Anakin Skywalker es el héroe trágico por antonomasia. Y trágico en el sentido, quizá, más auténtico del término. El uso que hacemos de “trágico” o “tragedia” es intuitivamente correcto, si tenemos en cuenta que el término surgió cerca del siglo V a. de C. para nombrar a un subgénero del por entonces novedoso arte del teatro; y que marcó pautas dramáticas y temáticas para las futuras formas de narrar, como una de sus herederas: el cine. En este artículo analizaremos el final de La venganza de los sith (Revenge of the sith) de George Lucas de 2005. Pero no lo haremos desde la perspectiva freudiana como Slavoj Zizek lo hiciera en el documental que protagonizó en 2006 The pervert´s guide to cinema, dirigido por Sophie Fiennes. En dicho documental, el multifacético pensador hace una lectura psicoanalítica de la escena en que Anakin es convertido en Darth Vader.
En este texto haremos un análisis, digamos, más clásico. De teatro clásico, para ser más precisos.
Retomaremos la declaración que abre el presente artículo: Anakin Skywalker es un héroe trágico. Antes de empezar con el análisis del desenlace del film, es necesario apuntar los rasgos característicos del subgénero trágico: ambientes solemnes, con poco o nulo espacio para la ligereza o el humor; personajes protagonistas de origen noble, divino o heroico; el protagonista está determinado por un funesto destino del que no puede escapar por más que actúe para evitarlo. En el trasfondo de esto se encuentran los conceptos en los que se basa buena parte del imaginario griego, según la concepción presocrática de la “physis” o naturaleza, así como los conceptos de cosmos, caos, destino y catarsis que explicaremos a grosso modo. El caos, palabra que deriva del griego “cháos” habitualmente se refiere a lo impredecible. Debido a variaciones lingüísticas, el significado de la palabra se movió a desorden o confusión. La catarsis puede ser cualquier estado emocional extremo que resulte en renovación y restauración; es también la purificación y purga de emociones a través del arte dramático. Los griegos llamaban al destino “ανανκη” (Ananké, palabra sospechosamente parecida al nombre Anakin) y lo consideraban una fuerza superior no solo a los hombres, sino incluso a los mismos dioses. En las tragedias, el protagonista conoce su sino trágico, y al intentar escapar del mismo provoca una ruptura del cosmos, incurriendo en el caos. Es a través de la catarsis que el protagonista recibe su castigo por ir en contra de su destino y reestablece el cosmos.
Dentro de la tradición dramatúrgica griega hay tres principales exponentes: Esquilo de Eleucis, Sófocles de Colona y Eurípides de Salamina. El teatro de Esquilo, de influencia homérica, es más religioso y solemne; los dioses y su voluntad juegan un papel fundamental. En el de Sófocles, la tragedia deviene de una fuerza superior, incluso a la voluntad divina, que se impone no solo a los hombres, sino también a los propios dioses; dicha fuerza es el ya mencionado Ananké. Se puede decir, por tanto, que el teatro de Sófocles es más fatalista. En Eurípides, la tragedia es producto; no de la voluntad divina ni de la fatalidad, sino de dejarse arrastrar por las propias pasiones; por lo que dicho autor toma más en cuenta la dimensión humana de sus protagonistas.
Anakin presenta rasgos de las tres tradiciones arriba mencionadas. Skywalker tiene un origen especial, por no decir divino, al haber sido concebido por la fuerza y aureolado de una profecía bienaventurada. Sin embargo, como una de sus habilidades (o maldiciones) Jedi, cuenta con cierta capacidad de ver el futuro. En dichas visiones, se aterra con la posible muerte de su esposa. El busca a toda costa evitar el tan funesto destino, de tal modo que todas las acciones que toma, arrastrado por sus pasiones, lo llevan a provocarlo. Anakin no puede evadir la voluntad de la fuerza, ni el destino marcado por su propia clarividencia, desmbocando en una catarsis por demás dolorosa. Condenándose al castigo de vivir el resto de sus días en un traje de soporte vital, deformado y adolorido de por vida. Condenándose a ser Darth Vader.
Es por esto que Anakin Skywalker es un héroe trágico con todas sus letras, al menos, si hacemos una lectura clásica, no solo de su final, sino de todo este tercer episodio de secuelas de tan conocida saga. Como siempre, este artículo es una invitación a revisitar a los clásicos, tanto antiguos como contemporáneos.




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