Entre la filmografía del cineasta Tim Burton, se encuentra su versión de El planeta de los simios, la cual es considerada una de sus peores cintas, y no solo por ser un remake del clásico de 1968, sino porque se aleja de su característico estilo fantástico que era lo que lo hizo famoso desde sus inicios.
Cuando uno escucha su nombre, se le viene a la cabeza personajes como Beetlejuice, Edward el joven manos de tijera, Jack Skilligton, o la Novia Cadáver. Pero nunca un planeta habitado por simios, al oír esto se nos viene la película protagonizada por Charlton Heston o la reciente saga reboot, la cual, se acaba de estrenar su cuarta entrega este año.

No vamos a negar que El Planeta de los Simios de Tim Burton tiene una excelente producción y realización, especialmente el trabajo de maquillaje prostetico de los simios hecho por el maestro Rick Baker, que incluso, es superior a la de la saga anterior. En lugar de que todos los primates sean parecidos con diferentes colores, Baker decidió basarse en simios reales, cada uno con diferente apariencia y especie, dándoles un realismo impecable. La verdad esta cinta merecía el Oscar a Mejor Maquillaje, pero creo que ni la nominaron.

Ahora, las quejas de esta película se deben a que es muy diferente a la película clásica de 1968, ni siquiera tiene ese final sorpresivo que dejó al público con la boca abierta. Ambas cintas estan basadas en la novela francesa del autor Pierre Boulle. Burton comentó que su intención no era hacer un refrito de la de 1968, sino una nueva versión de la novela. Uno de los aspectos que recupero del libro de Boulle, es que la trama si estaba ambientada en otro planeta, lo cual, no agrado a la critica, ni a los fanáticos de la saga original, porque el concepto de que era una tierra post apocalíptica fue un gran aporte a la adaptación de Franklin J. Schaffner, y esto fue ideado por
Rod Serling el creador de la aclamada serie La dimensión desconocida, como una crítica a la Guerra Fría y a las guerras nucleares. La escena de Tylor (Charlton Heston) al encontrar la estatua de la libertad semi destruida en la playa, sigue siendo uno de los más icónicos finales que se ha visto en la pantalla grande.
Lamentablemente, Burton no logró ese mismo efecto en su adaptación. Aquí el protagonista interpretado por Mark Wahlberg regresa a la tierra, la cual, inexplicablemente, ahora esta gobernada por simios y el monumento a Lincoln ahora es a Thade, el chimpancé villano de la película. Este final es bastante confuso, inverosímil y en lugar de intrigar al espectador, termina dejándolo con cara de WTF. Según el director, este final servía como excusa para que se realizara la secuela, la cual, no llegó a realizarse debido al rechazo de la película.
Lo cierto, es que la novela de Boulle termina igual: el protagonista Ulysse regresa a la Tierra, aterriza en Francia su país natal y se topa con un gorila militar. Parece que a Rod Serling no le encantó ese descenlace y por eso sugirió que en la película clásica la Tierra y el planeta de los simios fueran el mismo.

Si apagamos nuestros cerebros, podemos disfrutar la versión de Tim Burton como cualquiera de la franquicia, aunque en el fondo sabemos que no es la mejor. Aquí el mejor actor de toda la película es Tim Roth como el villano Thade, el cual es un simio sádico, malvado, fanático religioso y racista, hasta en algunas escenas si se comporta como un chimpancé. Todos los actores que fueron simios, recibieron clases de un primatólogo para que actuaran con mayor naturalidad.
La elección de Mark Wahlberg fue lamentable, el actor no aporta ninguna emoción, ni siquiera cuando lo torturan. Ewan McGregor, quien trabajo con Burton en Big Fish pudo ser mejor opción debido a su parecido con Charlton Heston.
El guion tiene bastantes incoherencias, momentos cómicos absurdos y carece de desarrollo dramático. Además, de que la pelea del clímax es bastante nefasta y simplona, y pues ya mencione el horrible final.

De todas las películas de Burton, esta es la menos conocida y nada favorita. Hasta el mismo director la terminó odiando.
Pero si le vemos el lado bueno, es que gracias a ella, 20 century volvió a intentar revivir la franquicia con el reboot Planeta de los Simios: (R)evolución y sus tres secuelas, a las cuales les ha ido mucho mejor que a esta casi olvidada y mal hecha versión, que no parece que la haya dirigido el maestro del Cine Neo–Gótico.




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