Sin aliento (À bout de souffle), de 1960, es el primer largometraje de Jean-Luc Godard y un ejemplo paradigmático del movimiento cinematográfico llamado nouvelle vague. Más allá del mito en el que se ha constituído esta película por su carácter paradigmático de un movimiento tan icónico, es por sobre todo, como señala Fernando Martín Peña, “el relato de una fatalidad romántica (...) Por encima del emblema, del mito, del mojón y de todo lo que ha transformado en símbolo al film, sobrevuela la tragedia de un amor asimétrico y la emoción real entre dos personas que el cine puede captar con las más puras herramientas rossellinianas” (1)
Jean-Paul Belmondo interpreta a Michel, un fugitivo que luego de cometer un par de delitos escapa a París y se refugia con su amiga Patricia (Jean Seberg), con quien entabla un vínculo amoroso asimétrico.

La nouvelle vague
A finales de la década de 1950 se dio la emergencia de lo que se ha dado a llamar un “cine moderno”, a partir de una serie de cambios producidos en la institución cinematográfica caracterizados fundamentalmente por la inconformidad de los jóvenes cineastas con el estancamiento del cine de su época; así como por ciertas políticas gubernamentales como la creación de escuelas nacionales de cine, filmotecas y archivos cinematográficos que favorecieron el surgimiento de un público joven culto con intereses más concretos. Por otra parte, surgió en ese entonces la conciencia de la importancia del cine como medio de comunicación para la definición de un nuevo modelo de representación y para el conocimiento de las transformaciones sociales que se estaban produciendo. Esto se puede relacionar con el papel que tuvo el cine como instrumento de propaganda fascista durante la II Guerra Mundial y, en la arista opuesta, como documentación y representación de los horrores de la guerra.
De este modo, hacia 1959 comenzó a hablarse de una nueva ola, una nouvelle vague cinematográfica, de la mano de una nueva generación de directores entre los que se destacan François Truffaut, Claude Chabrol, Jean - Luc Godard, Eric Rohmer y Jacques Rivette. Todos ellos comenzaron su aproximación al cine mediante su participación en la emblemática revista de crítica Cahiers du Cinéma.
David Bordwell, reconocido teórico e historiador del cine, ha llamado a este conjunto de películas que comparten un estilo y unas normas de argumento propias, “narración de arte y ensayo”. (2) Se trata de un cine que cuestiona la definición de la realidad postulada por el cine clásico –en la que ésta se asume como una coherencia entre los sucesos y una claridad de las identidades individuales–. Para este nuevo cine, íntimamente relacionado con la modernidad literaria, la realidad no está dada por leyes perfectamente cognoscibles, y la psicología personal puede ser indeterminada. De este modo los films de la nueva ola tratan temas como la alienación contemporánea y la falta de comunicación, mediante procedimientos estéticos tales como la filmación en localizaciones naturales (en el caso de Sin Aliento la mayor parte de las escenas transcurren en las calles de París), y esquemas de iluminación no hollywoodenses, el enfoque en profundidad y la toma larga para registrar la continuidad temporal.

De acuerdo con Gilles Deleuze (3), los directores de la nouvelle vague problematizan la cuestión de la realidad: “¿se puede salir del cliché, se pueden producir imágenes que no sean clichés?” Ante esta pregunta, según Deleuze, los directores se contestan: “Sí, mediante las imágenes visuales y sonoras puras”
Por otra parte, se rompe en este tipo de cine con la rigurosa causalidad clásica incorporando lagunas causales creadas mediante elipsis temporales, y el factor de la casualidad, de modo que las escenas pueden crearse a partir de encuentros fortuitos. En Sin aliento se pasa de un plano de un diario a un plano secuencia de Michel en un banco; de un plano americano de Patricia de perfil (cuando Michel le dice que va a llamar por teléfono y ella se queda esperando junto al auto) a un plano de los pies (y luego el resto del cuerpo) de Michel bajando unas escaleras.
Además, en contraposición con el interés del cine clásico por el argumento, en el cine de arte y ensayo prevalece el interés por el personaje. En cuanto a los protagonistas, estos pueden actuar sin coherencia o bien cuestionar sus propósitos; se deslizan pasivamente de una situación a la otra, a diferencia de los protagonistas clásicos, que tienen claros sus objetivos y se dirigen a los mismos decididamente.
Otro elemento típico de la narración de arte y ensayo de acuerdo con Bordwell es la situación límite, que deriva por lo general en el reconocimiento por parte del personaje de que se encuentra frente a una crisis existencial, lo que lo lleva a expresar sus sentimientos y a explicar sus estados mentales: mediante la narración de historias, acontecimientos autobiográficos, sueños, los personajes retrasan el movimiento argumental. Además, este tipo de cine desarrolló una serie de procedimientos para expresar el estado de ánimo de los personajes sin la necesidad de que estos tengan que enunciarlos verbalmente, como “posturas estáticas, miradas encubiertas, sonrisas esbozadas, paseos sin rumbo, paisajes llenos de emoción y objetos simbólicos”. (2) Así, en Sin aliento, Patricia le dice al editor : “No se si soy infeliz porque no soy libre, o si no soy libre porque soy infeliz”, evidenciando un cuestionamiento interno que dará pie, hacia el final de la película, a una acción incoherente que suscita un desenlace inesperado.

Finalmente, un último elemento muy importante de la narración de arte y ensayo que señala Bordwel es el “comentario narrativo abierto”: mediante los recursos estilísticos (ángulos inusuales, cambios en la iluminación o el decorado, cualquier interrupción del realismo objetivo no motivada por la subjetividad) se evidencia un comentario sobre la propia construcción de la narración. Mediante escenas que pueden terminar inconclusas, enlaces simbólicos entre los episodios, poca o ninguna exposición de acontecimientos anteriores a la historia, la narración se convierte en objeto de las hipótesis del espectador. Es decir, existe una narración autoconsciente que atraviesa todo el film y que mediante el argumento y el estilo recuerda al espectador que existe un intermediario que estructura lo que puede ver.
De esta manera se puede hablar de procedimientos que permiten una firma autoral. En Sin aliento la caracterización de Michel (sobretodo, sombrero, cigarrillo en la boca, diario en la mano) puede leerse como una cita al género del cine negro, y en especial a la figura de Humphrey Bogart, hecho que se puede evidenciar más claramente cuando Michel se para frente a la imagen del mismo y la observa detenidamente, imitando un gesto típico del actor: el de pasarse el dedo por los labios; gesto que de hecho repetirá durante toda la película.
Otro ejemplo que da cuenta de la firma autoral en Sin aliento: luego de encontrarse por primera vez en la película con Patricia, Michel es interpelado por una joven en la calle que le dice “¿Usted no tiene nada en contra de la juventud?”, y le ofrece un ejemplar de Cahiers du Cinéma. Esto podría considerarse como un comentario metacinematográfico e irónico, una marca autorreferencial que pone en evidencia frente al espectador la presencia del autor como intermediario. Por último, Sin aliento puede pensarse como un comentario sobre la inviabilidad del cine negro típico de los años ’30 y ’40, una mirada melancólica que se evidencia por ejemplo en la respuesta de Michel a la pregunta de la joven en la calle: “No, a mí me gustan los viejos”, que se corresponde con la admiración del personaje por Humphrey Bogart; y por otro lado, como una mirada crítica sobre las estructuras tan fijas y determinadas del cine clásico.

En síntesis, en la narración de arte y ensayo, de acuerdo con David Bordwell, coexiste una estética realista y una estética expresionista, que si bien podría pensarse que son difíciles de combinar, este tipo de cine lo logra mediante el uso de la ambigüedad, que exige un esfuerzo del espectador para resolverla.
- https://www.malba.org.ar/evento/202303102400/
- Bordwell, D: La narración en el cine de ficción, Buenos Aires, Paidos, 1996. Cap.: “La narración de arte y ensayo”.
- http://www.univ-paris8.fr/deleuze/article.php3?id_article=130



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