La navidad de Stanley. 

Eyes Wide Shut.

En épocas navideñas sé es sabido la lista de películas a recomendar que tienen que ver con la festividad y que el tiempo ya la has consolidado como clásicos para el último mes de todos los años, luego hay películas que no tienen demasiado que ver con navidad pero que si están contextualizadas en ese período, es aquí justamente donde nace una nueva variante de recomendaciones que lleva a la cabeza a Eyes Wide Shut, uno de los largometrajes más hipnóticos, polémicos e incomodos que jamás se hayan llevado a cabo, de la mano de un hombre que tampoco ha pasado desapercibido como creativo, Stanley Kubric, su obra póstuma está rodeada de teorías conspirativas, mensajes ocultos y una energía realmente perturbadora que la envuelve y que la hacen sin dudas, una experiencia cinematográfica que todo cinéfilo debería de darse el gusto al menos una vez de visitarla en la éxito filmografía del director nacido en Nueva York.

Kubric con su película, ¿nos quería hablar sobre sexo? probablemente, ¿nos quería introducir en la vida de su ciudad de nacimiento? quizás, ¿quería plasmar mensajes cifrados a modo de advertencia hacia la sociedad para abrirnos los ojos? quizás todas estas preguntas se terminen respondiendo afirmativamente, aunque bien puede tener un planteo más allá, bastante más allá. Si hay una caracterización conceptual sobre el cine de Stanley es que resulta una composición artística que en la mayoría de sus obras resultan de grados abrumadores, difíciles de digerir y que se puede calificar como que es un director que no es complaciente para con el espectador, en grandes palabras, si te gusta de entrada su tipo de películas, estás adentro, pero si no te gustó desde un principio estás claramente afuera y no pertenecerás al mundo Kubric por más que hagas el intento.

'Ojos bien cerrados' lleva a la rápida deducción de diferentes lecturas que se pueden hacer sobre ella, plasmando de esa forma un abanico de percepciones de acuerdo a como sea tomada por cada individuo acerca de lo que acaba de ver, personalmente aprecio que recorre elementos propios de la psique humana en la tratativa de temas como el amor, las obsesiones, las pasiones y los deseos carnales, todo esto trasladado al terreno de los sueños, donde ahí nace el espejismo derivado sobre las representaciones de la realidad y las alteraciones ficticias de los sueños y toda una especie de trama oscura expresada desde un lugar de la subconsciencia que aguarda en la oscuridad más profunda de la mente humana.

En principio la estructura de su cuento nos colocará en la historia matrimonial de sus personajes, un piso sencillo y noblemente maleable que le sirve para hacernos ingresar en profundidad a esa relación y que le servirá eficientemente para ir generando cambios de ambiente cada vez más pesados en una atmósfera que pinta muchísimo más caldeada y sombría a medida que avanzamos, es interesante que psicológicamente sobre su base y su mutación nos está invitando al reconocimiento de las relaciones que ejerce una mente masculina en contraparte con una mente femenina respecto a las distintas aristas de lo prohibido, del placer, de las satisfacciones y de lo que uno espera de la otra parte.

El trabajo sobre sus protagonistas para lograr imprimirle a sus personajes lo que desea es realmente brillante, una Nicole Kidman que está implacable vocal, gestual y corporalmente, una mujer que se nos presenta como un elemento constantemente erótico y sexual, seductora que juega hasta los límites muy finos con sus herramientas de atractivo, con su contraparte de Tom Cruise que ejerce la conformación de un hombre seguro de su pareja, de su profesionalidad y del control de sus impulsos que poco a poco irá mostrando un rostro distinto en el cual se le desmorona todo lo que él creía tener bajo control debido a la necesaria intervención de su otra mitad de convivencia que se encarga de implantarle dudas e interrogantes, bien ese es el punto de partida para que a la historia se le pudiera brindar una alteración distinta y bastante más macabra sobre los sucesos que irán suscitando bajo ese cambio estructural en el protagonista masculino.

Un personaje masculino que poco a poco se ve atraído por la curiosidad del placer que ejercen las altas clases sociales para satisfacer sus deseos, hecho que lo sumergen, y nos sumerge a un mundo por demás turbio cargadísimo de simbolismos y teorías de las más abundantes por todos lados, planteando un escenario donde a nosotros como espectadores nos abre la óptica respecto a las distintas posibilidades que puede plantear sobre lo que estamos presenciando y que justamente como punto fuerte puede manejar el suspenso que abarca todas las sensaciones sobre el hecho de que no sabremos en que finalmente podrían desembocar los sucesos que estamos viendo, lo mismo que nos invitará a intentar esclarecer si estamos parados en un escenario propio de la realidad o de la propia fantasía e imaginación psicológicamente del personaje principal.

El elemento clave de la máscara y del atuendo nos empuja a una práctica extraña y bastante particular dentro de la película que se va coloreando en grados demasiados turbios, aunque también el componente de la máscara para nuestro personaje principal, lo entiendo como un surgimiento del alter ego para con él, una especie de identificación que se permite vivir lo que su naturaleza no sé lo permite y que de todos modos termina siendo eso, una simple careta que lo hace creerse a sí mismo capaz de vivir experiencias que no encuentra lugar espontáneamente dentro suyo, reafirmando mi lectura de estas conclusiones cuando el personaje de Kidman realiza coincidencia con esa mascara, como si se tratase de un elemento que cumple con los deseos de ella y que su marido se impide de brindarle.

Casualmente (o convenientemente para algunos), Stanley Kubric falleció solo 4 días después de entregar el montaje final de Eyes Wide Shut a su productora, un plano que se abrió inevitablemente cuando el público vio finalmente el contenido de ese producto, una película que si se la quiere ver desde las teorías conspirativas, es brillante y valientemente incisiva y contundente, muchas cosas se dicen y se dijeron de ella, cosas que no encuentran veracidad en absolutamente ninguna parte pero que de todos modos alimenta el morbo y la bola de nieve inabarcable sobre este suceso que desencadenó con la pérdida del cineasta, entre tantas cosas, se cuenta la leyenda que la productora eliminó unos 20 minutos del desarrollo con cosas aún más impactantes que quizás la sociedad no debía saber y hasta incluso se llega a decir que hay partes que han sido editadas ya sea en su grabación o en su audio para tratar de maquillar algo que aun así, era inevitable de propagarse debido a su contundencia.

"Ojos bien cerrados" tiene como contexto social las festividades de navidad, y mi artículo lleva el nombre "La navidad de Stanley", casualmente en un mundo donde quizás pocas cosas sean por casualidad, Stanley Kubric no llegó a vivir la navidad de 1999, ya que falleció un 7 de marzo de ese mismo año, y si, 666 días eran los que faltaban para el 2001, año que lleva como nombre otra de sus películas, en un pasaje del desarrollo al personaje de Cruise se le da una advertencia demasiado aterradora de la que parece imposible no asemejarla con el fatídico desenlace del propio director, el asunto es que más allá de las teorías, de lo verídico o de lo mero ficticio que será esto, de lo que realmente se realizó en ese rodaje y nunca sabremos o del maquillaje en el que pudo haber terminado por conveniencia, el poderío de lo que Kubric hizo no pudo ser suprimido o como quien dice, el sol no pudo ser tapado con un dedo debido a lo terminante y punzante de lo que realizó, si acaso esa era su intención, la de incitar a que nos hiciéramos preguntas, lo ha logrado, y hasta el día de hoy que han pasado 25 años seguimos a la expectativa de que quizás esas preguntas, algún día tengan respuestas.

Stanley Kubric, 1928 - 1999.

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