
Peter Sellers y Stanley Kubrick quizás sean uno de los mejores actores y directores que el planeta Hollywood nos ha entregado. Lo que más llama la atención es que estos dos se hayan juntado, ya que, siendo personalidades tan meticulosas, perfeccionistas y difíciles, lograron colaborar sin mayores roces ni problemas. Es más, se convirtieron en una dupla que nos entregó dos películas memorables una tras otra.
Es fascinante ver imágenes del documental sobre Sellers, donde juegan tenis juntos. Esto nos lleva a preguntarnos si será una especie de audición o simplemente una reunión informal después del trabajo, destinada a motivar y facilitar el entendimiento entre ambos para alcanzar un objetivo común. Kubrick, un director que venía de lograr el éxito con "Espartaco", demostró con esta colaboración la importancia de la simbiosis entre actor y director. Ambos guardaron su ego en una maleta y se respetaron mutuamente, entregándonos dos de las mejores películas de todos los tiempos: "Lolita" y "Dr. Strangelove".

En "Lolita", Sellers interpreta a Clare Quilty (claro culpable). Es un personaje clave en el film, un villano encantador, capaz de cautivar y engatusar a la audiencia. Es quizás uno de los roles con los que logró desmitificar su carácter de actor cómico para abrirse paso en el drama, cosa que pocos actores han logrado. El caso más congruente que se me viene a la mente es el de Robin Williams, que pasó gran parte de su carrera tratando de sacarse el estigma de actor cómico, ya que su talento daba para más y siempre quiso interpretar papeles alejados de la comedia para hacer drama. Lamentablemente, fue estigmatizado por la industria, aunque nos entregó grandes interpretaciones demostrando su versatilidad, como en "Despertares" y "One Hour Photo", dejando entrever todo su talento. Aun así, nunca fue considerado, y la crítica malintencionada nos privó de semejante actor. Quizás su ímpetu de querer demostrar que estaba para cosas mayores lo llevó a tomar malas decisiones que le costaron, a la postre, poder desencasillarse. Quizás si Kubrick lo hubiese escogido para el papel de Jack Torrance, sería otra historia. No es así el caso de Tom Hanks, que pasó de hacer comedia liviana como "Despedida de soltero" a ganar un Óscar como mejor actor por "Filadelfia" y "Forrest Gump" de manera consecutiva, sin tener el talento de Williams. Cabe señalar que Robin también fue considerado para el papel de Andrew Beckett en "Filadelfia".
Por lo que Peter Sellers, siendo un actor que venía de la comedia y habiendo participado durante 9 temporadas en "The Goon Show", programa transmitido por la BBC (uno de los más vistos en la época), logró mostrar su versatilidad para cambiar de identidad, participando en una infinidad de sketches. Mostró su habilidad para pasar del chiste rápido e improvisado, demostrando su capacidad de cambiar de personalidad, dando vida a personajes que aún se recuerdan. Es por eso que interpretar a un personaje serio como Quilty, sin dejar de lado su lado cómico sino incorporándolo con tal maestría, nos entregó una actuación soberbia al mostrarnos un personaje que se adapta al momento en el que está, pudiendo pasar de ser un snob en unas escenas a un vil aprovechador y vividor, logrando ser tan encantador y atrayente. Así, entrega un plus y matices que contribuyen a la trama. Kubrick confió en el talento camaleónico de Sellers sin dudar, es más, le permitió improvisar (al principio del film hace referencia a "Espartaco"), cosa inédita ya que siempre se regía por el guion, para así darle vida a un personaje que se mueve entre la comedia y el misterio, logrando ocultar su personalidad hasta el final. En esta colaboración destacó la habilidad de Kubrick para sacar lo mejor de sus actores, confiando en ellos para enriquecer la narrativa, entregando la libertad y la confianza que hace de "Lolita" un film extraordinario.

"Dr. Strangelove", por otro lado, es un claro ejemplo del genio cómico de Sellers, donde da rienda suelta a toda su creatividad, aflorando su innata capacidad de improvisar, comiéndose cada escena y dejándonos su marca en cada personaje al que le da vida. En este film interpreta a múltiples personajes: el presidente Merkin Muffley, el Capitán Lionel Mandrake y el excéntrico Dr. Strangelove. Se había pactado que interpretara a un cuarto personaje, al Mayor T. J. 'King' Kong, pero tuvo problemas con el acento tejano y además la carga de interpretar a tres personajes lo hizo desistir de esa idea. Esta película no solo se destacó por su sátira mordaz sobre la Guerra Fría, sino también por la manera en que Sellers, bajo la dirección de Kubrick, llevó la comedia a un nivel de brillantez que sigue siendo reverenciado hoy en día.
La relación entre Kubrick y Sellers es un testimonio de cómo dos grandes talentos pueden unirse y crear algo extraordinario. Su colaboración no solo resultó en dos películas icónicas, sino que también demostró que, con respeto mutuo y una visión compartida, es posible superar las dificultades que suelen surgir en el proceso creativo.




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