Citizen Kane y El Oso de Burns, una transposición Spoilers

Citizen Kane (1941), es una película de Orson Welles que cuenta la historia de Charles Foster Kane, un magnate de la industria periodística. En palabras del director, el tema del film es “el retrato de la vida privada de un hombre público”. La trama está atravesada por el misterio en torno a la palabra “Rosebud”, pronunciada por el protagonista en el instante previo a su muerte. Los periodistas, ansiosos por develar el significado de este término, entrevistan a los allegados de Kane, permitiendo al espectador recuperar, a través de los distintos testimonios, episodios de su vida.

Orson Welles filmó esta película, su “ópera prima”, en 1940. A pesar de sus veinticinco años, Welles ya se había insertado en la industria del espectáculo a partir de su formación teatral y radiofónica. La importancia histórica de Citizen Kane y su influencia decisiva en el cine mundial puede explicarse por su aporte a nivel formal de procedimientos técnicos en cuanto al montaje y a la narración (profundidad de campo, techos iluminados por transparencia, luces de doble arco para la iluminación de interiores y angulares grandes que deforman la realidad, así como la utilización de superficies reflectantes, la disposición de las sombras y su articulación con el sonido que en general procede de espacios no iluminados y los movimientos de cámara) y por la originalidad de expresión que posee. Además, este film ha producido mucha polémica debido dos debates que se dieron antes y después de su estreno: por un lado, los paralelismo entre el protagonista de la película, Charles Foster Kane, y William Randolph Hearst, un magnate de la prensa norteamericana que desencadenó una intensa campaña con el objetivo de impedir el estreno del film, y por el otro, la polémica sobre la paternidad del guión introducida por la periodista newyorkina Pauline Kael en 1971.

Por otro lado, lejos del cine y dentro del universo televisivo, un capítulo de la serie animada Los Simpson llamado “El oso de Burns” desarrolla el conflicto generado por un oso que Burns tenía de pequeño (Bobo, al que había abandonado sin dudarlo cuando sus padres le ofrecen vivir con un hombre rico), que es encontrado por Bart, quién a su vez se lo entrega a su hermana Maggie. Ante el intento fallido de Burns de negociar con Homero para que le devuelva el oso, intenta robarlo con la ayuda de su mayordomo Smithers. Ante el fracaso, Burns intenta extorsionar a Homero de diferentes maneras, sin lograrlo mediante ninguna de ellas. Finalmente, Maggie le entrega el oso por iniciativa propia.

Hay un concepto interesante para poner en diálogo la película y este capítulo: el de transposición. Oscar Steimberg la define como el “cambio de soporte o lenguaje de una obra o género, presente en todas las etapas de la historia cultural” (1). Lejos de ser un simple cambio de dispositivo, la transposición implica un movimiento complejo y significativo de la cultura.

Hay dos escenas que la serie toma de Citizen Kane que sustentan la transposición, aunque se encuentran también elementos en referencia a la película que se insertan en la serie en contextos distintos.

La primera escena que se extrae de la película (en blanco y negro) comienza con la cámara realizando un travelling ascendente por las rejas de Xanadú, la mansión de Kane, de modo que revela un cartel que ordena “NO TRESPASSING” (“No pasar”). A través del fundido encadenado, revela de a poco distintos ángulos de la mansión, hasta finalmente insertarse dentro de la habitación del protagonista. Luego, tres planos se suceden rápidamente: una bola de cristal que imita la nieve sostenida por una mano, una boca que murmura “Rosebud…”, y la misma mano que deja caer la bola, que rueda y se rompe. Mediante un interesante procedimiento de montaje, Welles logra reflejar, a través del cristal roto, la entrada de una enfermera por la puerta de la habitación.

La segunda escena tomada es aquella que relata la infancia del protagonista. Del blanco del papel que el periodista Thompson se encuentra leyendo, se pasa al blanco de la nieve, en donde el niño (Charles) juega arrojando bolas de nieve junto a su trineo. A través del procedimiento de profundidad de campo se muestra a la madre dirigiéndose al niño desde adentro de la casa, donde se encuentra junto con Thatcher, el banquero y el padre. Su madre Mary decide entregarlo a un tutor (un banquero, Thatcher), pensando que así su hijo podría tener una vida mejor. Si bien su padre no está completamente de acuerdo (de hecho, se opone, hasta que escucha la suma de dinero que les entregarían), el niño se marcha con Thatcher, no sin intentar escapar primero. A continuación, y como un modo de ilustrar el paso del tiempo, se observa el trineo cada vez más cubierto de nieve. La siguiente escena muestra a Thatcher regalándole a Kane un nuevo trineo para Navidad.

Es a partir de esta escena que el espectador, en el último plano de la película que detalla la quema de un trineo, interpretará el significado de Rosebud. Podría pensarse, entonces, que esta palabra representa la infancia de Kane, quién momentos antes de morir, solo en su inmensa mansión, recuerda su vida pasada, renegando de alguna manera su vida como hombre rico y poderoso. De hecho, Kane afirma, en algún momento del film, “Si no hubiese sido rico tal vez habría sido un hombre muy bueno…”

Ahora bien, con respecto a la serie, ésta comienza de un modo parecido al film, pero a color y utilizando la misma música: a través de unas rejas notablemente similares a las anteriores se lee “Mansión Burns”. Una “cámara” (que claramente no es una cámara por tratarse de dibujos animados) sube por las rejas rápidamente y muestra tres carteles: “ADVERTENCIA NO ENTRAR”, “PELIGRO CERCA ELECTRIFICADA”, “SE DISPARARÁ A LOS INTRUSOS”, y “Gatitos gratis, averiguar adentro”. Luego, se observa un dibujo de la reja (que posee las iniciales de Burns, así como la de la película posee las de Kane), y más lejos, la mansión. Después de esto se introducen algunos elementos ajenos al film, como un “ejército” de Burns a los que su mayordomo Smithers calla desde adentro. A continuación, se muestra el contorno de una figura recostada, a través de una ventana, que en la imagen siguiente se transforma en el señor Burns, quién duerme inquieto. La imagen se vuelve borrosa (procedimiento típico de este género para señalar el paso a la dimensión de los sueños), y se observa un niño (muy parecido a Burns) en la nieve, aparentemente muy feliz (“Soy el niño más feliz del mundo, ¿verdad Bobo?”), jugando con un osito marrón. Un auto llega y los padres llaman al niño: “¡Feliz, ven aquí Feliz!”, y el padre dice: “¿Te gustaría seguir viviendo con nosotros, tus padres biológicos que te aman, o preferirías vivir con este multimillonario retorcido y sin amor?”. A lo que el niño responde inmediatamente y arrojando el oso a la nieve: “¡En marcha!”. Mientras el auto se aleja, el padre le grita: “¡Espera, te olvidaste tu oso, el símbolo de tu inocencia y tu juventud perdida!”. Después de esto, aparece el hermano del niño (nuevamente un elemento ajeno a la película), y luego, se muestra al osito, arrojado en la nieve, y cada vez más cubierto por ella. Seguidamente, se vuelve al presente, y se ve a Burns soñando en su cama, con una bola de cristal en la mano, murmurando “Quiero mi osito…”. La bola cae al suelo y se rompe, mientras al lado de ésta se observa una caja llena de bolas de cristal que dice “Bolas de nieve irrompibles”. Imitando el procedimiento de Welles, se ve entrar a Smithers a través del cristal roto, al tiempo que Burns sigue murmurando “Bobo…Bobo…”

De este modo, lo que se hace en esta serie televisiva es condensar dos escenas del film para lograr una sola. Esto se explica en parte debido a que la duración temporal de la película es de 119 minutos, mientras que la del capítulo es de tan sólo 30. Por otra parte, se explicita, mediante los diálogos de los personajes, todo aquello que constituye la trama de la película, y que por supuesto no se halla explicitado, sino que se va develando poco a poco, y que llega a completarse recién al finalizar la historia.

En cuanto a los personajes, en “El oso de Burns”, si bien en esta serie la protagonista es la familia, existe una focalización en el Sr. Burns, ya introducida desde el título mismo. No es casual que los guionistas hayan elegido a este personaje para parodiar a Charles Kane: ambos son hombres ricos y poderosos empresarios (de la industria periodística y de una planta nuclear). Aunque al comienzo del film Kane no parece ser un hombre solitario, su ascenso económico lo lleva progresivamente a serlo, al punto en que muere solo en su inmensa casa. Por su lado, el Sr. Burns aparece como el prototipo de hombre solitario, bastante antisocial y amargado. Además, ambos poseen dos fieles mayordomos, Raymond y Smithers.

Existen también en el episodio de Los Simpson, otros elementos que hacen referencia a Citizen Kane: la sucesión de diarios encimados que informan sobre el cumpleaños de Burns y la sucesión de diarios que en la película se utilizan como un procedimiento para indicar la muerte de Kane así como hechos de su relación con Susan Alexander, por ejemplo; el sótano de Burns lleno de estatuas y “Antigüedades inestimables” hace referencia a la obsesión de Kane por coleccionar todo tipo de objetos, comenzando por estatuas. En la película estos objetos pueden observarse alrededor de la mansión, y al final de la película, en una especie de sótano repleto hasta el límite.

Mientras que el trineo de Charle Kane se quema al final del film y este personaje muere, un flashforward en “El oso de Burns” permite que nos enteremos acerca del futuro de Bobo y del señor Burns (en el año 1.000.000, en un planeta dominado por los simios), quienes se vuelven a encontrar, luego de que este último lo hubiera abandonado nuevamente.

Si bien en el título en español del capítulo de Los Simpson (“El oso de Burns”) no se puede observa la referencia a Citizen Kane, sí se puede hacerlo en el título original en inglés, denominado “Rosebud”, que de algún modo introduce, al espectador que conoce el film, cierto contenido del capítulo.

Tomando las escenas descritas antes es posible analizar la enunciación y el punto de vista de las mismas. La importancia de la enunciación reside en el hecho de que permite fijar las coordenadas del discurso y constituye “la base a partir de la cual se articulan personas, lugares, y tiempos…”. En el caso de la película, significa “apropiarse y apoderarse de las posibilidades expresivas ofrecidas por el cine para dar cuerpo y consistencia al film”. En Citizen Kane, desde que comienza hasta que entra la enfermera a la habitación, coinciden el tiempo de la enunciación y del enunciado (1941), y el relato es no focalizado, es decir que existe un narrador implícito, extradiegético, “invisible”. En la segunda escena, el tiempo de la enunciación es el de la carta de Thatcher que Thompson se encuentra leyendo en la biblioteca, mientras que el tiempo del enunciado es el del pasado con respecto al anterior y aunque no se explicite el año, se trata de la infancia de Charles Kane. En este caso la focalización es interna, ya que el narrador es Thatcher, de modo que se trata de un narrador personaje, un subnarrador diegético y visible. Con respecto a “El oso de Burns”, desde el comienzo hasta el sueño, el tiempo de la enunciación y del enunciado coinciden: 1993, y la focalización es externa. El sueño posee un tiempo de la enunciación que es 1993, mientras que el tiempo del enunciado es la infancia del Sr. Burns. Podría pensarse que la focalización en este caso es interna, ya que se trata de un sueño. Nuevamente, cuando concluye el sueño, los tiempos vuelven a coincidir y la focalización es externa. De lo anterior se extrae que en la transposición se mantienen, en general, los tiempos de la enunciación y del enunciado.

En cuanto a la ubicación temporal, la película se narra desde un presente en 1941 hacia un pasado anterior a esa fecha y desde 1895, el año en que Charles Kane nació. Este procedimiento se realiza mediante seis flashbacks narrados por cinco personajes, que estructuran y organizan todo el film. En cuanto a la serie televisiva, la narración comienza en el presente de 1993 y se realizan flashbacks y un flashforward, ambos en relación con el oso Bobo, y que remiten a un pasado desde 1927 hasta un futuro del año 1.000.000.

Ahora sí, podemos decir, parece justificada nuestra hipótesis: “El oso de Burns” constituye la transposición paródica de la película Citizen Kane, ya que, como se ha visto, modifica la trama pero no en gran medida al cambiar los personajes pero manteniendo sus características fundamentales, al tiempo que conserva el estilo del film, transponiendo sus procedimientos estilísticos al dibujo e incluso utilizando la misma música para el inicio del capítulo. El carácter lúdico que caracteriza a la parodia en general está dado, en este caso, por la explicitación que se realiza del tema del film, hecho que se observa en el diálogo del padre con el pequeño Burns, así como por la exageración caricaturesca del personaje principal, el Sr. Burns, y de manera indirecta, de Charles Foster Kane.

De este modo, mediante la transposición, el capítulo de Los Simpson parodia a Citizen Kane, mientras que de algún modo, le rinde homenaje a la película y a su director, creando un episodio entero a partir la transposición del eje central que recorre toda la película, Rosebud, al oso de Burns.

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(1) Steimberg, Oscar. “Libro y transposición” en Semiótica de los medios masivos. Buenos Aires, Atuel, 1993.

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