos los oficios, atrapados en circunstancias absurdas.

En esa narración, no solo hay una tregua entre los bandos, sino también una tregua entre el espectador y el cine de guerra de siempre, un espacio para respirar antes de seguir adelante.

En Joyeux Noël, no hay un general, un político o una élite militar que esté ahí para frenar la violencia. Son los soldados comunes, y los oficiales de bajo rango los que hacen la tregua, interpretados por, Guillaume Canet como el teniente Francés, Alex Ferns como el escocés y el ya clásico Daniel Brühl como el Alemán), son ellos quienes, por unas horas, logran ver al otro como alguien que también sufre las decisiones del alto mando. Mientras tanto, esos que realmente podrían hacer algo, los que tienen el poder de decidir, siguen cómodos en sus despachos hoyendo tintinear sus copas repletas mientras celebran su propia navidad aislada del frente de batalla para después verlos trazar estrategias de guerra como si fuera un juego. No hace falta ser un genio para ver los paralelismos con la actualidad.

De izq a Dcha Alex Ferns, Guillaume y Daniel Brühl.

Hoy, como en 1914, los que caen en las trincheras son los de siempre, la clase obrera, los que no tienen nada más que su propia vida para ofrecer. La guerra es el último recurso de los que no tienen nada que perder, mientras que los generales, políticos y empresarios siempre se quedan atrás, asegurándose de que no se les toque a ellos.

La Navidad y el “Camino Recto”

No hace falta ser creyente para celebrar la Navidad. Más allá de las luces y los regalos, los ritos cristianos conmemoran el nacimiento de un Dios que decidió hacerse humano, no solo para experimentar las miserias de la carne, sino para sacrificarse por nosotros.

El mayor acto de empatía de la historia, aunque luego le pusiéramos renos y gordos en trineos.

En la pelicula, esa idea de fe está personificada en Palmer, un sacerdote escocés interpretado por Gary Lewis (Glasgow, 1957) otro típico actor que reconoces pero nunca recuerdas su nombre. Palmer no está ahí solo para ofrendar misa de medianoche; es la voz de la caridad más noble en un escenario dantesco: la guerra

Joyeux Noël no trata de ponerse pesada con el simbolismo. Lo que hace es mostrarnos cómo una misa, un brindis y un villancico pueden significar más que una orden en el combate. Porque, al final, los soldados no dejan de ser humanos: cansados, asustados, y más dispuestos a compartir un cigarro que a pegar un tiro.

La peli no necesita explicarte esto con discursos larguísimos. En su lugar, Palmer y los soldados actúan como espejos. Entre las trincheras heladas, las miradas cómplices y un juego amistoso de soccer la película te muestra que la fe puede unir frente a lo que la guerra siempre destruye. Hoy, Joyeux Noël nos sigue recordando que siempre hay una elección: podemos seguir en trincheras o compartir una canción bajo las mismas estrellas.

Palmer interpretado por Gary Lewis.

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