Fleabag, mi religión  Spoilers

Para muchas “Fleabag” es “Nuestro Imperio Romano”. Todo el tiempo tenemos muy a mano sus referencias y memes. Todo lo asociamos con esta serie. A esta altura ya me siento un poco Fleabóloga, es mi religión. Para quienes no saben de qué estoy hablando, me refiero a una serie creada, escrita y protagonizada (me pongo de pie) por la gran Phoebe Waller-Bridge.

Esta comedia dramática británica está basada en un unipersonal que hizo en 2013.

A esta obra le fue tan bien que se transformó en una temporada de la serie…

Que le fue tan bien, que se creó una segunda temporada…

Que le fue tan bien que…(se escucha el sonido de un corazón roto).

Como su creadora dice “Hasta ahí llegó”. Más allá del éxito de haber sido una de las series con más Emmys ganados en una noche y premios en general, Phoebe decide ser leal a la obra y terminarla en lo más alto.

Antes de adentrarme en los detalles, por si alguien no la vio. Fleabag cuenta la historia de una mujer de casi 30 años, adicta al sexo, que está pasando por una crisis profesional y personal debido a la muerte de su mejor amiga y además, socia.

Tanto la serie como su unipersonal, arrancan con ella en un estado de ansiedad, media desequilibrada, hablándonos directamente a nosotres, les espectadores.

En la obra teatral van a ver a ella sola en el escenario con una silla recreando toda la historia de la primera temporada. Phoebe encarna los distintos personajes y pasa de la comedia al drama constantemente con un texto y una actuación completamente impredecibles. Al comienzo, fue raro ver este formato porque yo ya había visto la serie dos veces y obviamente, es otro lenguaje, otro tono y energía pero una vez que entrás en código, es alucinante verla a ella sola con toda su potencia y también es hermoso saber que ese fue el origen de todo lo que vino después.

Personajes “Sin nombre”

La serie tiene muchísimas particularidades que construyen su propia poética y una de ellas es que casi ningún personaje tiene nombre.

Aunque la protagonista jamás es nombrada, le decimos Fleabag, que significa “Bolsa de pulgas” y los únicos nombres que conocemos son el de su hermana Claire, su marido Martin, su ex novio Harry y su mejor amiga a la cual le dice Boo.

El resto de los personajes que también son importantes son llamados como “el padre”, “la madrastra”, “el cura”, etc., etc.

Y es interesante lo que sucede con eso porque podríamos pensar que tiene que ver con los distintos recortes que tenemos de la historia a través de una mirada completamente subjetiva de la protagonista. Siempre está en escena. Sabemos lo mismo que ella, la acompañamos constantemente. Es un recurso que te hace empatizar con el personaje, nos vuelve vulnerables porque no tenemos una verdad omnisciente. Somos parte de la mente de Fleabag.

La protagonista no es perfecta, sino todo lo contrario, parecería ser que arruina todos sus vínculos, incluso, adentrada la trama podemos ver que ella tiene responsabilidad sobre la depresión de su amiga, la cual, la conduce por accidente a la muerte.

Ella se siente culpable y sola; es egoísta y vemos que se mueve prácticamente por instinto.

Pero al mismo tiempo, podemos llegar a comprender que su adicción al sexo es lo que la vuelve autodestructiva y sabemos que ella no quiere ser así y que eso la lastima. Por eso estamos inmersas en contradicciones durante toda la primera temporada y la vemos peleando consigo misma.

En contrapunto a ella tenemos a su hermana Claire que es el orden y la perfección, es mucho más contenida y tiene una carrera profesional excelente.

Y durante toda la temporada vemos como se va transformando el vínculo entre ellas.

Claire es la razón y Fleabag el impulso, quien al mismo tiempo la ayuda a tomar decisiones más riesgosas que favorecerán su trayectoria profesional y a intentar salir de una relación de mierda que tiene con Martin uno de los personajes más odiosos de la historia.

Por otro lado tenemos al padre que es un tipo que quedó viudo y crió como pudo a sus hijas mujeres. Y nos podemos de pie de nuevo para presentar al personaje de la madrastra interpretado por la gran Olivia Coleman cargado de ironía y soretitud.

A lo largo de toda la primera temporada, Fleabag recuerda a su mejor amiga Boo, con la cual tenían un café con temática de Cobayos. Y durante todos los episodios podemos ver con flashbacks un personaje super sensible, bondadoso y dulce; lo que hace doblemente terrible el momento cuando descubrimos que ella se muere (en parte) por culpa de Fleabag. Ya que su novio la engaña con ella.

Capítulo a capítulo vamos viendo cómo el personaje se va destruyendo y la caga un poco más. Pero a la vez, ella es consciente y quiere salir de la autodestrucción lo que genera tensión constantemente y ganas de abrazarla.

Hay muchísimos personajes que van aportando a la trama de distintas formas pero hay uno que nos enamoró a todos y todas que es “El Hot Priest” interpretado por Andrew Scott y su desarrollo lo voy a dejar para más adelante.

El humor

La serie está llena de tragedias cotidianas, una detrás de la otra. Y el humor se construye en medio de esas situaciones de tensión. Es el tipo de comedia que más disfruto. Llevan situaciones cotidianas a un lugar de absurdo espectacular como cuando Claire va a abrazar a Fleabag y ella piensa que le va a pegar. El personaje es completamente ácido e incluso vemos cómo en la sesión de terapia su psicóloga le marca que no haga chistes y a ella le resulta incontrolable porque es su herramienta para evadirse.

Lo que sucede es impredecible, podemos pasar de un momento super gracioso al drama de un segundo para el otro. Lo que en lo personal generó que me encuentre llorando y riendo al mismo tiempo más de una vez.

Pero si hay algo que potencia el timing es su propio lenguaje.

El Lenguaje de Fleabag

Si han visto series como The Office, Parks and rec o Modern Family podemos reconocer este recurso de falso documental donde los personajes miran a cámara y entran en complicidad con el público. Pero en este caso, es diferente, no es un falso documental.

Fleabag construye un lenguaje poético, con la cámara, somos parte de su consciencia, trasciende el chiste convencional para convertirnos no solo en testigos de lo que sucede. Incluso ella misma nos señala directamente como sus amigues.

Este recurso está afiladísimo, tiene un timing perfecto y podemos ver como Phoebe se luce como actriz entrando y saliendo de las escenas como una campeona.

Si ese lugar de descarga a cámara, vendría a ser una especie de consciencia, o incluso un espacio emocional y mental, por momentos también vemos recuerdos y pensamientos que ella no puede controlar.

Cuando termina la primera temporada Phoebe Waller-Bridge cree que el recurso y la historia habían cerrado. Sobretodo porque el guión coincide en cómo cierra el unipersonal original, hasta que tiene una idea que le abre la posibilidad de empezar otra temporada.

La primera parte, termina con un personaje menos roto, que intenta recuperar su vida profesional y personal.

Y la segunda temporada, ya nos encontramos con una Fleabag con su negocio ya encausado y un autoestima mucho más recuperado.

Parecería ser que el vínculo con su familia está mucho más estable y que nada la va a desequilibrar hasta que aparece “El Hot Priest”.

Este cura, interpretado por el gran Andrew Scott se hace amigo de Fleabag y obviamente, se enamoran generando los momentos de tensión sexual más potentes de la historia de la tv.

Una de las características más importantes de este personaje es que puede ver a Fleabag hablándonos, sin entender bien qué es lo que hace ella; lo que le da otro nivel de poesía al recurso.

En cierto punto, Él ve su vulnerabilidad y ella se abre emocionalmente a alguien como nunca lo había hecho. Este detalle me parece original, fue sorpresivo y por eso suma muchísimos puntos.

Fleabag se permite jugar con el lenguaje y eso nos regala escenas como cuando en medio del metro la gente se pone a bailar o como cuando aparecen señales místicas o como cuando dialoga con sus propios flashbacks generando una narrativa super lúdica.

Todos esas licencias poéticas minuciosas dan cuenta de la excelencia del guión y del amor del equipo creativo a la obra.

La mala feminista

Fleabag pone en escena el concepto de la mala feminista, las expectativas con las que cargamos para la sociedad, donde debemos ser buenas en todo. Justamente, es un personaje que falla continuamente, traiciona a quien más quiere (su mejor amiga), tiene una relación súper difícil y compleja con su hermana y su forma para relacionarse con los hombres y su sexualidad es completamente tóxica.

Ella está continuamente peleando contra sí misma pero logra perdonarse recordando a su amiga, regalándonos dos de las escenas más tiernas de la serie:

“La gente feliz no hace esas cosas. Además, ese es el motivo por el que les ponen goma de borrar a los lápices: porque la gente comete errores”.

Fleabag es una serie que cuenta una historia chiquita de manera épica, por la infinidad de detalles, lo lúdico de su narrativa y la calidad de las actuaciones.

Hay gente que dice que la primera temporada es mejor que la segunda, otres al revés.

Yo creo que son diferentes y que se nota que la primera tiene una realización más independiente y que va mucho más hacia el interior existencial del personaje mientras que en la segunda se centra mucho más en el vínculo y en la excelente química que tiene la pareja.

Yo amé ambas, podrá no gustarle a algunas personas, pero la calidad está garantizada (“y no me des vuelta la tortilla porque me rechiflo” como dice Tita).

Amén.

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