Lo que sigue es una reflexión, una recomendación y una especulación.
Christopher Reeve no fue ni será Superman, Christopher Reeve es Superman.

Aunque en lo personal, el robusto George Reeves y el fornido Henry Cavill no me disgustan para nada en pantalla, sin duda Reeve es uno de esos pocos casos donde el tan mentado physique du rôle funciono a la perfección, con un cuerpo y un rostro que parecen una fotocopia exacta de ese ser que hace décadas sobrevuela por las páginas.
Incluso su activismo por causas ambientales y de Derechos Humanos lo emparentan con el hacer de este personaje. Si, retuérzanse Anti-Wokes del Mundo Libre, Superman apoyaba todas las causas de Justicia Social que él creía nobles y relevantes.
Así como en una de sus historietas más famosas, Superman murió y renació, el mito de Reeve, primero con su trágico accidente y luego con su prematura muerte, se mantiene presente en la cultura popular. Y eso es lo más relevante del recién estrenado y más que recomendable documental Super/Man: The Christopher Reeve Story, donde explora el mito y profundiza los variados matices del que era al fin y al cabo un hombre, mostrando sin tapujos –y lo mas importante sin golpes bajos– la gama completa de su personalidad, con una honesta sinceridad, que expone desde sus vaivenes laborales hasta sus complejos vínculos sentimentales.
“Creo que un héroe es una persona común que encuentra la fuerza para perseverar y resistir a pesar de cualquier obstáculo” es una definición del propio Reeve que se presenta durante el documental y refleja el ímpetu que rodeaba al actor, tanto en su entorno familiar como laboral.
Super/Man se enfoca en los vínculos y es, ante todo, una gran historia de amor, en la que se realza la figura de su esposa Dana Reeve como esa protagonista enorme y oculta, siendo el gran sostén familiar, emocional y hasta ideológico en los momentos mas adorables y en los más terribles.
Usando una frase de antaño, susceptible a cancelación o a una necesaria deconstrucción, Dana es esa gran mujer que siempre necesita un gran hombre.

Y el documental también una historia fraternal, donde se enaltece al también añorado Robin Williams, que honro su amistad con Reeve de maneras conmovedoramente heroicas.

Pero como soy viejo y nerd (no voy a especificar los porcentajes de cada categoría) entre lágrimas, risas y sobredosis potentes de nostalgia me vino a la cabeza una idea molesta, pero también interesante ¿Qué hubiera sido la figura de Reeve en el actual panorama del cine superheroico? ¿Cómo hubiese evolucionado su carrera de no haber sufrido ese dramático giro en su vida?
Cuando Reeve tuvo ese maldito accidente en 1995, la primera oleada de cine superheroico, que él había inaugurado en 1978, ya estaba en franca decadencia, con películas como Darkman II, Judge Dredd con Stallone y Batman Forever con Val Kilmer, por nombrar algunas. Y cuando Reeve dejo este plano mortal en 2004 ya se afianzaba la segunda oleada, con grandes películas como Spider-Man 2, pero también con la Catwoman de Halle Berry o el Van Helsing de Hugh (hasta los 90) Jackman.
¡El hombre se fue muy joven, con apenas 52 años!
Y su gran amigo Robin Williams decidió abandonar este mundo cruel en 2014, cuando ya reinaba la Era Marvel del MCU y el género hasta se permitía algún que otro interesante revisionismo como el Birdman de Iñárritu y Michael Batman Keaton.
¿Qué hubiese ocurrido si ambos compañeros, carismáticos y talentosos, seguían rondando por estos lares un ratito más?
Ya sé que es algo completamente egoísta de pensar, teniendo en cuenta los aportes que hizo el Reeve post-accidente a la visibilización de las personas con discapacidad de algún tipo y las investigaciones y avances médicos que impulso sobre este y otros temas, pero entrando a lo meramente frívolo, Reeve se merecía unos cuantos cameos gloriosos o regresos estelares, con papeles acordes a su edad, en las buenas películas del género, ¿Qué hubiese pensado sobre la polémica Man of Steel, o sobre lo que estaba empezando a gestar Marvel?
Si, es verdad que tuvo una breve y sorpresiva participación en la serie Smallville, pero ¿No hubiese sido genial, en esta confusa manía por los multiversos, verlo como la versión live action del Superman de Kingdom Come?

¿Lo habría animado a su amigo Robin a hacer finalmente del Acertijo?
Lo que más lamento es que con la perdida de ambos nos privamos de un team up en pantalla grande o algún memorable sketch en Saturday Night Live con Mork y Kal-El juntos, aunque bueno, Reeve nos dejo unos cuantos buenos gags, sin necesidad de ponerse la capa o calzarse unos anteojos.



¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.