Hellraiser: La película que cambió mi vida 

"Hellraiser", dirigida por Clive Barker y estrenada en 1987, no solo me reintrodujo al género del terror, sino que también cambió mi perspectiva sobre el cine. Esta película, con su combinación única de horror y fantasía oscura, se convirtió en una obra maestra del arte transgresivo, destacándose por sus efectos prácticos y el uso del body horror.

Aún recuero mi primer encuentro con "Hellraiser". Transcurría el 2017 y mi segundo año en el secundario fue interrumpido por una violenta gripe. Tres semanas estuve postrado en cama sollozando de dolor de cabeza, estómago y hasta en las extremidades, en las cuáles mi único placer fue el nuevo televisor que mi madre (quién también estaba enferma por lo que compartimos la cama grande esas semanas) había instalado en su habitación, con el que consumimos todo el contenido que valiera la pena en Netflix, por lo que comenzamos a ver películas de terror viejas en Youtube. En ese periodo de degustación fue donde me encontré con Hellriser, una obra que cambiaría mi vida y me volvería un adicto al cine de terror, cautivado por el sinfín de aspectos de la mente humana que se pueden explotar como medio de creatividad.

Hasta entonces, mi madre me había introducido al cine de terror desde infancia temprana (no recomendable, no muestren a sus niños películas por fuera de su rango etario, disculpo a mi vieja por hacerlo, era otra época en la que no se daba tanta pelota a eso y habíamos vivido situaciones de horror en la vida real como para limitarnos en el cine, pero de todas maneras es un accionar reprochable, sufrí terrores nocturnos y no le desearía a ningún otro niño tener que afrontar a la hora de soñar los monstruos de los que tuve que escapar), pero en 2017 yo estaba muchísimo más interesado en los superhéroes y los comics. Sin embargo, la película de Barker me cautivó desde el primer momento, llevándome a un mundo donde los límites entre el placer y el dolor se difuminan. La figura de Pinhead y los cenobitas, con su estética grotesca y su aura de misterio, me sumergieron en una narrativa que iba más allá del simple susto. Sus personajes, tanto humanos como monstruosos, dejaron una huella en mi memoria al mostrar los límites de la moral a la hora de buscar placer y el interminable egoísmo en el espíritu humano (la infidelidad de la madrastra de la protagonista genera una incomodidad sensual sublime), y su atmósfera era capaz de generar una tensión que escalaba según se iban introduciendo más instrumentos horrorosos a la trama, tan intensa que me mantuvo enganchado pese a mi debilidad anímica y a la resolución de 360p de la película en Youtube. Con este encuentro comenzó una aventura de redescubrimiento del cine de terror con una perspectiva analítica nueva en la que aprendí a apreciar el género como la tierra fértil del arte que es.

Su director, y autor del libro que adapta la película, Clive Barker, es un nombre imprescindible en el terror. Autor también de la serie de cuentos "Books of Blood" (los cuales mencionaría Guillermo del Toro como inspiración para su filmografía) y el libro Cabal (alegoría Queer que luego sería adaptada en la película Nightbreed), Barker trajo una nueva dimensión al horror con su enfoque visceral y filosófico. El término Splatterpunk, asociado con su trabajo, se refiere a un subgénero que explora la violencia gráfica y el gore con un propósito artístico. "Hellraiser" es una manifestación perfecta de esta corriente, donde el sufrimiento y la transformación física son temas centrales (estos temas, el body horror, también se pueden ver en la obra de Cronenberg y en sagas cinematográficas como Guinea Pig o The Human Centipede, que llevaron el gore y el sufrimiento humano en el cine a niveles del Marqués de Sade)

Uno de los aspectos más impresionantes de "Hellraiser" es su uso de efectos prácticos. En una era previa al CGI, la película utilizó maquillaje, prótesis y animatrónicos para dar vida a los cenobitas y sus horripilantes creaciones. Las escenas donde los personajes son desgarrados y reconstruidos son tanto impactantes como fascinantes, ejemplificando el arte transgresivo que desafía las normas sociales y estéticas. Escenas que destacan estos aspectos son las de tortura con ganchos de los cenobitas, en las que el movimiento frenético de la cámara y la intensidad de la música trasmiten a la perfección el miedo y el dolor de los personajes, o la escena de la resurrección de Frank, una masterclass del body horror donde se fusionan muchísimas técnicas en pos de crear una de las escenas más grotescas y asquerosas del cine (en un buen sentido). Esta escena me hizo comenzar a apreciar los efectos prácticos en el cine, algo a lo que nunca fui contemporáneo al crecer con películas como Transformers de Michael Bay.

No fue solo es una película de terror, sino también una obra importantísima de arte transgresivo, todavía no tan explorado en el cine norteamericano. Barker explora temas tabú como el sadomasoquismo, la muerte y la resurrección, cuestionando las convenciones morales y sociales. La película se atreve a mostrar lo que muchas otras evitaban, convirtiéndose en un referente del cine que desafía y provoca.

Los cenobitas no son asesinos sin mente, que matan por instinto, como venía planteando el dominante en su época género slasher, sino que son emisarios de Leviatán, un dios que venera por encima de todas las cosas los placeres sensuales, entre los que consideran entran el dolor y el sufrimiento. Son evangelizadores (‘’demonios para unos, ángeles para otros’’) en busca de abrir los ojos de sus víctimas a los límites de su propia carne, la carne y su sensibilidad es su método de conexión con el todo. Barker mencionó como inspiración para estos personajes a los punks, los clubes y orgías sadomasoquistas y a la religión católica, seguramente como medio de expresión de su propio conflicto con la identidad, la moral, el placer y la religión, al ser perseguido en distintos momentos de su vida por su sexualidad (era un hombre gay). Estos personajes, al mostrar en su diseño los restos de cuerpos mutilados y hasta instrumentos diseñados para perpetuar la tortura sobre los mismos, representaban un cuaderno entero de hojas en blanco a rellenar con las ideas más deleznables que se pueden tener por sobre el cuerpo humano (y por lo tanto, de las más imaginables), permitiendo un abanico creativo que fue evolucionando según se expandió la saga y nos dio innumerables personajes mutilados de todas las formas y adeptos a las perversiones más repugnantes. Liderados por Pinhead, se han convertido en iconos del terror, su diseño único, con vestimentas de cuero y cuerpos modificados, ha dejado una marca indeleble en la cultura pop. Frases como "We'll tear your soul apart" se han vuelto emblemáticas, y su influencia se puede ver en diversas formas de entretenimiento, desde cómics hasta videojuegos.

El elenco de "Hellraiser" desempeñó un papel crucial en su éxito. Doug Bradley, en su icónico papel de Pinhead, entregó una actuación inolvidable que definiría al personaje para siempre (interpretándolo él mismo hasta la octava entrega, volviéndose junto a Robert Englund, actor de Freddy Krueger, uno de los pocos actores en interpretar un personaje durante 8 películas consecutivas), destacando la reducción al mínimo de expresiones faciales generando muchísima emoción a la hora de demostrar alguna, y su potente voz. Ashley Laurence, como Kirsty, ofreció una actuación convincente como la heroína que lucha contra las fuerzas oscuras, una de las ‘’Final Girls’’ más memorables, volviendo en repetidas ocasiones a la saga. La atmósfera en las escenas con los cenobitas es palpable, gracias a la dirección de Barker y la música épica de Christopher Young, que amplifica la sensación de terror y maravilla.

Pese a tener un éxito moderado en taquilla, recaudando 25 millones de dólares en todo el mundo, considerando el modesto presupuesto con el que contó, 1 millón de dólares (lo que destaca todavía más sus efectos prácticos), se podría considerar un éxito económico rotundo, lo que inspiró a continuar la saga dando lugar a un universo expandido en cómics y numerosas secuelas y reboots. Los críticos tuvieron una recepción mixta en su momento pero al poco tiempo destacó como película de culto y hasta James Wan (uno de los directores actuales de terror más prolíficos) la ha nombrado como una de sus inspiraciones para su filmografía. Además de sus más de 10 secuelas (de las cuales solo tengo alta estima hasta la tercera, de la que solo diré I AM THE WAY), durante los 90’ Marvel Comics bajo su sello Epic y en la actualidad Boom! Studios lanzaron series de cómics que exploran aún más el mito de los cenobitas y el universo de "Hellraiser’’, enriqueciendo el lore con temáticas poco explorables en el cine, comics que hace poco cobraron popularidad al ser relatados en Shorts de youtube.

Concluyendo "Hellraiser" es mucho más que una película de terror; es una exploración de los límites del dolor y el placer, una obra de arte transgresiva que desafía las normas y una fuente de inspiración para cineastas y fanáticos del terror. Su legado perdura, y su influencia se siente en todos los rincones del género. Para mí, "Hellraiser" no solo reintrodujo el terror en mi vida, sino que cambió mi forma de ver el arte para siempre.

Escrito por Valentín Alejo Domínguez

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 3
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.